{"id":198,"date":"2014-07-09T16:25:54","date_gmt":"2014-07-09T16:25:54","guid":{"rendered":"http:\/\/www.relatosxxx.net\/?p=198"},"modified":"2014-07-09T16:25:54","modified_gmt":"2014-07-09T16:25:54","slug":"la-monjita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.relatosxxx.net\/la-monjita\/","title":{"rendered":"LA MONJITA"},"content":{"rendered":"<p>Clara ten\u00eda 15 a\u00f1os y viv\u00eda con sus padres, su hermana Mariana de 18 y su hermano Abel de 20. Sus hermanos siempre la molestaban con esa tendencia que tuvo desde peque\u00f1a hacia la religi\u00f3n, siempre dijo que ser\u00eda monja, que su vocaci\u00f3n religiosa estaba por encima de cualquier cosa y ellos se burlaban, no pod\u00edan entender como Clara prefer\u00eda quedarse horas y horas en la parroquia antes de estar jugando con sus amiguitas o sus mu\u00f1ecas. Sus padres nunca alentaron aquella incipiente vocaci\u00f3n, pero tampoco se opusieron, dejaron que las cosas siguieran su curso porque Clara aun era joven y seguramente cambiar\u00eda de opini\u00f3n varias veces antes de alcanzar la madurez de su vida. De todas formas, pasaban los a\u00f1os y ella se aferraba m\u00e1s y m\u00e1s a esa convicci\u00f3n: No faltaba jam\u00e1s a los grupos de oraci\u00f3n adolescentes, participaba en misiones comunitarias, viajaba a diferentes puntos del pa\u00eds con gente de la parroquia y era la mano derecha de la hermana superiora de su colegio en lo que a la organizaci\u00f3n de estas tareas se refer\u00eda. Mariana y Abel eran lo opuesto, no pisaban una iglesia ni por encargo, no quer\u00edan saber nada porque no cre\u00edan en nada y a veces les daba rabia ver a su peque\u00f1a hermana tan metida en todo eso y sent\u00edan que no estaba viviendo la vida como correspond\u00eda a una adolescente de su edad. Clara era bell\u00edsima, realmente era una morena muy linda, ten\u00eda grandes ojos color noche y una piel cetrina,suave y tersa. Lo que m\u00e1s llamaba la atenci\u00f3n de ella era que ten\u00eda una belleza fuerte, un rostro hermoso, pero muy ex\u00f3tico, ten\u00eda una mirada casi casi diab\u00f3lica, pero todas esas caracter\u00edsticas se dilu\u00edan entre rezos, cirios y obras de caridad. El que la mirara a simple vista nunca hubiera podido pensar que era tan devota, al contrario, con esa mirada, con esos ojos oscuros y esa mirada penetrante, solo pod\u00eda pensar en lo temible que pod\u00eda ser aquella adolescente y tenerle respeto reverencial, por las dudas. Se llevaba muy bien con sus padres, sent\u00eda que ellos la respetaban y la dejaban elegir. Con Mariana no ten\u00eda grandes inconvenientes, dorm\u00edan en la misma habitaci\u00f3n y a pesar de la cantidad de cosas que su hermana le dec\u00eda en contra de su vocaci\u00f3n religiosa, la quer\u00eda mucho y hasta a veces entend\u00eda que se rebelara tanto contra ese tema, porque seguramente ella quer\u00eda que su peque\u00f1a hermana compartiera m\u00e1s cosas con ella. Con Abel era otro tema. Abel ten\u00eda, entre otras cosas, una novia que a ella no le gustaba y adem\u00e1s, siempre, siempre, siempre, se burlaba de ella. Desde que eran m\u00e1s peque\u00f1os, Abel viv\u00eda tortur\u00e1ndola. Adem\u00e1s, ten\u00eda un grupo de amigos que la molestaban continuamente llam\u00e1ndola \u00bb LA MONJITA \u00ab, por supuesto que alentados por su hermano, quien no se met\u00eda entre las bromas de sus amigos y ella, muy por el contrario, las alentaba. Cada vez que se juntaban Abel, su novia y sus amigos en su casa, Clara se esfumaba, se iba del living, se encerraba en su cuarto y solo abr\u00eda la puerta si Mariana aparec\u00eda. Contrariamente a lo que todos pod\u00edan pensar, Clara ten\u00eda sentimientos bastante encontrados respecto al tema de su hermano. Ella sab\u00eda que deb\u00eda ser compasiva y piadosa, pero a veces ten\u00eda la fantas\u00eda de que Abel desapareciera de su vida, de no verlo nunca m\u00b4ss, no lo soportaba en su vida y se daba cuenta de que esto era radical porque nunca lleg\u00f3 a sentir remordimiento por estos sentimientos. Quiz\u00e1s esa fuera la \u00fanica sombra que se cern\u00eda sobre su alma, los sentimientos negativos que su hermano le despertaba. Sus padres siempre creyeron que eso tambi\u00e9n desaparecer\u00eda con el correr de los a\u00f1os as\u00ed que no se preocuparon. Pr\u00f3xima a cumplir 16 a\u00f1os, Clara toma la decisi\u00f3n de comenzar con cursillos previos al noviciado y segu\u00eda as\u00ed con su decisi\u00f3n de consagrarle su vida a la religi\u00f3n. Mariana hab\u00eda partido al exterior para estudiar cine y el \u00fanico que segu\u00eda en su casa era su hermano. A veces Clara se preguntaba como pod\u00edan ser tan diferentes, como pod\u00edan dos seres humanos diferir tanto uno del otro. La novia de Abel era insoportable, hac\u00eda con su hermano lo que quer\u00eda, era arrogante, altiva, bell\u00edsima, segura de s\u00ed misma y no lo dejaba ni a sol ni a sombra. En m\u00e1s de una oportunidad Clara los hab\u00eda sorprendido en el sill\u00f3n del living bes\u00e1ndose apasionadamente, acarici\u00e1ndose con ardor y ella se preguntaba porque no se iban al cuarto de \u00e9l o sencillamente a un hotel, donde pudieran darse esas muestras de afecto en privado. Esas eran las cosas que le molestaban de Katya, ese descaro, esa desinhibici\u00f3n que ten\u00eda, esa imagen de que nada le importaba y la arrogancia de demostrarlo, de llevarse al mundo por delante y con el, a su hermano que a su lado, parec\u00eda un mu\u00f1eco de trapo. Pero tambi\u00e9n se preguntaba que la llevaba a ella a abrir esa clase de juicios sobre los dem\u00e1s, cuando se supon\u00eda que era chica y que no ten\u00eda la m\u00e1s m\u00ednima experiencia en este tipo de cosas. En definitiva eso no interesaba, no ten\u00eda simpat\u00eda por ninguno de los dos y punto&#8230; tal vez, con el tiempo, Dios le ense\u00f1ar\u00eda a ser piadosa tambi\u00e9n con ellos y la ayudar\u00eda a entenderlos. Al irse Mariana a estudiar al exterior, Clara qued\u00f3 sola en la habitaci\u00f3n as\u00ed que ahora m\u00e1s que nunca permanec\u00eda practicamente todo el tiempo encerrada all\u00ed mientras estaba en su casa. Parec\u00eda que alguien hab\u00eda le\u00eddo sus pensamientos porque ahora Abel y su novia no se quedaban en el living prodig\u00e1ndose mimos sino que se met\u00edan en el cuarto de el durante horas y horas y en m\u00e1s de una ocasi\u00f3n la despertaban a la madrugada los sonidos de ambos haciendo el amor. Sus padres nada pod\u00edan escuchar, porque el cuarto de ellos quedaba en la planta baja as\u00ed que dorm\u00edan sin interrupciones, pero la pobre Clara era v\u00edctima de cada noche de pasi\u00f3n entre su hermano y su futura cu\u00f1ada, pero prefer\u00eda no abrir la boca, de nada servir\u00eda.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>Clara entr\u00f3 en el noviciado despu\u00e9s de cumplir los 16 y tom\u00f3 los h\u00e1bitos a los 20. Durante esos a\u00f1os varias cosas cambiaron en su familia: Mariana resolvi\u00f3 quedarse a vivir en el exterior y Abel, una vez conseguido un gran trabajo en una empresa americana, se cas\u00f3 con Katya, tal como ella siempre pens\u00f3 que iba a suceder y se fueron a vivir a una preciosa casa en un barrio privado bastante lujoso. Conforme pasaban los a\u00f1os, Clara embellec\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s y hasta el h\u00e1bito le quedaba hermoso. Realmente llamaba la atenci\u00f3n su belleza casi demon\u00edaca, pero cuando hablaba, cuando se mov\u00eda, un angel incre\u00edble se dejaba ver desde su interior, un angel que inundaba a quienes la rodeaban. Hab\u00eda sido destinada en una misi\u00f3n de seis meses para convivir con la gente m\u00e1s pobre del norte de su pa\u00eds y a su regreso, colmada de ricas experiencias, se enter\u00f3 que las cosas entre su hermano y su cu\u00f1ada no estaban bien. Su madre la llam\u00f3 para que intercediera entre ambos porque estaba realmente preocupada por la pareja y ella, fiel a su misi\u00f3n en esta vida, tuvo que hacerle frente a la situaci\u00f3n y accedi\u00f3 a charlar con los dos aunque por separado. Se encontr\u00f3 con Abel y hablaron largo rato, realmente a los dos les parec\u00eda incre\u00edble poder intercambiar dos frases sin pelearse y lo atribuyeron a que ambos hab\u00edan crecido y hab\u00edan vivido experiencias que los hab\u00edan marcado much\u00edsimo. Abel reconoci\u00f3 \u00edntimamente que su hermana hab\u00eda crecido much\u00edsimo y que estaba m\u00e1s bella de lo que el mismo pod\u00eda recordar y m\u00e1s pena aun le dio verla enfundada en ese h\u00e1bito, que por un lado le restaba vida ,pero por el otro, realzaba su belleza. Clara sinti\u00f3 que el hab\u00eda cambiado, que ten\u00eda una mirada casi ausente, pero que amaba profundamente a su esposa y se decidi\u00f3 a ayudarlos; Era m\u00e1s que evidente que Dios se hab\u00eda encargado de borrar de su alma esos sentimientos adolescentes de desprecio por ambos. Se reuni\u00f3 con su cu\u00f1ada y la encontr\u00f3 m\u00e1s serena, pero igualmente arrogante. Katya era una de esas mujeres que ten\u00edan la misma fuerza para atraer que para repeler. Era una pelirroja exhuberante, de ojos verdes, piel lechosa y f\u00edsico imponente, pero mirada g\u00e9lida, distante. Se abri\u00f3 a Clara, confes\u00f3 su amor por Abel, pero las diferencias eran muy hondas. Abel viv\u00eda para su trabajo y su mujer se sent\u00eda abandonada, el sexo entre ambos era casi rutina, como si su mejor \u00e9poca sexual hubiera quedado en el sill\u00f3n de su casa de soltero o en el cuarto de su casa familar, all\u00e1, en la adolescencia. Abel le hab\u00eda propuesto miles de variantes como para reavivar la pasi\u00f3n, para darle una vuelta al sexo entre ambos, pero a ella eso no la convenc\u00eda y eso a Clara le llam\u00f3 la atenci\u00f3n, porque de los dos, su cu\u00f1ada siempre hab\u00eda parecido la m\u00e1s deshinibida, pero en este caso parec\u00eda que no era as\u00ed. Katya le coment\u00f3 a Clara que hasta la inclusi\u00f3n de otra mujer en la cama estaba planteada, pero nunca se hab\u00eda decidido ella y eso hab\u00eda fastidiado a Abel, porque lo tomaba como una falta de inter\u00e9s por parte de su esposa, para solucionar las cosas. La verdad es que Clara pod\u00eda sugerir varias cosas para intentar una recomposici\u00f3n de la pareja, pero dudaba de la aceptaci\u00f3n que tuvieran por parte de ambos, solo pod\u00eda inclinarse por las charlas que pudieran tener y por hacerles compa\u00f1\u00eda a los dos cuando se lo pidieran. En primera instancia esa noche se qued\u00f3 a cenar con ellos; fue una velada agradable, los tres se distendieron y hasta se animaron a charlar de las cosas que le hac\u00edan a la pobre Clara cuando viv\u00edan juntos, de las bromas que le hac\u00edan cuando la ve\u00edan rezando reclinada sobre su cama, en su habitaci\u00f3n y ella les record\u00f3 la cantidad de veces en las que los pescaba acarici\u00e1ndose en el living de su casa. Esa confesi\u00f3n llam\u00f3 la atenci\u00f3n de Abel quien quiso que su hermana le diera m\u00e1s detalles de aquellas veces y Clara, por pudor, no quiso contar todo detalladamente, pero se aproxim\u00f3 bastante a ello. Les confes\u00f3 tambi\u00e9n la cantidad de noches en las que los gritos, gemidos y jadeos de Katya la sacaban de los m\u00e1s profundo de su sue\u00f1o y hac\u00edan que ella se tapara la cabeza con la almohada para poder seguir durmiendo.- La pareja se re\u00eda por un lado, pero ambos, \u00edntimamente, sab\u00edan que eso los estaba excitando y se lo confirmaron cuando se miraron mutuamente mientras Clara segu\u00eda contando peque\u00f1os detalles con la mayor y aparente inocencia del mundo. Siguieron en la sobremesa hasta las tres de la ma\u00f1ana, realmente se hab\u00eda creado un clima muy grato, pero se hab\u00eda hecho tarde as\u00ed que, cuando se levantaron de la mesa, le dijeron a Clara que se quedara en el cuarto de hu\u00e9spedes a dormir, porque era demasiado tarde como para que volviera sola al convento. Acept\u00f3 convencida de que ellos ten\u00edan razon y se qued\u00f3 en el peque\u00f1o cuarto azul, a dos puertas del dormitorio de Abel y Katya. Entrada la madrugada un recuerdo vago de su adolescencia despert\u00f3 a Clara, pero cuando tom\u00f3 conciencia del lugar donde estaba, comprendi\u00f3 que no la hab\u00eda despertado un recuerdo sino la realidad que estaban viviendo su hermano y su cu\u00f1ada en su habitacion. Una vez m\u00e1s la hab\u00eda despertado la vehemencia de su cu\u00f1ada, pero esta vez no se coloc\u00f3 la almohada sobre la cabeza para seguir durmiendo sino que se sonri\u00f3 levemente porque le caus\u00f3 gracia la situaci\u00f3n y pens\u00f3 que al d\u00eda siguiente, en tono de broma, se los comentar\u00eda a los dos. Por otra parte, se alegr\u00f3 porque pens\u00f3 que algo pod\u00eda llegar a solucionarse de ahora en adelante. Se di\u00f3 vuelta en la cama y se acomod\u00f3 para seguir durmiendo. Lo intent\u00f3 varias veces pero no pudo. Estaba completamente desvelada y el aumento de la pasi\u00f3n de Abel y Katya no la ayudaban en lo m\u00e1s m\u00ednimo. Desde el fondo de su alma se di\u00f3 cuenta de que esta vez no habr\u00eda almohada que alcanzara, que no servir\u00eda de nada coloc\u00e1rsela en la cabeza porque hab\u00eda algo nuevo en esta situaci\u00f3n que ella no estaba manejando. Lo que a\u00f1os atr\u00e1s le causaba rechazo y le daba m\u00e1s elementos para despreciar a su hermano y a su cu\u00f1ada, hoy por hoy, le despertaba una inquietud alarmante. Se sorprendi\u00f3 aguzando el o\u00eddo en lugar de evitar los sonidos y a medida que escuchaba los gemidos, sent\u00eda que una tibieza inusual se apoderaba de su cuerpo. Al principio estaba quieta en la cama, mirando el cieloraso, tratando de pensar en otra cosa, pero a medida que pasaban los minutos, notaba como sus piernas comenzaban a moverse levemente, como las estiraba y las encog\u00eda de forma involuntaria, como se mov\u00eda inquieta entre las s\u00e1banas. Clara no era tonta y se daba cuenta de que, muy a su pesar, estaba excit\u00e1ndose. Monja o no, era antes que nada, mujer y le estaba resultando muy dif\u00edcil separar las cosas y no excitarse con los sonidos, con la situaci\u00f3n y con la fantas\u00eda de esa situaci\u00f3n que se estaba desarrollando dos puertas m\u00e1s all\u00e1 de la suya. Quer\u00eda creer que su hermano y Katya se hab\u00edan olvidado de que ella estaba all\u00ed porque sino, no comprend\u00eda como actuaban tan libremente. De todas formas, ahora deb\u00eda ver como manejaba su situaci\u00f3n ante ella misma, porque la verdad es que su mente estaba en la habitaci\u00f3n contigua, los pedidos de caricias de su cu\u00f1ada no la dejaban pensar con claridad y sus manos estaban comenzando a transpirar y tomaban el borde de las s\u00e1banas con furia, como si ese borde impidiera que las mismas fueran hacia otro destino. Dio vueltas y m\u00e1s vueltas en la cama, pero nada. Se levant\u00f3, abri\u00f3 la ventana, dej\u00f3 que el aire helado entrara en el cuerto, pero nada, las voces segu\u00edan taladr\u00e1ndole el alma. Se orden\u00f3 dormir, pero no pudo y menos aun cuando comenz\u00f3 a notar que sus muslos se estaban humedeciendo sin querer&#8230; no pod\u00eda creerlo!!! Qu\u00e9 har\u00eda ahora?. Sent\u00eda un leve tironcito proveniente de su entrepierna y se daba cuenta de lo que le estaba pasando, pero ella deber\u00eda controlarlo, ella ten\u00eda la obligaci\u00f3n de controlarlo, no pod\u00eda ganarle esa situaci\u00f3n, no pod\u00eda rendirse a la tentaci\u00f3n de tocarse y de poblar su mente de ese tipo de fantas\u00edas. Se levant\u00f3, fue hasta el espejo y cuando vi\u00f3 su imagen reflejada en el, no pudo creer lo que ve\u00eda. Su expresi\u00f3n era de lujuria absoluta, sus mejillas estaban encendidas, sus labios rojos e hinchados, h\u00famedos y su mirada era casi casi desconocida. Eso la excit\u00f3 m\u00e1s todav\u00eda, estaba transformada, como si la persona que estaba del otro lado del espejo no fuera ella y Clara cay\u00f3 cautivada por esa imagen, cay\u00f3 rendida ante el deseo que ve\u00eda reflejado en ese rostro, como si no se tratara del suyo. Volvi\u00f3 a meterse en la cama, sintiendo ante cada movimiento como se desparramaba entre sus piernas la tremenda excitaci\u00f3n que ten\u00eda, como sus pechos se hab\u00edan hinchado y rozaban dolorosamente la camisa de dormir, como sus manos luchaban por no ir hasta esos lugares y aflojar la tensi\u00f3n que se hab\u00eda acumulado. De pronto pens\u00f3 que si rozaba levemente esas zonas, calmar\u00eda algo de aquel ardor (aunque lo ideal hubiera sido que su hermano y Katya terminaran de una vez con aquella demostraci\u00f3n privada de pasi\u00f3n) y con la yema de sus dedos acarici\u00f3 su vientre, desliz\u00f3 las manos entre sus muslos, palp\u00f3 el jugo que los cubr\u00eda e involuntariamente (eso cre\u00eda ella) sus dedos fueron hasta el centro mismo del placer. Clara jam\u00e1s se hab\u00eda explorado, aunque sab\u00eda perfectamente como era su cuerpo&#8230; Nunca se hab\u00eda acariciado, jam\u00e1s se le hab\u00eda pasado por la cabeza masturbarse, sin por ello dejar de desconocer tal actividad. Esta vez sus dedos llegaron hasta su vagina, la apret\u00f3 con sus manos pensando que de esa forma dejar\u00eda de latir, que se calmar\u00eda, que dejar\u00eda as\u00ed de segregar esos jugos, pero no fue as\u00ed. No pudo apartar los dedos de los labios vaginales y los abri\u00f3, asombr\u00e1ndose del tama\u00f1o que hab\u00eda alcanzado su cl\u00edtoris. Con uno de sus dedos, con el \u00edndice, presion\u00f3 sobre \u00e9l, para que se hundiera y dejara de palpitar, pero esto actu\u00f3 como un im\u00e1n, la electricidad que le produjo ese contacto fue tan grande que no pudo alejarse de \u00e9l, no pudo dejarlo solo, tuvo que seguir y seguir y seguir. Y lleg\u00f3 un momento en el que se rindi\u00f3 ante s\u00ed misma, ante su propio deseo y se acarici\u00f3 en forma total, completamente, sin pensar en nada m\u00e1s que no fuera su propio placer, en su propio goce, en la liberaci\u00f3n de esa tensi\u00f3n que le estaba quitando el aliento. Se sorprendi\u00f3 moviendo sus caderas al ritmo de sus dedos, los mismos que entraban y sal\u00edan mojad\u00edsimos y por primera vez en su vida comenz\u00f3 a oler su propio aroma, su aroma de mujer, a oler su propia excitaci\u00f3n, lo que aumentaba m\u00e1s y m\u00e1s su propio deseo. Entre caricia y caricia no dejaba de escuchar los gemidos de su cu\u00f1ada y eso aumentaba la liberaci\u00f3n de sus propios jugos, porque la mente de Clara volaba a la cama de su hermano y sin que pudiera apartar semejante pensamiento de su mente, se imaginaba entre esas s\u00e1banas, bajo las manos de Abel, siendo ella y no su cu\u00f1ada la que gritara y suspirara de esa forma. As\u00ed fue como, entre fantas\u00edas y caricias, Clara alcanz\u00f3 el primer orgasmo de su vida, cayendo exhausta y rendida sobre su espalda y durmi\u00e9ndose al instante, para despertar al d\u00eda siguiente, cerca del mediod\u00eda. Cuando abri\u00f3 los ojos pens\u00f3 que lo vivido la noche anterior hab\u00eda sido un sue\u00f1o, pero cuando comenz\u00f3 a recordar se dio cuenta de que no hab\u00eda sido as\u00ed, es m\u00e1s, ten\u00eda una sensaci\u00f3n extra\u00f1\u00edsima de plenitud y eso le daba la pauta de que los recuerdos nocturnos que estaban rond\u00e1ndole hab\u00edan sido verdaderos. Al despertar no hab\u00eda nadie en la casa as\u00ed que dej\u00f3 una nota y se fu\u00e9 para el convento. A la noche llam\u00f3 a la casa de Abel para saber como estaban y atendi\u00f3 Katya. Le dijo que necesitaba hablar urgentemente con ella, pero Clara le explic\u00f3 que no saldr\u00eda del convento sino hasta dentro de tres d\u00edas as\u00ed que quedaron en que ella ir\u00eda a su casa para charlar.<\/p>\n<p>Esas noches, en el convento, fueron muy \u00fatiles para Clara porque entendi\u00f3 que lo que hab\u00eda sucedido en la casa de Abel no hab\u00eda sido m\u00e1s que un momento de lujuria, m\u00e1s que nada provocado por la relaci\u00f3n de su hermano con su cu\u00f1ada que llegaba a sus o\u00eddos. Se confes\u00f3, expi\u00f3 sus culpas frente a Dios y sigui\u00f3 con su labor, olvidando lo que le hab\u00eda pasado f\u00edsicamente, pero no pod\u00eda olvidar las cosas que hab\u00eda fantaseado. Eso era lo que aun le daba vueltas en la cabeza, ese deseo que la hab\u00eda invadido de ser ella y no su cu\u00f1ada la que estuviera bajo las manos de su hermano. Llegado el d\u00eda del encuentro con su cu\u00f1ada, prefiri\u00f3 ir bien temprano a la tarde, as\u00ed no se quedaba mucho tiempo y pod\u00eda volver sola al convento. Cuando lleg\u00f3 a la casa, nadie respondi\u00f3 a su llamado as\u00ed que se qued\u00f3 sentada en el umbral, esperando que alguien apareciera. Pasaron m\u00e1s de dos horas hasta que los dos llegaron en el auto de Abel. Le pidieron disculpas por la demora y pasaron al living. Los dos le quer\u00edan agradecer lo que ella hab\u00eda hecho, las cosas que les hab\u00eda dicho a cada uno por su lado y la compa\u00f1\u00eda que sab\u00edan que les har\u00eda de ac\u00e1 en m\u00e1s, sabiendo tambi\u00e9n que podr\u00edan contar con ella para lo que fuera. A prop\u00f3sito de eso, Clara no dej\u00f3 pasar la oportunidad y les coment\u00f3, en tono de broma, como hab\u00eda revivido viejas \u00e9pocas de adolescente cuando los movimientos del cuarto la hab\u00edan despertado una vez m\u00e1s. Lo que no les dijo fue el estado en el que ella hab\u00eda ca\u00eddo al escucharlos, de eso solo hablar\u00eda ante s\u00ed misma y ante Dios. Una vez m\u00e1s se hizo tarde, tard\u00edsimo, pero Abel se ofreci\u00f3 a llevarla en el auto al convento. Para mala suerte de Clara, no arranc\u00f3 jam\u00e1s el auto y pedir un remise a esa hora demorar\u00eda mucho as\u00ed que llam\u00f3 al convento, avisando que estaba en casa de su hermano, que si la necesitaban la llamaran, pero que se quedar\u00eda a dormir all\u00ed.<\/p>\n<p>Esta vez se acost\u00f3 con la mente dispuesta a no escuchar nada de nada, aunque en el fondo sent\u00eda que eso se le iba a complicar un tanto si su hermano y su cu\u00f1ada se volv\u00edan m\u00e1s efusivos que de costumbre. Una vez m\u00e1s los gemidos la despertaron a la madrugada y esta vez decidi\u00f3 tomar el toro por las astas, decidi\u00f3 levantarse, ir hasta el cuarto de su hermano y golpearles levemente la puerta, para que recordaran su presencia en la casa y trataran de moderarse. Asi fue como se levant\u00f3, fue hasta la puerta del dormitorio de su hermano y antes de golpear, se detuvo un instante, el deseo de escuchar fue m\u00e1s fuerte que el de interrumpir. Se estaba hundiendo en una nube de deseo as\u00ed que decidi\u00f3 tocar dos veces e irse, pero ante el primer golpe, la puerta se entreabri\u00f3 y all\u00ed qued\u00f3 Clara, parada en el vano de la puerta, con una cama gigante frente a sus ojos y sobre ella Abel y Katya. Ambos arrodillados, enfrentados, las manos de Abel tom\u00e1ndole los senos a su esposa y su boca bes\u00e1ndolos. Las manos de Katya sobre los gl\u00fateos de su esposo, acarici\u00e1ndolos sensualmente. Clara sinti\u00f3 como se le cortaba la respiraci\u00f3n ante semejante imagen y se qued\u00f3 petrificada, muda de sorpresa y deseo, reafirmando sus ganas de ser ella la que estuviera all\u00ed en lugar de su cu\u00f1ada. Ese sentimiento la alarm\u00f3 m\u00e1s que la otra vez, no pod\u00eda ser que ella, justamente ella estuviera deseando a su propio hermano, eso era imposible!!!!!! Imperceptiblemente debe haber hecho alg\u00fan movimiento porque de pronto, como de la nada, Katya estaba clav\u00e1ndole los ojos, notando su presencia en la puerta. Abel y ella se separaron y cuando estaban a punto de pedirle disculpas a Clara, notaron esa lujuria en su mirada, la misma que ella hab\u00eda visto reflejada en el espejo la otra noche, la que la convert\u00eda en una mujer deseable, completa. Sin decir una sola palabra, Abel le extendi\u00f3 sus manos y Clara, como en un estado hipn\u00f3tico, se acerc\u00f3 a tomarlas, a sentarse en el borde de la cama, junto a ellos. Abel comenz\u00f3 a acariciar ese cabello renegrido que tanto hab\u00eda tirado de chico, notando lo sedoso que era ahora, mientras Katya acariciaba los hombros de su cu\u00f1ada, por encima de su camisa de dormir. Sin quererlo, Clara estaba haciendo realidad el pedido que tantas veces Abel le hab\u00eda hecho a su esposa: Otra mujer en su cama; A su vez, satisfac\u00eda su fantas\u00eda de ser acariciada de esa forma por su hermano y encend\u00eda la llama interna de Katya, que quiz\u00e1s, de no tratarse de su propia cu\u00f1ada, nunca habr\u00eda aceptado lo que estaba sucediendo. Katya segu\u00eda acariciando por detr\u00e1s a su cu\u00f1ada y pensaba que era increible que \u00bb LA MONJITA \u00bb estuviera all\u00ed, a punto de ser convertida en mujer por ella y su esposo, por el propio hermano!!! y esa imagen la excit\u00f3 terriblemente, la idea de ver a los dos hermanos en la cama juntos, bes\u00e1ndose y haci\u00e9ndose el amor, la puso como loca y aument\u00f3 el ritmo de las caricias, de manera que Clara qued\u00f3 en menos de dos minutos sin su camisa de dormir, se la quit\u00f3 lentamente por sobre su cabeza, dejando al descubierto ese cuerpo escultural que los h\u00e1bitos escond\u00edan permanentemente. Abel qued\u00f3 pegado a la figura de su hermana, siempre supo que era hermosa, pero jam\u00e1s imagin\u00f3 cuanto y ahora, su propia esposa le regalaba la posibilidad de admirar el bello cuerpo desnudo de su hermana. Clara segu\u00eda sentada al borde de la cama, como dormida, con los ojos cerrados, inm\u00f3vil, tensa. Abel no pod\u00eda ni quer\u00eda dejar de acariciarla y cuando coloc\u00f3 sus manos en los pechos de su hermana se di\u00f3 cuenta de que la hab\u00eda encendido, en ese preciso instante Clara abri\u00f3 los ojos y dej\u00f3 ver su mirada diab\u00f3lica, esa mirada cargada de pasi\u00f3n y lujuria, esa mirada que la alejaba de la religiosa que todos ve\u00edan a diario, esa mirada que se cruz\u00f3 con la de su hermano y le dio v\u00eda libre, le dio el pleno consentimiento para que hiciera de ella un objeto de su deseo. Clara sent\u00eda que se hund\u00eda en un pozo de sensaciones placenteras, Abel hac\u00eda que su boca siguiera a sus manos, lugar que abandonaban las manos de su hermano, lugar que reemplazaba su boca. Katya recorr\u00eda con sus manos su espalda y sus brazos, con la punta de su lengua vagaba dentro de sus orejas y mord\u00eda levemente sus l\u00f3bulos, de tanto en tanto interrump\u00eda la tarea para besarse profundamente con Abel, dejando a Clara en un estado de soledad enorme, deseando que esas bocas y esas manos nunca se alejaran de ella. La \u00fanica vez que cruz\u00f3 por su mente la idea del pecado, una fuerza muy superior la desterr\u00f3 inmediatamente, una fuerza que se hab\u00eda apoderado de ella y no pensaba dejarla sola en aquelo momento, al contrario, la alentar\u00eda a seguir hasta el final. Su hermano y su cu\u00f1ada la besaron por completo, la lamieron entera, espalda, brazos, orejas, pechos, vientre, pies, piernas&#8230; Sus lenguas sub\u00edan y bajaban por aquel cuerpo glorioso, encendi\u00e9ndolo, aromatiz\u00e1ndolo. Clara se mov\u00eda muy despacio, colocando siempre la parte del cuerpo que era besado, al alcance de la boca que lo buscaba y lo hac\u00eda de una forma tan natural que nadie pod\u00eda imaginar jam\u00e1s que ese cuerpo nunca hab\u00eda sido explorado anteriormente. La sola idea de ser quien desvirgue a su hermana, enardec\u00eda m\u00e1s y m\u00e1s los deseos de Abel y lo alentaba a seguir, a darle m\u00e1s y m\u00e1s placer a quien, hasta hace unos a\u00f1os atr\u00e1s, solo deseaba verlo desaparecer de su vida. Katya estaba fascinada al sentir el sabor de la piel de su cu\u00f1ada bajo su lengua y quer\u00eda verle la cara de \u00e9xtasis cada vez que la acariciara. Extendi\u00f3 su brazo derecho y alej\u00f3 a Abel del cuerpo de su hermana, le indic\u00f3 con un solo dedo que se retirara y cesara con sus caricias. Abel no pod\u00eda creer lo que estaba sucediendo frente a sus ojos: dos mujeres para el solo, las dos a punto de gozar solas y para colmo, una era su esposa (quien se hab\u00eda negado sistem\u00e1ticamente a darle ese placer) y la otra nada menos que su propia hermana, quien adem\u00e1s de todo, era monja!!!!!!!!!!!!!!!!! Sin chistar se retir\u00f3 de la escena y las dej\u00f3 solas. Katya se levant\u00f3 de la cama y se enfrent\u00f3 a su cu\u00f1ada, se par\u00f3 frente a ella con las piernas abiertas y despu\u00e9s de tomarle las manos, las coloc\u00f3 sobre sus senos, dejando que Clara sintiera la suavidad de su piel, la turgencia de sus pechos y la dureza de sus pezones. Como si lo hubiera hecho siempre, Clara comenz\u00f3 a acariciar esos senos, mov\u00eda sus manos en redondo sobre ellos y pellizcaba levemente los pezones, sintiendo como se entibiaban con la fricci\u00f3n de sus dedos. Un poco m\u00e1s atr\u00e1s, Abel estaba sentado en una silla, con su pene entre las manos, acarici\u00e1ndolo lentamente, disfrutando de esa imagen incre\u00edble, gozando el placer de esa visi\u00f3n. A medida que Clara acariciaba a Katya m\u00e1s intensamente, comenzaban a escaparse peque\u00f1os jadeos de placer y asentimiento, los mismos que ella conoc\u00eda tan bien, los mismos que la hab\u00edan despertado tantas y tantas noches en su adolescencia. Sin que nadie se lo indicara Clara dej\u00f3 deslizar una de sus manos por el est\u00f3mago de Katya y descendi\u00f3 por el, naveg\u00f3 por el vientre liso y chato de su cu\u00f1ada y lleg\u00f3 hasta su entrepierna. Delicadamente abri\u00f3 los labios vaginales y de pronto, sin que ella misma comprendiera como, clav\u00f3 dentro de esa vagina empapada su dedo \u00edndice, lo clav\u00f3 de un solo tir\u00f3n y hasta el fondo, haciendo que Katya saltara de sorpresa y de gozo. A medida que Clara segu\u00eda metiendo m\u00e1s y m\u00e1s adentro ese dedo, Katya encontr\u00f3 el ritmo de su cu\u00f1ada y as\u00ed, parada como estaba frente a ella, mov\u00eda sus caderas en redondo, alrededor de ese dedo que se hab\u00eda adue\u00f1ado de su vagina, que la hab\u00eda violado imprevistamente y que le estaba dando much\u00edsimo placer. Cuando los gemidos de Katya eran incontenibles, Clara retir\u00f3 su dedo y empapado como estaba, lo meti\u00f3 completo en su boca, mirando fijamente a su hermano que segu\u00eda acarici\u00e1ndose, completamente excitado, en su rinc\u00f3n, como en penitencia, sin poder acercarse a ellas, prohibi\u00e9ndoselo ambas con la mirada. Clara hab\u00eda interrumpido deliberadamente el primer orgasmo de su cu\u00f1ada y eso la dej\u00f3 terriblemente excitada y por eso, sin pensarlo, mientras Clara saboreaba sus jugos mirando a su hermano, Katya la recost\u00f3 sobre su espalda, dej\u00e1ndola boca arriba, sentada al borde de la cama y con las piernas abiertas frente a ella. Con semejante espect\u00e1culo frente a sus ojos, Katya se arrodill\u00f3 y abri\u00f3 m\u00e1s aun las piernas de su querida cu\u00f1adita, exponiendo esa vagina limpia, carnosa, intacta y h\u00fameda frente a sus ojos y a los de su esposo, que segu\u00eda atentamente la acci\u00f3n desde su lugar. Se hizo cargo de aquella vagina en forma completa, comenz\u00f3 lami\u00e9ndola con los los labios cerrados, de arriba a abajo, de lado a lado, notando como rezumaba l\u00edquidos, como largaba jugos sin parar y eso la excitaba m\u00e1s y m\u00e1s,notando como su propia vagina respond\u00eda a semejante excitaci\u00f3n. Quien le hubiera dicho a ella que terminar\u00eda accediendo a los pedidos de su marido y nada menos que con su propia cu\u00f1adita?? Clara hab\u00eda comenzado a acariciarse los pechos al sentir la lengua de Katya lami\u00e9ndola despacito, sin prisa, sensualmente, con los labios de su vagina cerrados, pero anhelando que los abriera y se hiciera cargo de su cl\u00edtoris, que estaba creciendo y creciendo y comenzaba a tirar m\u00e1s y m\u00e1s de deseo- Adivinando lo que ella deseaba, Katya con su misma lengua abri\u00f3 los labios vaginales y lleg\u00f3 al centro del deseo de Clara, sintiendo como saltaba de placer su cu\u00f1ada cuando sinti\u00f3 la rugosidad de su lengua, sintiendo como crec\u00eda el placer a medida que la lam\u00eda, que recog\u00eda sus jugos y los saboreaba, a medida que sus dedos iban meti\u00e9ndosele dentro, que daban vueltas dentro de la vagina de Clara, que sal\u00edan empapados y acariciaban sus muslos, moj\u00e1ndola tambien all\u00ed. El vientre de Clara se estremec\u00eda, vibraba, las manos de Clara empujaban la cabeza de su cu\u00f1ada hacia su vagina, pidi\u00e9ndole en silencio m\u00e1s y m\u00e1s lengua. Abr\u00eda los labios vaginales para que los dedos de Katya trabajaran con m\u00e1s comodidad, abr\u00eda m\u00e1s sus piernas y las sosten\u00eda con sus manos en \u00e1ngulo recto para que pudiera tener m\u00e1s amplitud y llegar m\u00e1s adentro, quer\u00eda que esos dedos la atravesaran por completo y en definitiva, era el primer contacto que ten\u00eda Clara, la primera prueba tangible de que ese espacio estaba siendo estrenado por alguien. Despu\u00e9s de enloquecer a Clara con sus dedos, de arrancarle los gemidos m\u00e1s extensos que alguien pudiera imaginar, sac\u00f3 los dos dedos que ten\u00eda dentro de la vagina de su cu\u00f1ada empapados de flujo y d\u00e1ndose vuelta, los extendi\u00f3 para que Abel los probara. Esa fue la se\u00f1al clara de que lo estaba uniendo al goce, de que estaba sirvi\u00e9ndole a su hermana, de que lo invitaba a gozarla. Abel se acerc\u00f3, chup\u00f3 los dedos de Katya con fruici\u00f3n, sabore\u00f3 de ellos a su hermana y despu\u00e9s de ello, la retir\u00f3 de entre las piernas de Clara para acomodarse el mismo en ese lugar. Ahora la que se hab\u00eda convertido en espectadora era Katya, la que se hab\u00eda corrido hacia el costado de la cama era ella, la que estaba besando y mordisqueando los pechos de Clara era ella, mientras que su marido se encargaba de lamer una y otra vez la vagina de su hermana, encontr\u00e1ndola terriblemente sabrosa, dulce, cremosa, abundante. Con la boca empapada de Clara bes\u00f3 apasionadamente a Katya, le dej\u00f3 los labios lleno del flujo de Clara y ella a su vez, bes\u00f3 a su cu\u00f1ada, para que \u00e9sta se saboreara a s\u00ed misma, a su hermano y a ella en una sola boca. Abel enterr\u00f3 su boca en la vagina de Clara y le di\u00f3 dos orgasmos incre\u00edbles; Clara se retorc\u00eda pidiendo m\u00e1s y m\u00e1s, elevaba las caderas hacia la boca de su hermano, extend\u00eda los brazos para que esa boca no la abandonara y su lengua buscaba la de su cu\u00f1ada, dejando que las dos bailaran una danza er\u00f3tica incre\u00edble, como si fueran dos serpientes entrelaz\u00e1ndose y excit\u00e1ndose. Cuando Abel no aguant\u00f3 m\u00e1s, se incorpor\u00f3 y separ\u00f3 a su esposa del lado de Clara, la coloc\u00f3 a la altura de su pene y dej\u00f3 que la boca de Katya se encargara de \u00e9l, succion\u00e1ndolo, lami\u00e9ndole, dejando que su hermana viera como se le daba placer a un hombre, admirando esa cara de lujuria que veia en Clara, esa expresi\u00f3n diab\u00f3lica que esa noche hab\u00eda conocido y que lo enloquec\u00eda. Mientras Katya lam\u00eda y engull\u00eda por completo el pene de su marido, Clara se acariciaba alternadamente sus pechos y su cl\u00edtoris, incapaz de abandonar el placer que estaba sintiendo y acrecent\u00e1ndolo con la imagen de la pareja en plena sesi\u00f3n de sexo oral. Cuando Abel ya no pod\u00eda ver m\u00e1s a su hermana masturb\u00e1ndose sin que el pudiera intervenir, apart\u00f3 la boca de Katya de su pene y as\u00ed, enhiesto y tieso como estaba, se acerc\u00f3 a Clara y sin darle respiro, la penetr\u00f3. El cuerpo de Clara se arque\u00f3 como si quisiera tocar el cielo, su hermano no tuvo compasi\u00f3n de su virginidad, arremeti\u00f3 dentro de ella de la forma m\u00e1s salvaje posible y comenz\u00f3 a moverse, seguro, potente, horad\u00e1ndola, abriendo un t\u00fanel dentro de las entra\u00f1as de Clara, sac\u00e1ndole el aliento, pero d\u00e1ndole a conocer el goce, la lujuria, la pasi\u00f3n que ve\u00eda en sus ojos y que ahora estaba haciendo realidad. Sentir la estrechez de su hermana lo enloqueci\u00f3, tom\u00f3 sus piernas y las elev\u00f3 a su cuello y as\u00ed, en esa posici\u00f3n que a el le fascinaba, le dio m\u00e1s y m\u00e1s, hundi\u00f3 su pene dentro de Clara una y otra vez hasta que sobrevino otro orgasmo para Clara. Dej\u00e1ndola dos segundos para que se recompusiera, se hizo cargo de su mujer, la enloqueci\u00f3 tambi\u00e9n con su pene, la penetr\u00f3 por adelante, por atr\u00e1s, la coloc\u00f3 en cuatro y le hizo probar el mejor sexo anal de su vida, sintiendo como Katya se retorc\u00eda de placer mientras el se hund\u00eda en su ano y Clara le besaba los pechos, tomando la iniciativa, deshinibi\u00e9ndose por completo, solo buscando el placer del sexo m\u00e1s puro. Cuando Katya hab\u00eda estallado con su marido dentro, se coloc\u00f3 sobre la vagina de su cu\u00f1ada, acomod\u00e1ndole la propia en la boca de Clara, en el m\u00e1s completo 69 que ambas pod\u00edan pedir y se dedic\u00f3 a lamerle el cl\u00edtoris una y otra vez, mientras Clara met\u00eda sus finos dedos dentro de ella y el pene de su marido entraba y sal\u00eda de Clara con una velocidad incre\u00edble, d\u00e1ndola a Katya la posibilidad de lamerlo cada vez que rozaba su lengua, al salir de la vagina de su cu\u00f1ada, completamente mojado, lubricado y caliente. As\u00ed los tres estallaron en otro orgasmo, pero esta vez conjunto, as\u00ed tanto una como otra mujer pudieron saborear el esperma de Abel que sali\u00f3 disparado con fuerza, tibio, cremoso, espeso y exquisito. As\u00ed fue como el matrimonio encontr\u00f3 otro camino para solucionar sus problemas de pareja y Clara encontr\u00f3 la salida definitiva del convento, hallando la entrada segura a la cama de su hermano y su cu\u00f1ada.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Clara ten\u00eda 15 a\u00f1os y viv\u00eda con sus padres, su hermana Mariana de 18 y su hermano Abel de 20. Sus hermanos siempre la molestaban con esa tendencia que tuvo desde peque\u00f1a hacia la religi\u00f3n, siempre dijo que ser\u00eda monja, que su vocaci\u00f3n religiosa estaba por encima de cualquier cosa y ellos se burlaban, no pod\u00edan entender como Clara prefer\u00eda quedarse horas y horas en la parroquia antes de estar jugando con sus amiguitas o sus mu\u00f1ecas. 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