{"id":289,"date":"2014-07-25T14:24:03","date_gmt":"2014-07-25T14:24:03","guid":{"rendered":"http:\/\/www.relatosxxx.net\/?p=289"},"modified":"2014-07-25T14:24:03","modified_gmt":"2014-07-25T14:24:03","slug":"isabella","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.relatosxxx.net\/isabella\/","title":{"rendered":"ISABELLA"},"content":{"rendered":"<p>Ten\u00eda yo catorce a\u00f1os en aquel entonces y estudiaba en uno de esos colegios para ni\u00f1os de clase alta en un puerto del Pac\u00edfico mexicano (Acapulco), cosa que no me gustaba del todo, porque los profesores eran bastante estrictos con los alumnos.<\/p>\n<p>Ahora bien, lo bueno del asunto era que en el colegio, hab\u00eda unas chiquillas sumamente hermosas. Algunas de ellas proven\u00edan de aristocr\u00e1ticas familias extranjeras, residentes en el pa\u00eds. Otras, en cambio, eran hijas de personas que cumpl\u00edan labores diplom\u00e1ticas en los consulados del puerto, o bien, hijas de magnates, hoteleros, inversionistas, pol\u00edticos y profesionales destacados. El ambiente escolar, seg\u00fan recuerdo, era agradable. Aunque a veces, como sucede en muchos colegios, se volv\u00eda un tanto tedioso y aburrido, para mi gusto de adolescente.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>No obstante, las cosas marchaban espl\u00e9ndidamente para m\u00ed en el colegio, puesto que lograba llevarme a las mil maravillas con mis compa\u00f1eros y compa\u00f1eras, y \u00e9stos sol\u00edan de vez en cuando invitarme a una que otra fiesta, a la playa (que era un lugar m\u00e1s interesante por los bikinis que pod\u00eda admirar con mis amigos), y, desde luego, al cine. Y \u00e9ste es, precisamente, el lugar en que ocurri\u00f3 mi aventura. Una aventura que, pese a que la viviese hace ya tanto tiempo, sigue muy clara en mi memoria.<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3, pues, que un d\u00eda mis compa\u00f1eros me invitaron a una fiesta, a la cual asist\u00ed. Era la \u00abtradicional\u00bb fiesta de \u00abChampagne\u00bb del colegio (de lo m\u00e1s aburrida que se puedan imaginar, ya que se premiaban las haza\u00f1as de los estudiantes destacados en deportes). Asist\u00ed solamente porque quer\u00eda ver qu\u00e9 pescaba por all\u00ed, y para mi propia sorpresa, result\u00f3 que pesqu\u00e9. Conoc\u00ed a una jovencita preciosa de nombre Isabella, que era hija de un matrimonio argentino, que ten\u00eda varios a\u00f1os de haber emigrado de Buenos Aires a M\u00e9xico, y sus pap\u00e1s hab\u00edan decidido establecerse definitivamente en el puerto. En la fiesta, Isabella no tard\u00f3 en conquistarme, debido a que ten\u00eda los ojos azules m\u00e1s bellos que yo hubiese visto jam\u00e1s. Pero, trat\u00e1ndose de su figura, no me impresionaba mucho que digamos. El cuerpo de Isabella no parec\u00eda dar muestras de querer desarrollarse. Era flacucha y sus senos apenas si pod\u00edan distinguirse tras la tela de sus blusas. Adem\u00e1s, ten\u00eda en los dientes unos frenillos horribles y usaba unos lentes tan gruesos y grandes que le dar\u00edan miedo a cualquier cient\u00edfico loco. Pero dice un viejo refr\u00e1n: \u00abno hay mal que por bien no venga\u00bb, y, en este caso, ese refr\u00e1n se cumpli\u00f3 a pie juntillas. Bueno, como tampoco yo era un \u00abadonis griego\u00bb, Isabella termin\u00f3 siendo mi novia. Pero \u00e9ramos unos novios muy especiales. Dif\u00edcilmente demostr\u00e1bamos el afecto o la atracci\u00f3n que sent\u00edamos el uno por el otro. O, mejor, dicho, nunca pasaba \u00abnada de nada\u00bb en nuestra relaci\u00f3n. Ni siquiera hab\u00eda tenido el valor de darle un besito en la boca. \u00bfNo les parece eso \u00abimperdonable\u00bb? \u00a1Y es que yo carec\u00eda de toda inspiraci\u00f3n! Una carencia total. \u00a1Mi novia era un tallar\u00edn!&#8230; Y yo, un t\u00edmido principiante, que hab\u00eda recurrido al viejo truco de la carta para pedirle que fuese mi novia. \u00a1Dios!<\/p>\n<p>Sucedi\u00f3 pues, que la invit\u00e9 un d\u00eda viernes al cine. Exhib\u00edan la exitosa pel\u00edcula \u00abGente como Uno\u00bb. Un trist\u00edsimo drama sobre la historia de una familia americana com\u00fan y corriente. Qued\u00e9 de pasar a recoger a Isabella a su casa a las cinco de la tarde. La pel\u00edcula comenzar\u00eda a las siete y media de la noche. Calcul\u00e9 que tendr\u00edamos suficiente tiempo para llegar en taxi al cine, comprar los boletos y quiz\u00e1 tomarnos un caf\u00e9 antes de meternos a ver la pel\u00edcula. Pens\u00e9 que aquella ser\u00eda una noche igual de aburrida que las otras en que hab\u00eda ido al cine con Isabella, pero gracias a Dios no fue as\u00ed. Me arregl\u00e9 lo mejor que pude para la ocasi\u00f3n, pensando que al pasar a recogerla a su casa, forzosamente tendr\u00eda que conocer por vez primera a sus padres. Llegu\u00e9 por fin a la casa de Isabella y toqu\u00e9 el timbre. Isabella sali\u00f3 a abrirme, y no tard\u00f3 en decirme que habr\u00eda una peque\u00f1a modificaci\u00f3n en nuestra salida al cine. Dijo que ir\u00edamos, pero que nos acompa\u00f1ar\u00eda su mam\u00e1. Al o\u00edr aquello estuve a punto de decirle a Isabella que mejor lo dej\u00e1ramos para otra ocasi\u00f3n cuando en eso apareci\u00f3 Laura Iriarte, la madre de Isabella. Se present\u00f3 muy cordialmente, pregunt\u00e1ndome que si no me importaba que nos acompa\u00f1ara al cine, explicando que su esposo hab\u00eda tenido que ir a la capital por tres d\u00edas en un viaje de negocios, y que ella ten\u00eda muchos deseos de ver la pel\u00edcula \u00abGente como Uno\u00bb. Me qued\u00e9 tan turbado de la emoci\u00f3n al verla que no me fu\u00e9 posible responder enseguida a su pregunta. Nunca hubiera imaginado que la madre de Isabella fuese una mujer tan hermosa. Era de pelo casta\u00f1o y ojos color miel. El pelo le ca\u00eda en cascada sobre los hombros. Ten\u00eda, adem\u00e1s, un busto maravilloso, y las piernas y caderas m\u00e1s torneadas que yo hubiera visto en el puerto. Iba vestida con una blusa blanca, y una falda larga color azul marino, que se abotonaba por la parte de enfrente desde los pies a la cintura. Usaba unas zapatillas de charol negro de tac\u00f3n alto, sin medias, esto debido quiz\u00e1s al intenso calor tropical que se dejaba sentir aquel verano. Le respond\u00ed de inmediato que no tendr\u00eda el menor inconveniente en que nos acompa\u00f1ara. Sonri\u00f3 delicadamente y me dio dulcemente la gracias con su sofisticado acento argentino. Nos dijo que nos subi\u00e9ramos al coche.<\/p>\n<p>Isabella se sent\u00f3 junto a ella en el asiento contiguo al volante. Yo me sent\u00e9 en la parte de atr\u00e1s. La se\u00f1ora Iriarte, cada vez que ve\u00eda con el espejo retrovisor, me sonre\u00eda y me gui\u00f1aba un ojo. Pens\u00e9 que bromeaba conmigo por saber que era el novio de Isabella. Finalmente, llegamos al cine. No hab\u00eda mucha gente haciendo cola. Antes que tuviera tiempo de sacar mi cartera para comprar los tres boletos, la se\u00f1ora Iriarte le dijo a Isabella que se formase en la fila para comprarlos, argumentando que de esa manera tratar\u00eda de compensar que la dej\u00e1semos venir con nosotros. Isabella la obedeci\u00f3 con evidente alegr\u00eda. Se notaba que estaba ansiosa por ver la pel\u00edcula, pues unas compa\u00f1eras del colegio le hab\u00edan dicho que el h\u00e9roe de la pel\u00edcula era muy bien parecido. En cuanto Isabella se form\u00f3 para comprar los boletos me qued\u00e9 a solas con la se\u00f1ora Iriarte, ella me pregunt\u00f3 sonriente: \u00ab\u00bfAs\u00ed que vos sos el novio de Isabellita?\u00bb \u00abS\u00ed, se\u00f1ora Iriarte&#8230; Siempre y cuando usted nos d\u00e9 su consentimiento de que lo seamos\u00bb, respond\u00ed temeroso e inquieto por la forma en que ahora me miraba. \u00abVamos, vamos -explic\u00f3 ella, pas\u00e1ndose la u\u00f1a color rosa de su dedo \u00edndice por los labios de brillante color carm\u00edn-, no me digas tan formalmente \u00abse\u00f1ora Iriarte\u00bb. Puedes llamarme simplemente Laura\u00bb. En eso est\u00e1bamos cuando regres\u00f3 Isabella con los boletos. Cada uno tom\u00f3 el suyo y sin m\u00e1s entramos al cine. Les pregunt\u00e9 si quer\u00edan comprar refrescos o caramelos antes de entrar a la sala. Laura dijo que s\u00ed, y le pidi\u00f3 a Isabella que fuese a comprar los refrescos y las palomitas de ma\u00edz. Cuando Isabella regres\u00f3, cada uno tom\u00f3 lo suyo y nos metimos a la sala a ver la pel\u00edcula. Ya hab\u00edan apagado las luces y estaban poniendo los cortos de los pr\u00f3ximos estrenos. Result\u00f3 que al sentarnos, yo qued\u00e9 en medio de las dos. A los pocos minutos dio comienz\u00f3 la pel\u00edcula. Isabella se concentr\u00f3 tanto en lo que ve\u00eda que perdi\u00f3 completa noci\u00f3n de lo que estaba sucediendo a su alrededor. Yo miraba a Isabella y a Laura de reojo, discretamente. Isabella parec\u00eda estar hipnotizada. Su mirada se perd\u00eda en los paisajes de bosques solitarios y m\u00fasica con que daba comienzo la historia. Laura, por su parte, jugaba con la lengua la pajilla de su refresco. Pens\u00e9 que lo m\u00e1s recomendable era concentrarme en lo que ve\u00eda, para no hacer algo de lo que despu\u00e9s tuviese que arrepentirme.<\/p>\n<p>De pronto, sent\u00ed la pierna derecha de Laura golpeando levemente contra la m\u00eda, y su zapatilla rozaba tambi\u00e9n con suavidad mi zapato. Respond\u00ed al golpeteo con la misma pierna que me golpeaba Laura. Luego, baj\u00e9 mi mano a la altura del bolsillo de mi pantal\u00f3n y roc\u00e9 muy despacito el muslo de ella, quien ya para entonces hab\u00eda dejado inm\u00f3vil su pierna. Segu\u00ed con la exploraci\u00f3n de mi mano, hasta que toqu\u00e9 uno de los botones delanteros de su falda, el cual se hallaba a unos veinte cent\u00edmentros por debajo de su cintura. Temeroso de lo que hac\u00eda, me detuve para mirar otra vez de reojo a Isabella, que al parecer segu\u00eda embelesada con el h\u00e9roe de la pel\u00edcula. Tom\u00e9 el suficiente valor y saqu\u00e9 con cuidado el bot\u00f3n de su ojal. Luego saqu\u00e9 otro y otro m\u00e1s. Laura cubri\u00f3 mi mano con su antebrazo, y abri\u00f3 muy lentamente las piernas, sin dejar de mirar hacia la pantalla. Introduje mi mano en su falda y mis dedos se encontraron de lleno con sus panties. Sent\u00eda en la punta de mis dedos el calor y la excitante humedad que emanaba de su sexo y que dejaba sentirse sobre la sedosa superficie de sus panties. Apart\u00e9 uno de de los bordes de sus panties y met\u00ed el dedo de en medio en su mojada vagina. Estuve varios minutos meti\u00e9ndolo y sac\u00e1ndolo y jugando con su cl\u00edtoris. Ella se mord\u00eda el dorso de la mano para reprimir los gemidos de placer que le provocaban el movimiento de mi dedo. Cuando sinti\u00f3 que ya no pod\u00eda m\u00e1s, retir\u00f3 discreta con la otra mano mi dedo del interior de su vagina. Se levant\u00f3 dici\u00e9ndole en voz baja a Isabella que iba al ba\u00f1o. Yo me qued\u00e9 esperando a que saliera, y le dije quedito a Isabella que iba a comprar otro resfresco. Apenas si despeg\u00f3 la vista de la pel\u00edcula al o\u00edrme.<\/p>\n<p>Sal\u00ed como de rayo de la sala y volte\u00e9 a ver para todas partes para estar seguro que nadie descubriera lo que har\u00eda a continuaci\u00f3n. Recuerdo que uno ten\u00eda que bajar unas anchas escaleras alfombradas de dise\u00f1o estilo caracol y caminar un largo pasillo para poder llegar a los ba\u00f1os. Primero me met\u00ed en el ba\u00f1o de los hombres, a fin de comprobar que no hubiera nadie y, efectivamente, as\u00ed fue. Abr\u00ed la puerta del ba\u00f1o de las mujeres, y entr\u00e9. La puerta pod\u00eda cerrarse por dentro, as\u00ed que puse el seguro a toda prisa. Encontr\u00e9 a Laura en uno de los closets femeninos para uso del water. Estaba esper\u00e1ndome con la falda abierta. \u00abVen&#8230; -dijo al verme-, d\u00e1melo todo\u00bb. Empez\u00f3 a desabrocharme el pantal\u00f3n con rapidez. Y en cuanto encontr\u00f3 mi miembro lo mam\u00f3 hasta dejarlo tan duro que parec\u00eda de estar hecho de piedra. Yo, mientras tanto, jugaba con sus senos, apret\u00e1ndoselos, y rozando con la punta de los dedos sus pezones. \u00abSigue, sigue, Laura&#8230; Ahhh&#8230; No pares, Laura, no pares&#8230;\u00bb, dec\u00eda yo entre gemidos de placer. Laura se levant\u00f3 y abri\u00f3 generosamente sus piernas, recargando su espalda contra la pared. \u00abVos a sabr\u00e1s ahora lo que es adue\u00f1arte de una mujer. Anda, anda, met\u00e9melo dentro ya, con todas tus fuerzas\u00bb, dijo ella. Sin m\u00e1s, la penetr\u00e9 tal como me lo ped\u00eda. Tratando de complacerla en todo.<\/p>\n<p>Laura me llenaba de besos, en los que met\u00eda su lengua tratando de hacerla alcanzar mi garganta. La levant\u00e9 de las caderas y segu\u00ed meti\u00e9ndosela hasta que sus labios vaginales rozaran mis test\u00edculos. En menos de diez minutos la hice que tuviera un orgasmo. Cosa admirable en mi calidad de novato. Aguant\u00e9 lo m\u00e1s que pude para no eyacular tan r\u00e1pidamente y seguir as\u00ed disfrutando de aquellas sensaciones tan deliciosas que me regalaba su sexo, sin embargo, me result\u00f3 imposible. S\u00fabitamente, de mi miembro salieron chorros de esperma ardiente, que inundaron su vagina. Quedamos unos segundos abrazados, exhaustos, bes\u00e1ndonos, antes de que decidieramos por fin separarnos. Laura se qued\u00f3 en el ba\u00f1o ase\u00e1ndose y arregl\u00e1ndose el vestido. Yo sal\u00ed de all\u00ed pidiendo a Dios que no hubiese nadie afuera que pudiera verme e ir a reportarme a la gerencia. Por fortuna, no hab\u00eda una sola alma en todo el pasillo. Me met\u00ed de prisa al ba\u00f1o de hombres y comenc\u00e9 a lavarme el sudor de la cara y el pecho. Escuch\u00e9 que Laura sal\u00eda del ba\u00f1o y, por el eco de sus pasos en el pasillo comprend\u00ed que se dirig\u00eda a la sala. Mir\u00e1ndome al espejo, me arregl\u00e9 la ropa hasta quedar impecable. Sonre\u00ed pensando que hab\u00eda valido la pena dejar que la madre de Isabella nos acompa\u00f1ase al cine. \u00a1Qu\u00e9 suculenta vagina ten\u00eda la se\u00f1ora Iriarte (Laura)! Volv\u00ed a la sala, refresco en mano, como si nada hubiera pasado. Isabella segu\u00eda embelesada con la trama de la pel\u00edcula, porque apenas si repar\u00f3 en mi llegada. Laura miraba ahora la pantalla con una amplia sonrisa de satisfaci\u00f3n en los labios, golpeando de cuando en cuando -con complicidad- su pierna contra la m\u00eda.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ten\u00eda yo catorce a\u00f1os en aquel entonces y estudiaba en uno de esos colegios para ni\u00f1os de clase alta en un puerto del Pac\u00edfico mexicano (Acapulco), cosa que no me gustaba del todo, porque los profesores eran bastante estrictos con los alumnos. Ahora bien, lo bueno del asunto era que en el colegio, hab\u00eda unas chiquillas sumamente hermosas. Algunas de ellas proven\u00edan de aristocr\u00e1ticas familias extranjeras, residentes en el pa\u00eds. Otras, en cambio, eran hijas de personas que cumpl\u00edan labores diplom\u00e1ticas en los consulados del puerto, o bien, hijas de magnates, hoteleros, inversionistas, pol\u00edticos y profesionales destacados. 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