{"id":3027,"date":"2017-03-07T11:39:40","date_gmt":"2017-03-07T11:39:40","guid":{"rendered":"http:\/\/www.relatosxxx.net\/?p=3027"},"modified":"2017-03-07T11:39:40","modified_gmt":"2017-03-07T11:39:40","slug":"gozos-y-sombras-de-verena","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.relatosxxx.net\/gozos-y-sombras-de-verena\/","title":{"rendered":"Gozos y sombras de Verena"},"content":{"rendered":"<p>Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una c\u00e1rcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabell\u00f3n<\/p>\n<p>Verena se dirig\u00eda a la parada de omnibus para volver a su casa desde el colegio, cuando vio que en la misma direcci\u00f3n se deten\u00eda un autom\u00f3vil y desde la ventanilla la saludaba la conocida cara de Claudio, el mejor amigo de sus padres desde antes que ella naciera.<br \/>\nContenta, se dirigi\u00f3 al veh\u00edculo y salud\u00f3 con un beso en la mejilla a ese amigo a quien le dec\u00eda t\u00edo, recibiendo alborozada la invitaci\u00f3n a subir para que la aproximara a su casa. La cordialidad y gentileza de Claudio, trat\u00e1ndola como a una se\u00f1orita y no una nena, interes\u00e1ndose en sus estudios en ese ultimo grado y cu\u00e1les eran sus proyectos para la secundaria, la alegraron y cont\u00e1ndole locuaz su intenci\u00f3n de hacerlo en una escuela t\u00e9cnica para tener una salida laboral antes de la Universidad, no tom\u00f3 en cuenta el desvi\u00f3 que \u00e9l hacia del camino habitual y cuando se lo hizo notar, Claudio le dijo que quer\u00eda mostrarle la nueva casa que hab\u00eda alquilado.<\/p>\n<p>Efectivamente, minutos despu\u00e9s se deten\u00eda ante un hermoso chalet a cuya cochera entr\u00f3 el auto y baj\u00e1ndose, la invit\u00f3 a acompa\u00f1arlo; a pesar de lo desolado del barrio, los amplios ambientes y la todav\u00eda dispersa distribuci\u00f3n de los muebles le gustaron y alegre recorri\u00f3 los diversos cuartos de la casa, para terminar en el living donde Claudio se derrumb\u00f3 en un sill\u00f3n para indicarle que lo hiciera junto a \u00e9l.<br \/>\nA pesar de su doce a\u00f1os, Verena era precoz en todo, desde la inteligencia que le permit\u00eda cursar a esa edad el s\u00e9ptimo grado hasta en lo f\u00edsico, ya que cerca del metro cincuenta, su cuerpo delgado hab\u00eda comenzado a mostrar redondeces adolescentes y, aunque minimamente, sus tetitas se hac\u00edan evidentes a trav\u00e9s de la ropa, tambi\u00e9n sent\u00eda cosquilleos y picores que la desconcertaban en el bajo vientre y una sudoraci\u00f3n tan exagerada que su madre hab\u00eda tenido que prestarle remeras y desodorante; ella no lo ignoraba y por los s\u00edntomas sab\u00eda que su menarca estaba pr\u00f3xima e inspeccionaba curiosa su entrepierna para buscar rastros de esa vellosidad que ya alguna de sus amigas mostraban jactanciosas en el ba\u00f1o de la escuela.<br \/>\nOrgullosa de esa apariencia, se preocupaba en acentuarla por su forma de peinarse, la elecci\u00f3n de prendas ajustadas que resaltaran ese busto incipiente y la s\u00f3lida redondez de sus ancas, as\u00ed como destacaba la hondura de sus ojos verdes con leves sombras de maquillaje y un sutil labial destacando la naciente morbidez de los labios.<\/p>\n<p>Todo aquello no hab\u00eda pasado inadvertido a Claudio quien la codiciaba de manera enfermiza desde sus primeros a\u00f1os y ahora estaba dispuesto a convertir en su esclava sexual a aquella criatura que ni siquiera era mujer; conociendo lo cre\u00edda y pizpireta que era, \u00e9l le pas\u00f3 cari\u00f1osamente un brazo sobre los hombros para atraerla junto a s\u00ed, al tiempo que alababa su crecimiento e intencionadamente le pregunt\u00f3 cuantos pretendientes ten\u00eda en la escuela y aunque s\u00ed, era cierto, los chicos parec\u00edan empe\u00f1ados en agasajarla, en un arranque de falsa modestia, le dijo que desgraciadamente nadie se fijaba en ella.<br \/>\nClaudio se dio cuenta de que ese coqueteo le ven\u00eda de perilla a sus intenciones y ya sin ambages, dej\u00f3 que la otra mano se asentara exigente sobre el bultito del pecho; s\u00fabitamente, como un golpe revelador, Verena supo.<\/p>\n<p>Adolorida pero sobre todo asustada porque su inteligencia le hac\u00eda prever un triste futuro y tal como se lo exigiera Claudio, justific\u00f3 esa media hora de retraso dici\u00e9ndole a su madre que hab\u00eda pasado por lo de una compa\u00f1era por una tarea; sin embargo, la inquietud por lo que pasara la atorment\u00f3 durante toda la tarde y esa noche, mientras cenaban, atropelladamente, les const\u00f3 confusamente como Claudio hab\u00eda abusado de ella.<\/p>\n<p>Para su sorpresa, no solo sus padres y su hermano menor tomaron a risa su relato, sino que el padre le reproch\u00f3 severamente por poner en duda la honestidad de un hombre como Claudio que la viera nacer y hasta la cuidara cuando ellos sal\u00edan de noche; apabullada por esa mezcla de reto con burla de su familia, se encerr\u00f3 confundida en su cuarto y repasando en detalle lo sucedido, encontr\u00f3 que si bien era cierto que no existiera en Claudio deseo alguno de lastimarla y lo que le hiciera hab\u00eda estado impregnado de ternura, no era menos cierto que en el futuro ya no se conformar\u00eda con eso y que, para su desconcierto, en su cuerpo se manifestaran m\u00e1s agudamente aquellos picores, calores y cosquilleos y que hab\u00eda experimentado un placer desconocido para ella.<\/p>\n<p>Pasaron los d\u00edas y aunque Claudio concurri\u00f3 a su casa, sigui\u00f3 trat\u00e1ndola con el mismo cari\u00f1o acostumbrado y hasta escuch\u00f3 a sus padres comentarle el relato suyo y juntos desestimaron jocosamente a acusaci\u00f3n de la chiquilina justamente, como eso, las fantas\u00edas de una ni\u00f1a en su confusa conversi\u00f3n en mujer; convencida que no deb\u00eda jam\u00e1s volver a hablarlo con ellos, se encerr\u00f3 en un mutismo que a sus padres les pareci\u00f3 propio de la desorientaci\u00f3n de su edad y de esa forma transcurrieron dos meses.<\/p>\n<p>Y as\u00ed, fue transcurriendo el tiempo en el que ella fue creciendo y desarroll\u00e1ndose como mujer; un poco m\u00e1s alta que el promedio, ten\u00eda una figura espigada en la cual resaltaba el volumen pleno de unas tetas macizas y unas nalgas contundentes, en parte naturales y en gran medida gracias al manoseo y traqueteo al que Claudio la somet\u00eda no menos de dos veces por semana.<\/p>\n<p>Afortunadamente, cuando ten\u00eda diecisiete, regres\u00f3 su hermano mayor, aquel que siete a\u00f1os atr\u00e1s viajara a Buenos Aires, tanto para estudiar agronom\u00eda y veterinaria como para tomar distancia de esos padres que parec\u00edan resumir esa paternidad a darle casa y comida pero desentendi\u00e9ndose de sus metas y ideales.<br \/>\nEncontrando que la situaci\u00f3n no hab\u00eda cambiado en absoluto e indignado por la actitud asumida con respecto a Verena, quien volcara en \u00e9l lo angustioso de esos a\u00f1os de sometimiento, decidi\u00f3 buscar dentro de la provincia donde instalar un proyecto de granja ict\u00edcola y junto a su mujer, llev\u00f3 con ellos a la jovencita para que encontrar\u00eda refugio a su dolor por tanta humillaci\u00f3n.<br \/>\nPreocupado porque esas relaciones que, aun consentidas mansamente fueran obligadas y el maltrato pudieran haber afectado la psique de Verena, se preocupo en llevarla dos veces por semana a una psic\u00f3loga de la ciudad y de esa manera, la cerril muchachita comenz\u00f3 a conocer un mundo distinto de relaciones.<\/p>\n<p>De la mano de la mujer, unos diez o doce a\u00f1os mayor que ella, fue relaj\u00e1ndose y por primera vez alguien escuch\u00f3 con ver\u00eddica crudeza todos y cada uno de los detalles de la vilezas que Claudio cometiera durante esos a\u00f1os; conscientemente, Verena ignoraba que el homosexualismo es tan frecuente en las mujeres como en los hombres y que, aunque la abstinencia se les hace m\u00e1s llevadera, por su sensibilidad y sed afectiva se ven inclinadas a tener relaciones fuertemente emotivas con otras, siendo muy natural que finalmente se desplacen al plano de lo sexual, especialmente en casos como el suyo, donde por tratarse de un abuso a tan temprana edad, se encuentran lastimadas y vulnerables emocionalmente, desarrollando una aversi\u00f3n con respecto a todo lo masculino.<\/p>\n<p>Consecuentemente, en sus confesiones volcaba todo el resentimiento hacia Claudio y la amargura de su inocencia perdida, cosa que era aprovechada por Olivia para alimentar esos sentimientos y con sus modales afectuosos y su voz seductoramente educada, iba condicion\u00e1ndola para lograr su objetivo, cosa que consigui\u00f3 porque la mente f\u00e9rtil de la muchacha que por primera vez ten\u00eda en quien volcar su necesidad de cari\u00f1o y comprensi\u00f3n, respondi\u00f3 acumulando en su mente y cuerpo un secreto deseo tan hondo hacia la mujer que, cierta tarde, incapaz ya de refrenar sus impulsos, sentada junto a la psic\u00f3loga, extendi\u00f3 una mano para sujetarle la barbilla y dejar que sus labios buscaran con dulzura la m\u00f3rbida boca.<br \/>\nFue un instante m\u00e1gico, nunca hab\u00eda imaginado que besar a otra mujer y particularmente a Olivia, le fuera tan placentero y dejando escapar el aire c\u00e1lido de su pecho, continu\u00f3 con los tenues roces de los labios a los que la psic\u00f3loga respondi\u00f3 gratamente sorprendida de la misma forma y as\u00ed, sin siquiera tocarse ni pronunciar palabra, se sumieron en un ralentado intercambio de besos, mezclando sus alientos y dejando s\u00f3lo a los labios prodigarse en exquisitos contactos de sutil levedad.<\/p>\n<p>Olivia no iba a ser tan cruel de dejar tomar la iniciativa a la inexperta jovencita y revolvi\u00e9ndose en el sill\u00f3n, la arrastr\u00f3 consigo para emprender una alucinante sesi\u00f3n de besos y caricias con las cuales iba despoj\u00e1ndola con voluptuosidad intencionalidad de su poca ropa, ya que en la chacra, aquella sol\u00eda vestir solo pr\u00e1cticos pantaloncitos, remeras cortas y borcegu\u00edes por las alima\u00f1as; en su af\u00e1n, Verena colabor\u00f3 ahora s\u00ed con vehemencia a la vez que se desviv\u00eda por sacarle a ella lo que llevaba y pronto, ambas luc\u00edan su esplendida desnudez con la excepci\u00f3n del calzado.<br \/>\nAunque desfogaba su homosexualidad con pacientes femeninas y el lesbianismo era ya un h\u00e1bito para ella, por primera vez en su vida, el v\u00e9rtigo mareaba a la psic\u00f3loga y en su vientre, en lenta maceraci\u00f3n, bull\u00eda el ardor de un caldero. Con un hondo suspiro de angustia, se tendi\u00f3 junto a la muchacha para restregar su cuerpo joven contra el suyo; las dos se agitaban suavemente y manos y bocas se multiplicaron, tocando, acariciando, rasgu\u00f1ando, lamiendo y rozando con los labios las pieles pero sin concretar nada, sin ni siquiera llegar a aproximarse a los lugares secretos que derrumbar\u00edan, inevitablemente, las barreras del goce contenido.<\/p>\n<p>Brazos y piernas se retorc\u00edan, enlazaban, anudaban y desanudaban, pero hab\u00eda un algo m\u00e1gico entre ellas, un fluido c\u00f3smico que las atra\u00eda y rechazaba al mismo tiempo, que las un\u00eda y separaba magn\u00e9ticamente; las pieles cobraban reflejos de barniz y las tetas bamboleaban pendulares en una suave levitaci\u00f3n que s\u00f3lo serv\u00eda para demostrar lo excelso de su belleza. Olivia paladeaba con su lengua la piel, hund\u00eda los dedos entre los muslos v\u00edrgenes y rozaba el abismo de las canaletas p\u00e9lvicas, fatales y palpitantes.<\/p>\n<p>Los cuerpos manifestaban la expansi\u00f3n del deseo, convertido en el acezar de dos seres que se necesitan, que se mimetizan en el \u00e9xtasis del amor. El h\u00famedo vello del pubis de Verena, fragante de \u00e1speros e \u00edntimos aromas permit\u00eda avizorar como el sexo palpitaba pulsante con un movimiento casi siniestro, buscando \u00e1vidamente llenar el vac\u00edo que lo habitaba.<br \/>\nOlivia descendi\u00f3 y a ese contacto, circularon por su sangre los humores del universo y correte\u00f3 sobre la espalda de la joven dividida por el ondulante canal que se hac\u00eda m\u00e1s profundo y oscuro al llegar a los gl\u00fateos. Verena sent\u00eda que sus gl\u00e1ndulas enviaban \u00f3rdenes secretas al cuerpo y las mucosas del \u00fatero buscaban a trav\u00e9s de la vagina los labios ardorosos de la vulva, rezumando en fragantes fluidos.<\/p>\n<p>Las manos de Olivia hab\u00edan subido hacia la nuca, acarici\u00e1ndola con dedos sabios mientras la boca besaba tiernamente la carne tr\u00e9mula y Verena tuvo que sofocar el grito hist\u00e9rico que inundaba su garganta, crispada por un loco deseo. El sufrimiento de la espera cambio de signo y se diluy\u00f3 en placer, gozo y tortura simult\u00e1neos al tiempo que acariciaba el cuerpo incitante que ondulaba el frenes\u00ed. Exaltada, acompa\u00f1aba cada movimiento fascinada, gem\u00eda de angustia y los copiaba, los repet\u00eda como una sombra s\u00f3lida de ese deseo hecho carne y prolifera la abundancia de sus caricias, cubri\u00e9ndola con su saliva, abrazada a sus muslos y trazando sobre la piel blanquecina las rojas estr\u00edas de las u\u00f1as.<\/p>\n<p>Sollozando, las dos mujeres se retorc\u00edan y sus besos eran cada vez m\u00e1s ardientes hasta que, voluptuosamente, unidas en un bramido como s\u00edntesis tr\u00e9mula del goce y cuando cre\u00edan estar alcanzando las m\u00e1s altas cumbres del placer y la satisfacci\u00f3n plena, el deseo y la pasi\u00f3n reaparecieron en la sangre con una intensidad formidable. Y volvieron reanudar todo hasta saciarse en el l\u00edmite de sus fuerzas y los cuerpos ard\u00edan con mayor fogosidad, con una avidez que nada ni nadie podr\u00eda colmar ni saciar.<\/p>\n<p>Las pieles se fund\u00edan y acced\u00edan al otro cuerpo sin dejar de ser ellas mismas. Los cuerpos estaban unidos por una \u00fanica y salvaje energ\u00eda que los recorr\u00eda en un proceso incesante que, a medida en que abr\u00eda nuevas zonas desconocidas, se apresuraba a dejar atr\u00e1s para acceder a la incertidumbre de otra nueva. El contacto de sus cuerpos las dejaba presas del v\u00e9rtigo, besaban las pieles cubiertas de sudor y sus carnes se convert\u00edan en una esponja \u00e1vida de goce. Locamente enronquecidas, de sus labios resecos por la fiebre pasional, surg\u00edan s\u00faplicas obscenas invocando c\u00f3pulas admirables mientras los cuerpos brillantes y las lenguas morbosas se enredaban en una lucha est\u00e9ril en la que cada una pretend\u00eda vencer y ser vencida simult\u00e1neamente.<br \/>\nSin una decisi\u00f3n expl\u00edcita, las mujeres decidieron dar fin a la impaciente y dulce espera; Olivia tom\u00f3 entre sus manos el rostro abotagado por la conmoci\u00f3n de la jovencita y acariciando los cortos cabellos, deposit\u00f3 tenuemente sus labios sobre la frente de la joven. Apenas rozando con la piel interior de los labios entreabiertos, descendi\u00f3 hasta los ojos y all\u00ed enjug\u00f3 las l\u00e1grimas que la joven no pod\u00eda contener. Luego baj\u00f3 por las mejillas y toc\u00f3, apenas, los labios jadeantes de la joven que, ante ese contacto se estremeci\u00f3 como si alguna arma terrible la hubiera hendido.<\/p>\n<p>La imperiosa lengua tremolante de Olivia penetr\u00f3 el h\u00famedo antro buscando con fiereza de combatiente a la replegada de Verena que, primero esquiv\u00f3 los embates de la invasora para luego reponerse y atacar con dura voracidad de ayuno; tomando a Olivia por la nuca, desuni\u00f3 las bocas chorreantes de saliva y empe\u00f1\u00f3 la lengua en una batalla feroz en la que prescindieron de todo contacto de los labios.<br \/>\nAtac\u00e1ndose como dos serpientes, sostuvieron un singular combate que las sumi\u00f3 durante largos minutos en un vehemente goce en el que los sentimientos eran salvajes, primitivos y elementales. Las dos jadeaban temblando como azogadas, ahog\u00e1ndose en el intercambio de salivas y se afanaban en la tarea de lamer y chupar las lenguas como si fueran penes, obnubiladas por las in\u00e9ditas sensaciones que eso les provocaba.<\/p>\n<p>Finalmente, la lengua de Olivia se desprendi\u00f3 de esa mareante tarea y comenz\u00f3 a recorrer el cuello de la muchacha mientras los labios chupaban tenuemente y los dientes mordisqueaban la tersa piel; descendi\u00f3 a las tr\u00e9mulas laderas de las tetas, ya cubiertas de un intenso rubor y aguda, la lengua se apoder\u00f3 del agitado seno en c\u00edrculos morosos que, finalmente, la llevaron a adue\u00f1arse del pez\u00f3n, lami\u00e9ndolo primero con irritante lentitud y cuando la joven se arqueaba envarada por la angustia, lo envolvi\u00f3 entre los labios para chuparlo fieramente.<br \/>\nEstremecida por el deseo y sumida en roncos gemidos, Verena extendi\u00f3 sus manos parta asirse a las colgantes y turgentes tetas de Olivia, acariciando y estruj\u00e1ndolas con rudeza mientras sus piernas se agitaban convulsivamente como si buscaran alivio al ardiente fuego que sent\u00eda brotar del v\u00e9rtice. Devenida en una medusa golosa, la boca recorri\u00f3 pertinaz cada uno de los pliegues del abdomen, lamiendo y sorbiendo como una ventosa la piel. Se detuvo por un momento en el ombligo y se pase\u00f3 por la delicada comba del vientre hasta tomar contacto con el vell\u00f3n del sexo, totalmente empapado.<\/p>\n<p>Olivia se acomod\u00f3 invertida para tomarla por los muslos, separando y encogiendo sus piernas, comenzando a besar suavemente las ingles, acerc\u00e1ndose con cruel lentitud al ahora chorreante sexo de la muchacha que, arqueada y tensa, esperaba ansiosamente sentir en su cuerpo aquel contacto desconocido que ahora deseaba. Acezando fuertemente abri\u00f3 los ojos y, como amplificados, vio a cada lado de su cabeza los fuertes muslos y las hermosas nalgas ejercieron tal atracci\u00f3n que comenz\u00f3 a besarlas, lamerlas y chuparlas casi con devoci\u00f3n. Olivia separ\u00f3 con dos dedos los labios de la vulva y la lengua se apresur\u00f3 a instalarse sobre las rosadas carnes para despu\u00e9s envolverlas entre los tir\u00e1nicos labios, estreg\u00e1ndolas rudamente.<br \/>\nVerena se sacud\u00eda espasm\u00f3dicamente hamacando su pelvis como apurando el momento de la penetraci\u00f3n. La lengua de Olivia avanz\u00f3 vibrante y penetr\u00f3 los pliegues internos, baj\u00f3 hasta la entrada a la vagina, la excit\u00f3 y alz\u00e1ndole las nalgas con las manos engarfiadas se desliz\u00f3 por las c\u00e1lidas mucosas sintiendo la febril temperatura y finalmente, se instalo en la fruncida apertura del culo.<\/p>\n<p>Las entra\u00f1as de Verena parec\u00edan disolverse en estallidos de placer casi ag\u00f3nico y no pudiendo resistir por m\u00e1s tiempo el influjo, hundi\u00f3 su boca en la concha palpitante de la psic\u00f3loga, chupando y lamiendo con voracidad, sorbiendo con fruici\u00f3n los jugos \u00edntimos de quien hab\u00eda vuelto a concentrarse en esa fuente de placer inagotable que el rosado manojito triangular de carnosa piel le propon\u00eda. Las manos de ambas se aferraban a las nalgas y los cuerpos formaban una ondulante masa que se agitaba acompasadamente al ritmo de su vehemencia.<\/p>\n<p>La vehemencia de la posesi\u00f3n mutua les hab\u00eda hecho soslayar la potencia de sus eyaculaciones y segu\u00edan debati\u00e9ndose a la b\u00fasqueda de ese algo m\u00e1s, esa sensaci\u00f3n in\u00e9dita y presentida que las satisficiera. Sin dejar de chupar la concha de la jovencita, Olivia meti\u00f3 suavemente dos dedos en la vagina. Dedos que, expertos, entraban y sal\u00edan, buscaban, hurgaban, rascaban y acariciaban en todas direcciones dentro de la sensibilizada cavidad hasta encontrar en la cara anterior y casi junto a la apertura de la entrada, esa callosidad \u00e1spera a la que estimul\u00f3, sintiendo como a ese contacto incrementaba su volumen. El goce era tan intenso que Verena, para sofocar los gritos que se agolpaban en su garganta, hundi\u00f3 con desesperaci\u00f3n su boca en la concha de la mujer, restregando contra ella sus labios y lengua.<\/p>\n<p>Esta parec\u00eda haber perdido el control y penetr\u00f3 profundamente esa vagina acostumbrada a los desmanes de la poderosa verga de Claudio y cuando los m\u00fasculos se dilataron cediendo complacientes, con mucha suavidad inici\u00f3 un vaiv\u00e9n, adelante y atr\u00e1s, atr\u00e1s y adelante en una alucinante danza que llev\u00f3 a Verena a emitir sonoros gritos de satisfacci\u00f3n reclam\u00e1ndole por m\u00e1s y la intensidad del placer la llev\u00f3 a clavar, rugiendo como un animal, los dientes en la pierna de la mujer, sintiendo como dentro suyo crec\u00edan unas tremendas ganas de orinar y una mano gigante tiraba dolorosamente de todos sus m\u00fasculos hasta que, de pronto, se desplom\u00f3 ex\u00e1nime, como fulminada.<\/p>\n<p>Luego de esa encantadora tarde en compa\u00f1\u00eda de Olivia, Verena recuper\u00f3 en parte su tranquilidad y recibi\u00f3 alborozada esa relaci\u00f3n con la psic\u00f3loga que le era diametralmente opuesta a la que se viera obligada a sostener con Claudio, sin saber que el destino le ten\u00eda preparada una trampa que modificar\u00eda totalmente su futuro como mujer.<\/p>\n<p>Paralela y r\u00e1pidamente, se habitu\u00f3 a esa vida semi agreste a cuarenta y siete kil\u00f3metros de la ciudad en que instalaran los piletones donde criar surubies, pac\u00fas, dorados y s\u00e1balos que, al tener peso comercial, eran gratamente recibidos por los comerciantes a causa de la creciente escasez en los r\u00edos; la selva que rodeaba el lugar, los obligaba a adoptar cambios en su vestimenta y costumbre, como las de utilizar borcegu\u00edes altos para evitar mordeduras de alima\u00f1as como ara\u00f1as o serpientes y el uso imprescindible del cuchillo de monte a la cintura.<br \/>\nCasi tres a\u00f1os despu\u00e9s y ya inmersa en esa maravillosa conjunci\u00f3n de sentimientos con satisfacci\u00f3n sexual que hallaba en Olivia, metida de lleno en aquel trabajo que estaba cambiando su vida, Verena hab\u00eda ido a la ciudad a comprar unas herramientas en el almac\u00e9n de ramos generales, cuando al salir del mismo cargando una caja, tropez\u00f3 con Claudio y sintiendo toda la descarga de su odio invadi\u00e9ndola, sac\u00f3 el cuchillo y como lo hiciera ya tantas veces con otras alima\u00f1as, lo hundi\u00f3 en la entrepierna del hombre.<\/p>\n<p>Afortunadamente para este y por pocos cent\u00edmetros, la cuchillada no interes\u00f3 la femoral, pero de todas maneras, ella fue detenida y juzgada, con lo que seis meses despu\u00e9s ingresaba al penal; cuando Verena hizo su entrada al pabell\u00f3n, se sinti\u00f3 blanco de todas las miradas de las dem\u00e1s reclusas quienes parec\u00edan desvestirla con sus ojos y recordando el consejo de su abogada, sobre que el lesbianismo era una de las cargas que formaban parte de la pena y que para su bien, se aviniera a lo que le impusieran si quer\u00eda un transcurrir tranquilo, sin hacer evidente su nerviosismo, eligi\u00f3 un camastro que cre\u00eda desocupado pero fue r\u00e1pidamente desalojada por una mujer que la condujo del brazo hacia otro al tiempo que le dec\u00eda que ah\u00ed, quien mandaba y eleg\u00eda donde dormir era ella. Y que ella era Lucy, la patrona del pabell\u00f3n, por lo que a partir de ese momento Verena ser\u00eda la elegida para ser su enamorada personal, atendi\u00e9ndola en todo cuanto ella quisiera, con especial dedicaci\u00f3n en lo sexual<br \/>\nConduci\u00e9ndola cari\u00f1osamente con una mano sobre el hombro, la llev\u00f3 a la otra punta del pabell\u00f3n donde funcionaba el comedor y haci\u00e9ndola sentar a su lado, fue haci\u00e9ndole conocer mientras com\u00edan las normas de convivencia establecidas entre las reclusas, tranquiliz\u00e1ndola en cuanto al acoso de las dem\u00e1s que, al ser ella su favorita, la dejar\u00edan en paz.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la cena y cuando descansaba tendida en su cama, se apagaron las luces salvo una pobre lamparita que oficiaba de luz nochera. Sorprendida por la s\u00fabita oscuridad, se desvisti\u00f3 para colocarse una larga remera que sol\u00eda usar como camis\u00f3n. Tendida en la penumbra pensaba en cu\u00e1ndo la mujer la har\u00eda suya y esta no la hizo esperar; corporiz\u00e1ndose junto a la cama, le dijo que se corriera y acost\u00e1ndose de lado junto a ella, acerc\u00f3 su cara para darle un inesperado y suav\u00edsimo beso que apenas roz\u00f3 sus labios.<br \/>\nLucy era una mujer de cuerpo elegante, alto, con pechos no muy grandes y un culo espectacular; luego de ese pr\u00f3logo y en tanto palpaba sus nalgas amorosamente, profundiz\u00f3 sin violencia el beso estremeciendo a Verena por la hondura del deseo que transmit\u00eda.<br \/>\nTodav\u00eda con el pecho conmovido, permiti\u00f3 sin resistirse que la mujer fuera subi\u00e9ndole lentamente la remera para dejar sus tetas a la vista y, con extrema delicadeza, la acomod\u00f3 boca arriba. Despu\u00e9s de liberarla de la trusa, que no se limit\u00f3 a quitarla sino que la llevo a su rostro para olerla hondamente e inclin\u00e1ndose entre sus piernas que ella abriera instintivamente, pasarle por la concha la prenda arrugada, no s\u00f3lo para limpiarla sino tambi\u00e9n para excitarla y ante sus mimosas quejas, multiplic\u00f3 el frotar para luego meter dos dedos envueltos en el rasposo genero del refuerzo.<\/p>\n<p>Paralizada, Verena dejaba que los acontecimientos sucedieran sin oponerse, como siempre lo hab\u00eda hecho. Totalmente desnuda, se sent\u00eda tan inerme y expuesta que s\u00f3lo pod\u00eda aguardar la actitud que tomar\u00eda la mujer, la que, terminada esa \u201ccaricia\u201d de comprobaci\u00f3n de su entrega, con una h\u00e1bil contorsi\u00f3n se desembaraz\u00f3 de la holgada camisa, mostr\u00e1ndose en toda su espectacular desnudez; la solidez de su cuerpo superaba lo imaginado por la muchacha y, si bien en proporci\u00f3n menor a las de ella, sus carnes se mostraban contundentes, no s\u00f3lo por el tama\u00f1o sino por lo perfecto. Lo que la asombr\u00f3 fue la ausencia total de vello, otorg\u00e1ndole a su piel un aspecto limpio y pulido, casi de marm\u00f3rea tersura.<br \/>\nLucy, tal el nombre la patrona, estaba fascinada por el espect\u00e1culo sublime que la desnudez juvenil que Verena le proporcionaba. Con los ojos obsesivamente fijos en la masa de gelatinoso temblor que eran las tetas, sus dedos, finos y sensitivos, fueron desliz\u00e1ndose sobre la delicada piel, estableciendo una corriente est\u00e1tica que pasaba de la una a la otra, haciendo que la de Verena se erizara y estremeciera en tics espasm\u00f3dicos imposibles de reprimir.<\/p>\n<p>Mientras las yemas de los dedos recorr\u00edan obsesivamente cada rinc\u00f3n del cuerpo, Verena estallaba en explosivos raccontos de su relaci\u00f3n con Olivia cuyo recuerdo asest\u00f3 una dentellada de pasi\u00f3n a su vientre. Ahora era cuando la experiencia se hac\u00eda carne en su cuerpo y, aun sin ella propon\u00e9rselo, este respond\u00eda con las sensaciones exacerbadas. La caricia de Lucy era exasperante, lenta y leve, como si varias mariposas curiosamente inquietas se deslizaran morosas por los m\u00ednimos intersticios y oquedades de la piel.<br \/>\nEn la medida en que los dedos se escurr\u00edan hacia las piernas y jugueteaban con sus tobillos y empeines, un fuerte cosquilleo que se hab\u00eda instalado en los ri\u00f1ones arqueaba su columna y por ella sub\u00eda picante hacia la nuca, instalando un cielo de luces multicolores en su mente y diminutas explosiones de placer flu\u00edan hacia el pecho para invadir finalmente al sexo de una angustiosa sensaci\u00f3n de espera.<\/p>\n<p>Como una sacerdotisa del vicio, la mujer convocaba con sus pases a los m\u00e1s oscuros demonios que yac\u00edan escondidos en lo profundo de sus entra\u00f1as. Las u\u00f1as cortas y afiladas, hab\u00edan reemplazado a la suavidad de las yemas y como perversos cuchillos rascaban tenuemente la piel en espirales de hipn\u00f3tico sometimiento. Subieron a lo largo de las piernas, contorne\u00e1ndolas en infinitos surcos de placer y cuando llegaron al v\u00e9rtice que las un\u00eda, estas se abrieron como dos alas para comenzar a agitarse en suave e insistente reclamo instintivo pero las u\u00f1as, eludiendo todo contacto con el sexo, subieron por las canaletas de las ingles, ya plet\u00f3ricas de sudor y se entretuvieron en la oquedad profunda del ombligo.<\/p>\n<p>Finalmente, escalaron empe\u00f1osas por las laderas de las tetas rascando sa\u00f1udamente la superficie de las aureolas y se clavaron en los endurecidos pezones. Con los ojos dilatados por la ansiedad y con un ronco estertor surgiendo desde el pecho hacia los labios, s\u00fabitamente resecos y afiebrados, vio como Lucy se montaba ahorcajada sobre ella y hundiendo las manos entre los cortos mechones de su cabello humedecido por la transpiraci\u00f3n, aferraba fuertemente su cabeza para aproximar la suya a recorrer en menudos y ardientes besos todo su rostro.<br \/>\nLos labios rozaron apenas los suyos que se abr\u00edan estremecidos y tr\u00e9mulos. La punta de la lengua, \u00e1vida y traviesa se agit\u00f3 tremolante, mojando con su saliva el interior de los labios y finalmente la boca toda envolvi\u00f3 angurrienta a la suya, empe\u00f1\u00e1ndose en una succi\u00f3n desesperada que la hizo abrazar fuertemente por el cuello a la patrona, sum\u00e1ndose a la lid que la boca le estaba reclamando. Las lenguas se enzarzaron en un singular combate en el cual, chorreantes de espesa saliva confund\u00edan sus alientos y se mord\u00edan rec\u00edprocamente en medio de agudos gemidos hist\u00e9ricos.<\/p>\n<p>Verena era consciente de que desde los otros camastros las dem\u00e1s reclusas estaban pendientes del accionar de la patrona con esa joven de carnes firmes y frescas; excitada por ese ins\u00f3lito auditorio, se dej\u00f3 llevar por Lucy y comprometi\u00f3 el mejor esfuerzo por complacer y ser satisfecha. La mujer se dio cuenta como todo su cuerpo se relajaba y se le entregaba d\u00f3cilmente. Su boca se despeg\u00f3 con renuencia de los grandes labios t\u00e1ctiles y recorri\u00f3 en suaves chupones peque\u00f1os la gelatinosa textura de las grandes tetas, empe\u00f1\u00e1ndose en provocarle redondos hematomas sobre la superficie que coronaba a las aureolas en tanto que su mano sobaba concienzudamente al otro seno y tomando entre sus dedos al pez\u00f3n, comenz\u00f3 a apretarlo en dura fricci\u00f3n que paulatinamente aumento en intensidad, convirti\u00e9ndolo en verdadero retorcimiento.<\/p>\n<p>Otra vez el dolor volvi\u00f3 a constituirse en fuente de placer para Verena, quien sinti\u00f3 en el mismo fondo de la matriz el reclamo at\u00e1vico del puro goce y aferrando la cabeza entre sus manos, la apret\u00f3 contra su pecho mientras le suplicaba que no cesara y que incrementara lo que hac\u00eda. Lucy parec\u00eda haber perdido el control y con un fervor digno de mejor causa, mientras clavaba fieramente las u\u00f1as sobre la mama, mordisque\u00f3 rudamente la que ten\u00eda entre los labios.<br \/>\nCon la cabeza clavada en las s\u00e1banas y el cuello tensado a punto de estallar, Verena sacud\u00eda con desesperaci\u00f3n la pelvis en vana cogida mientras clavaba sus u\u00f1as en la espalda de la patrona y por la intensidad de sus broncos gemidos, aquella comprendi\u00f3 que estaba alcanzado el orgasmo. Abandonando sus tetas, hundi\u00f3 la cabeza en la entrepierna que se sacud\u00eda convulsivamente para acceder a los suculentos labios de la concha inflamada y pulposa. Los labios y la lengua penetraron entre los oscurecidos pliegues, esforz\u00e1ndose con denuedo en lamer y chupar al peque\u00f1o manojo de carne en su interior, mordisqueando enardecidamente al endurecido cl\u00edtoris al tiempo que con su dedo pulgar lo estimulaba desde el Monte de Venus.<br \/>\nVerena sent\u00eda como sus jugos internos irrigaban la vagina desde el \u00fatero y los labios de la vulva segregaban los humores que la mojar\u00edan placenteramente; perdido todo recato, le exig\u00eda roncamente a la mujer que la llevara a la c\u00faspide del goce, haci\u00e9ndola acabar. Entonces, dos largos dedos se introdujeron en la encharcada vagina y se extendieron sobre el rugoso interior, rascando, hurgando en las espesas mucosas a la b\u00fasqueda del punto que ella, como mujer, sab\u00eda disparaba las sensaciones m\u00e1s espl\u00e9ndidas de goce.<\/p>\n<p>Cuando la sensibilidad de sus yemas detect\u00f3 la peque\u00f1a callosidad, la excitaron lentamente y comprobando que a su est\u00edmulo se inflamaba adquiriendo volumen, multiplicando los gemidos y las convulsiones ventrales en la joven, se dedic\u00f3 con esmero a restregarla hasta sentir como ella se relajaba y entre sus dedos escurr\u00edan las mucosas que parec\u00edan haberse licuado en c\u00e1lidos jugos; mientras con el dedo pulgar castigaba al cl\u00edtoris, la boca baj\u00f3 hacia la apertura dilatada de la vagina y hundi\u00f3 su lengua en el oscuro \u00e1mbito, sorbiendo con fruici\u00f3n la generosa marea que rezumaba. El pulgar de la otra mano, dispersando esos l\u00edquidos, masaje\u00f3 suavemente la negra y fruncida entrada al culo. Dilat\u00e1ndola con ternura, fue introduci\u00e9ndose con lentitud entre los esf\u00ednteres que fueron cediendo complacientes y comenz\u00f3 un entrar y salir que fue increment\u00e1ndose en la misma medida en que el calor intenso del orgasmo la iba cubriendo de transpiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>Ante sus jadeos, ayer y retorcimientos desesperados, Lucy fue introduciendo dos dedos a la vagina encharcada, ejecutando un corto movimiento copulatorio y de a poco, fue a\u00f1adiendo los otros al tiempo que los empujaba hacia dentro cada vez un poco m\u00e1s; aunque Olivia se lo hiciera antes, aun la asombraban dos cosas, la una era la elasticidad de sus m\u00fasculos que se distend\u00edan sin dolor ante el ensanchamiento brutal y la otra, era que eso no s\u00f3lo no le provocaba sufrimiento alguno sino que la introduc\u00eda a un placer nuevo y distinto; advertida de su complacencia, Lucy fue plegando bajo la palma a me\u00f1ique y pulgar y formando una cu\u00f1a con los cinco dedos, logr\u00f3 que paulatinamente, superara el obst\u00e1culo de los nudillos que hicieron rechinar los dientes a Verena y cuando estuvo dentro, la mujer lo cerr\u00f3 en un pu\u00f1o que movi\u00f3 como un peque\u00f1o ariete socavando el canal vaginal y despu\u00e9s de unos momentos en que ella expresaba su satisfacci\u00f3n en medio de rugidos, gemidos y fogosos corcoveos, abri\u00f3 los dedos como un abanico para realizar un movimiento circular de la mu\u00f1eca, lo que enardeci\u00f3 a Verena y en medio de sus gritos desesperados de que la condujera a la satisfacci\u00f3n total, altern\u00f3 esos giros con la acci\u00f3n del pu\u00f1o.<\/p>\n<p>La joven hab\u00eda alcanzado largamente su orgasmo y percib\u00eda que en las otras camas se produc\u00eda una extra\u00f1a migraci\u00f3n de oscuras siluetas, seguramente en busca de sus amantes mientras desde la dulce relajaci\u00f3n corporal, disfrutaba de la febril actividad de la mujer con una enorme sonrisa de satisfacci\u00f3n y acariciando su negra cabellera, la incit\u00f3 a proseguir someti\u00e9ndola a tan excelso disfrute en medio de un torrente de involuntarias frases amorosas.<br \/>\nJadeando violentamente por el esfuerzo, esta se hab\u00eda derrumbado sobre su concha, obnubilada por las \u00faltimas contracciones explosivas de su eyaculaci\u00f3n en tanto que Verena volv\u00eda a sentir como desde el fondo de las entra\u00f1as se encend\u00edan los fogones del deseo y una lava ardiente la invad\u00eda. Enceguecida por el despertar de una salvaje necesidad sexual tras tantos meses de abstinencia total desde que fuera detenida, se incorpor\u00f3 y tomando a la desmadejada Lucy entre sus brazos, la acost\u00f3 en el centro del camastro.<\/p>\n<p>Poni\u00e9ndose invertida sobre ella, comenz\u00f3 a besarla con lujuria en la boca, introduciendo su lengua voraz cargada de saliva mientras sus manos sobaban y estrujaban a conciencia las hermosas tetas de la patrona, la que volviendo a recobrar la conciencia, la abraz\u00f3 con desesperaci\u00f3n y ambas se trabaron en una dulce contienda amorosa.<br \/>\nEl tiempo se hab\u00eda detenido. Todo parec\u00eda suspendido; movi\u00e9ndose en ralentti, los dedos acariciaban y estrujaban las carnes con ins\u00f3lita ternura y los labios fam\u00e9licos se extasiaban en la succi\u00f3n del beso o de los pechos. Ambas semejaban estar contagiadas por id\u00e9ntica inquietud apremiante, sus cuerpos tan dis\u00edmiles vibraban al un\u00edsono y acopl\u00e1ndose con justeza se complementaban, se fusionaban buscando con denuedo la miscibilidad de sus jugos, sus salivas, sus sudores y sus pieles.<br \/>\nArrull\u00e1ndose mutuamente en ronroneantes e indescifrables susurros, ondulaban y rodaban sobre el camastro, ora arriba, ora debajo. Como si un mandato silencioso las compeliera, se deslizaron simult\u00e1neamente a lo largo de los vientres y las bocas se extasiaron en el sometimiento de las soberbias e inflamadas, abultadas y mojadas conchas; Lucy, lamiendo y sorbiendo la vulva de Verena y esta, deslumbrada por la de la mujer, que se dilataba en una especie de latido siniestro, ansiando conocer el sabor de quien ser\u00eda de ahora en m\u00e1s su ama.<br \/>\nRecorri\u00f3 morosamente los labios casi ennegrecidos por la acumulaci\u00f3n de sangre que les daba tumefacci\u00f3n, cubri\u00e9ndolos de incontables besos y luego, la delicada punta aguzada de su lengua se desliz\u00f3 entre ellos, humedeci\u00e9ndolos aun m\u00e1s y solaz\u00e1ndose en la succi\u00f3n de los rosados pliegues interiores que emerg\u00edan entre ellos. El sabor y el aroma de los jugos femeninos parec\u00edan enajenarla y, separando los labios con los dedos, hundi\u00f3 su boca en el \u00f3valo deslizando la lengua repetidamente sobre la tersa superficie.<\/p>\n<p>Atrapando entre sus labios los arrepollados pliegues, fue macer\u00e1ndolos en lenta succi\u00f3n para concentrarse m\u00e1s tarde en el cl\u00edtoris que se alzaba desafiante y que fue adquiriendo volumen en la medida que ella lo ce\u00f1\u00eda entre sus labios, mordisque\u00e1ndolo con cierta sa\u00f1a hasta hacerle adquirir el tama\u00f1o de un dedo me\u00f1ique.<br \/>\nTom\u00e1ndolo entre los dedos, lo estruj\u00f3 en fiera masturbaci\u00f3n al tiempo que sus u\u00f1as se sumaban al suplicio de los dientes, provocando que su nueva amante, enloquecida de placer, hiciera lo propio con el suyo para iniciar una simultaneidad de crueldades rec\u00edprocas en las cuales se castigaban y torturaban mutuamente de manera aberrante, perversa, desenfrenada y brutal.<br \/>\nRugiendo como posesas, se penetraban violentamente con los dedos y all\u00ed dentro, ara\u00f1aban y her\u00edan a la otra en procura del placer propio. Los dientes mordisqueaban pliegues y cl\u00edtoris al tiempo que las manos sumaron dedos a las penetraciones, conforme los m\u00fasculos vaginales ced\u00edan mansamente para que, en forma ahusada, los cuatro se deslizaran dentro de sus vaginas.<br \/>\nDesenfrenadamente fuera de control y en demon\u00edaca porf\u00eda, parec\u00edan querer devorarse una a la otra, chup\u00e1ndose vorazmente en medio de bramidos de placer y palabras cari\u00f1osas. Desorbitadas, introdujeron dos dedos en los culos y as\u00ed, en medio de la infernal hordal\u00eda de una doble c\u00f3pula, alcanzaron simult\u00e1neamente el orgasmo y se desplomaron exhaustas, tr\u00e9mulas y agotadas, sumidas en la roja inconsciencia de la satisfacci\u00f3n total.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de un largo rato, con los sentidos todav\u00eda embotados por la bruma casi corp\u00f3rea que inundaba su mente y mientras en su cabeza se entremezclaban las im\u00e1genes recientes con las de Olivia, Verena presinti\u00f3 de una manera animal e instintiva la delicada caricia que la boca provocaba en la corva de sus piernas encogidas y como respondiendo a alg\u00fan misterioso llamado, un colosal cosquilleo se instalaba en su bajo vientre. Los labios se escurr\u00edan ligeros por la tersa piel de los muslos interiores y otra vez recreaban la alquimia simbi\u00f3tica que las hab\u00eda conducido a los m\u00e1s altos niveles del placer. Con los ojos aun cerrados y acezando quedamente, comprob\u00f3 como desde el fondo de la vagina crec\u00eda una sublime y fascinante exaltaci\u00f3n que generaba el fermento irrefrenable del deseo.<\/p>\n<p>La boca de Lucy se posesion\u00f3 del sexo entreabriendo los labios con sus dedos, dejando expuesto el manojo de pliegues que lentamente fue refrescando y excitando con la punta vibr\u00e1til de la carnosa lengua. Recuperada totalmente la consciencia, y con la lengua humedeciendo sus labios, Verena comenz\u00f3 a sobar y estrujar entre los dedos sus propios pechos, rascando la superficie de las aureolas y clavando las u\u00f1as en los pezones mientras los retorc\u00eda sin piedad.<br \/>\nLa mujer maceraba codiciosa entre sus labios y dientes al cl\u00edtoris, estir\u00e1ndolo de una manera inusitada y provocando en ella roncos bramidos de satisfacci\u00f3n. Tremolante, la lengua transit\u00f3 hacia abajo, se entretuvo por un momento en el peque\u00f1o pero altamente sensibilizado agujero del meato y luego fustig\u00f3 las crestas que festoneaban como un umbral carnoso el ingreso a la ardiente caverna. Tal vez motivados por los generosos l\u00edquidos o los efluvios arom\u00e1ticos del canal, los labios chuparon como una ventosa insaciable el agujero y la lengua fren\u00e9tica se introdujo en la umbr\u00eda hondura recogiendo golosa los humores que manaban lentamente.<\/p>\n<p>Con las manos aferrando el borde del lecho, Verena clavaba la cabeza en \u00e9l mientras la sacud\u00eda a los lados, hundiendo el filo de los dientes en los labios resecos, sintiendo que los m\u00fasculos del cuello estallar\u00edan por la fuerte tensi\u00f3n, dedic\u00f3 esa entrega final de su sexualidad a la mujer como un homenaje al amor que sintiera por Olivia, de quien nunca pudiera despedirse.<br \/>\nDe alguna manera ignorada por ella, Lucy se hab\u00eda hecho de un consolador y ahora, luego de deslizarlo a lo largo de la concha inflamada para humedecerlo, restregando rudamente al cl\u00edtoris con la cabeza y en medio de su exaltada ondulaci\u00f3n, lenta y morosamente, fue penetr\u00e1ndola. El tama\u00f1o no la disgust\u00f3 y sus m\u00fasculos vaginales se dilataron para recibir al invasor, ci\u00f1\u00e9ndolo despu\u00e9s como si fueran un apretado guante carneo sin importarle las laceraciones y excoriaciones que su r\u00edspida superficie le ocasionaban.<\/p>\n<p>Sin dejar de chuparle el cl\u00edtoris, Lucy se ocup\u00f3 porque la verga la penetrara hasta sentirla golpear contra el cuello uterino. Una vez all\u00ed y mientras le otorgaba un lento vaiv\u00e9n, la fue moviendo en forma circular, variando el \u00e1ngulo de la penetraci\u00f3n y rozando con la testa hasta el \u00faltimo rinc\u00f3n de la vagina. Finalmente, adquiri\u00f3 un ritmo que encegueci\u00f3 a Verena quien, a la par de mover sus piernas con aleteos espasm\u00f3dicos, exhalaba quejumbrosos bramidos acariciando la cabeza de la patrona mientras le rogaba para que intensificara la profundidad de la penetraci\u00f3n y le hiciera alcanzar un nuevo orgasmo.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s de la incre\u00edble penetraci\u00f3n de la mano, su cuerpo era un maremagnum de sensaciones encontradas. Por un lado la prepotencia y la crudeza de la penetraci\u00f3n la contra\u00edan, crisp\u00e1ndola y por el otro, el mismo dolor le provocaba tanto placer que superaba largamente el sufrimiento, sumergi\u00e9ndola a un mar de dulces explosiones que escurr\u00edan entre sus carnes y con ganchudas garras parec\u00edan querer separar los m\u00fasculos del esqueleto para entregarlos al volc\u00e1n \u00edgneo de sus entra\u00f1as.<br \/>\nCuando sent\u00eda en su nuca, ri\u00f1ones y vejiga que estaba por llegar al cl\u00edmax, Lucy retir\u00f3 la gruesa verga de su concha y ya se ergu\u00eda para recrimin\u00e1rselo indignada, cuando ella la apoy\u00f3 sobre los esf\u00ednteres del culo y, lenta pero sin dudarlo, la introdujo tan suavemente que parec\u00eda no moverse. El dolor puso un estallido blanco en su cabeza junto al alarido espantoso de su pecho y, nuevamente, descubri\u00f3 que junto al sufrimiento m\u00e1s terrible llegaba el m\u00e1s maravilloso de los placeres.<br \/>\nSuperados los esf\u00ednteres, el falo provocaba esc\u00e1ndalos de placer all\u00ed por donde inauguraba el camino. Alienada por el disfrute, Verena encogi\u00f3 las piernas y tom\u00e1ndolas entre sus manos llev\u00f3 las rodillas casi hasta los hombros, facilitando la intrusi\u00f3n al culo y en medio de poderosos rugidos, alcanz\u00f3 uno de los orgasmos m\u00e1s satisfactorios de su vida. Mientras su vientre se estremec\u00eda en convulsivos espasmos y contracciones vaginales, el fluir de sus humores inund\u00f3 la boca sedienta de Lucy.<\/p>\n<p>Cuando aun su llanto del dolor-placer la conmov\u00eda y el hipar de los sollozos la ahogaba, la mujer se coloc\u00f3 entre sus piernas, cruz\u00e1ndolas h\u00e1bilmente con las suyas para establecer un \u00edntimo contacto de los sexos; dilatando al sexo con los dedos, consiguieron un chasqueante restregar y as\u00ed, debati\u00e9ndose estrechamente, empujaron sus cuerpos uno contra el otro hasta que volvieron a sumirse en el tiovivo del placer mientras mir\u00edadas de luces multicolores deslumbraban su entendimiento. Durante un largo rato y ya sin violentas penetraciones, sino entregando lo mejor que cada una ten\u00eda para dar, complementando el roce brutal de los inflamados pliegues con excelsas manipulaciones a cl\u00edtoris y culos, se prodigaron en un goce que, lentamente las fue sumiendo en la irrealidad del agotamiento total.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una c\u00e1rcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabell\u00f3n Verena se dirig\u00eda a la parada de omnibus para volver a su casa desde el colegio, cuando vio que en la misma direcci\u00f3n se deten\u00eda un autom\u00f3vil y desde la ventanilla la saludaba la conocida cara de Claudio, el mejor amigo de sus padres desde antes que ella naciera. Contenta, se dirigi\u00f3 al veh\u00edculo y salud\u00f3 con un beso en la mejilla a ese amigo a quien le dec\u00eda t\u00edo, recibiendo alborozada <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[18],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Gozos y sombras de Verena - Relatosxxx.net<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Violada en su infancia, finalmente encuentra y mata al hombre, yendo a parar a una c\u00e1rcel en la que se convierte en favorita de la patrona del pabell\u00f3n\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.relatosxxx.net\/gozos-y-sombras-de-verena\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Gozos y sombras de Verena - 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