{"id":3160,"date":"2017-08-28T09:55:14","date_gmt":"2017-08-28T09:55:14","guid":{"rendered":"http:\/\/www.relatosxxx.net\/?p=3160"},"modified":"2017-08-28T09:55:14","modified_gmt":"2017-08-28T09:55:14","slug":"un-anciano-adinerado-ofrece-a-dos-bellezas-dinero-para-que-se-enrollen","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.relatosxxx.net\/un-anciano-adinerado-ofrece-a-dos-bellezas-dinero-para-que-se-enrollen\/","title":{"rendered":"Un anciano adinerado ofrece a dos bellezas dinero para que se enrollen"},"content":{"rendered":"<p>El sol hace horas que se asoma sobre el azul horizonte que enfrenta a la inmensidad del cielo y el mar con los edificios descuidados y descoloridos que sin duda han conocido tiempos mejores.<\/p>\n<p>Eva y Pamela tomaban el sol en la interminable playa de arena blanca, de arena de m\u00e1rmol molido, las dos solas como tantas veces, esperando despreocupadas y desocupadas la llegada del resto de los chicos de su pandilla. Es domingo, eso les ha permitido bajar antes a la playa. No dir\u00e9 que tienen una especial obsesi\u00f3n por ponerse morenas, pues no tienen el problema de mal color en la piel: Eva es mulata, y Pamela es morena.<\/p>\n<p>Eva y Pamela se conocen desde siempre. Viven en el mismo barrio ruinoso desde toda la vida y han jugado juntas desde siempre, Son sus respectivas mejor amiga. Lo saben todo la una de la otra, pues todo se lo cuentan. Son como hermanas, y de hecho, se llaman la una a la otra \u201cprima\u201d.<\/p>\n<p>Eva, la m\u00e1s morena, tiene ahora veinti\u00fan a\u00f1os, es de corpulencia mediana, pelo rizad\u00edsimo y largo, huelga decir que tiene unos ojos negros, y los labios carnosos y sensuales. La dulzura de su cara le hace tener muchos pretendientes en el barrio, pero ella se saber guardar para el hombre que le de una vida buena. Sus pechos son grandes y sus muslos en consonancia. Huelga decir que sus piernas son largas y su culo hermoso, bien hecho, de carne maciza. Pamela tiene la piel m\u00e1s clara, y sus dieciocho a\u00f1os est\u00e1n muy bien aprovechados. Es b\u00e1sicamente muy parecida a Eva, salvo que es m\u00e1s bajita, sus rasgos est\u00e1n menos desarrollados, ni el pecho es tan grande, ni los muslos tan gordos, ni su culo tan hermoso. Tiene en cambio un porte m\u00e1s elegante que Eva, que le gana en cambio en exquisita sensualidad.<\/p>\n<p>Llevan las dos los bikinis de hace unos a\u00f1os, ya descoloridos, pero la econom\u00eda no da para comprar trapos todos los a\u00f1os. Trabajan pero la escasez es mucha. Su sue\u00f1o es que alg\u00fan d\u00eda un extranjero se enamore de alguna de ellas y se la lleve a Europa, o a Norteam\u00e9rica. Mientras tanto, no les averg\u00fcenza decir que a cambio de bastante dinero, para ellas, han cumplido su sue\u00f1o, y el de alg\u00fan turista cincuent\u00f3n, al menos por una noche. Son cosas de la vida y de la econom\u00eda.<\/p>\n<p>Charlan las dos divertidas, cuando Eva le hace caer en la cuenta de una figura elegante, de traje color vainilla y sombrero blanco que avanza por la orilla del mar. Usa un bast\u00f3n, parece, en el que no se apoya. Se va acercando y va tomando forma y llega un momento en que la ilusi\u00f3n por el gal\u00e1n se convierte en una decepci\u00f3n al adivinar las arrugas sobre la cara que delatan la avanzada edad del figur\u00edn. \u00bfSesenta? \u00bfSetenta?, especulan las doncellas.<\/p>\n<p>El viejo saluda a las chicas con una simpat\u00eda y caballerosidad y se las queda mirando, observ\u00e1ndolas como una obra de arte, observ\u00e1ndolas de manera insistente, provocadora. Eva y Pamela se sorprenden y se incomodan, Pamela salta por fin y le pregunta al viejo qu\u00e9 carajo quiere y el viejo le responde que mirarlas por el momento .<\/p>\n<p>Y qu\u00e9 carajo quiere mirar. Pues a dos bellas se\u00f1oritas que toman el sol en la playa, que lucen m\u00e1s que el sol y cien mil galanter\u00edas m\u00e1s que salieron por la boca de aquel experimentado seductor que finalmente provoc\u00f3 la hilaridad de las chicas que empezaron a coquetear con el viejo gal\u00e1n.<\/p>\n<p>El viejo era de palabra f\u00e1cil y eso les gustaba a las chicas, que se sorprend\u00edan por las salidas ingeniosas del admirador y por su sentido delicado y po\u00e9tico. Pero el gal\u00e1n daba dos pasos hacia delante y otro hacia detr\u00e1s y empez\u00f3 a hacerle proposiciones.<\/p>\n<p>Que si nos tomamos un caf\u00e9, que si les invito a comer, que si alquilamos un carro y nos damos una vueltecita por la ciudad, que si se vienen, que si se lo pago todo, que si luego les doy m\u00e1s. Las chicas sab\u00edan que eso equival\u00eda a un ofrecimiento para prostituirse y aunque el gal\u00e1n en este caso era peor de lo que otras veces se les hab\u00eda insinuado, ganaba en elegancia, en modales y en cien mil cosas m\u00e1s que al \u00faltimo turista italiano, que encima pretend\u00eda sodomizar a Eva, y que al final, ni moj\u00f3 ni pag\u00f3.<\/p>\n<p>Bueno, se dijeron, bueno, le dijeron al viejo. Se fueron las dos. Era una costumbre que hab\u00edan tomado en su corta experiencia, pues hay que insistir que las chicas s\u00f3lo acced\u00edan a complacer a los caballeros de vez en cuando, para evitar problemas, pues as\u00ed una sab\u00eda en que hotel se met\u00eda la otra y se ayudaban a calar al sujeto y m\u00e1s de una vez le hab\u00eda dejado colgado en un bar mientras ellas se escapaban tras salir del servicio donde ambas hab\u00edan mantenido una charla decisiva.<\/p>\n<p>Las chicas se vistieron ante la atenta mirada de su conquistador, que observaba c\u00f3mo el pantal\u00f3n corto vaquero engull\u00eda los cuerpos. Y as\u00ed salieron de la playa, con el viejo en medio, agarr\u00e1ndolas de la cintura y pregunt\u00e1ndoles el nombre. T\u00fa, Eva y t\u00fa Pamela. Ver\u00e9is qu\u00e9 bien nos lo vamos a pasar.<\/p>\n<p>Cumpl\u00eda el longevo Don Juan sus promesas y pasearon en un carro enorme que el se\u00f1or llam\u00f3 con un gesto elegante que fue entendido a la perfecci\u00f3n por el conductor. Los tres se sentaron detr\u00e1s. Las chicas en las ventanas y el viejo en el medio, acariciando los muslos calientes de las chicas que miraban por la ventana y hac\u00edan comentarios como si estuvieran en Par\u00eds.<\/p>\n<p>Comieron delicias, manjares deliciosos, frutas que no conoc\u00edan, mariscos de los que no hab\u00edan o\u00eddo hablar, manjares que hac\u00eda lustros que hab\u00edan desaparecido de los mercados de abastos. Tomaron un c\u00f3ctel en el mejor caf\u00e9 de la ciudad, ante la mirada \u00e1vida del resto de los hombres, de los que pasaban a pie, de los que paraban sus coches, de los que miraban desde el otro lado de la calle. Al primer c\u00f3ctel sigui\u00f3 otro, y luego otro.<\/p>\n<p>Pamela era la m\u00e1s indiscreta y le pregunt\u00f3 al anciano que para cu\u00e1ndo pensaba dejarlo, pues ellas eran dos ni\u00f1itas, le dijo en plan sarc\u00e1stico y no pod\u00edan llegar a la casa m\u00e1s tarde de las ocho. -Bueno, yo creo que de aqu\u00ed a las ocho habr\u00e9 acabado con las dos-\u00bfCon las dos? \u2013 Pamela y Eva se echaron a re\u00edr- S\u00ed, con las dos,.- Bueno, entonces tendr\u00e1s que darnos el doble\u2026- Introdujo Pamela esta coletilla para sacar un tema tan escabroso.<\/p>\n<p>-El doble\u2013\u00bfDe cuanto?.- De veinte d\u00f3lares.- \u00a1Carajo! \u00a1S\u00ed que os cotiz\u00e1is caro! Os dar\u00e9 el doble\u2026 de cuarenta d\u00f3lares.- \u00a1Hecho!.- Las chicas siguieron riendo sorprendidas por la generosidad del viejo y por su ambici\u00f3n.<\/p>\n<p>-\u00a1Vaya!, parece que al se\u00f1or las fuerzas no le van con la edad.- El viejo sonri\u00f3 maliciosamente.<\/p>\n<p>Se dirigieron hacia el hotel de los sue\u00f1os, el hotel donde se hospedaban las personas con las que ellas so\u00f1aban con emparentar, de la mano de un viejo, que dijo ser su t\u00edo, tras dejar diez d\u00f3lares en la mano del recepcionista que extra\u00f1ado preguntaba qui\u00e9nes eran las guapas se\u00f1oritas<\/p>\n<p>Subieron a la habitaci\u00f3n por unas escaleras alfombradas, como las de aquella pel\u00edcula, Lo que el viento se llev\u00f3, pasaron por un pasillo inmenso e interminable y llegaron a la habitaci\u00f3n. Una habitaci\u00f3n palaciega, de cama m\u00e1s ancha que larga de l\u00e1mparas de ara\u00f1a, de armarios tallados, de suelos de m\u00e1rmol, de cuarto de ba\u00f1o de sue\u00f1o, con grifer\u00eda dorada, con cortinas en las ventanas, transparentes, como el velo de una novia.<\/p>\n<p>\u2013 Duchaos mientras pido unas botellas de champagne muy fr\u00edo, mientras me acicalo. Duchaos las dos a la vez , que si no vamos a perder mucho tiempo.- Las chicas obedecieron sonrientes. Se desnudaron en el ba\u00f1o pero no se atrev\u00edan a quitarse los bikinis hasta que no se lo pidi\u00f3 el viejo. All\u00ed estaban Eva y Pamela, las dos, desnudas y las dos mir\u00e1ndose por primera vez, sorprendidas la una de la otra. Las dos se metieron en la ducha y las dos recibieron el agua templada, y utilizaron aquel jab\u00f3n oloroso, delicioso, que hac\u00eda espuma,<\/p>\n<p>-Dale en la espalda Eva, que ah\u00ed no llega ella sola\u2026 D\u00e1le t\u00fa ahora, Pamela. \u2013 El viejo ordenaba con voz alegre. Se ducharon r\u00e1pido. Se aclararon el jab\u00f3n del cuerpo, de la cabeza , y las dos desprend\u00edan un olor que las hac\u00eda sentirse m\u00e1s hermosas.<\/p>\n<p>El viejo se sent\u00f3 en un sill\u00f3n comod\u00edsimo, y dijo -\u00a1Hale, ahora a joderos la una a la otra! Las chicas no esperaban aquello. C\u00f3mo se iban a joder la una a la otra. Qu\u00e9 era aquello. Se negaron en rotundo. Fue Pamela la primera que habl\u00f3 para llamarle al viejo pendejo y otras maravillas que en nada se correspond\u00edan con las maneras con que el viejo las hab\u00eda tratado.<\/p>\n<p>El viejo sonri\u00f3 y ni se inmut\u00f3. S\u00f3lo dijo. El doble de sesenta d\u00f3lares\u2026 Carajo, hab\u00eda que pens\u00e1rselo. Era el sueldo de varias semanas. Dudaron. El doble de ochenta d\u00f3lares.-<\/p>\n<p>Bueno, aceptaron. No pod\u00edan rechazar esa oferta. El viejo las dirigi\u00f3 al principio. -venga, b\u00e9sense\u2026con m\u00e1s ganas.- Ninguna de las dos hab\u00eda probado nunca los labios dulces de una mujer. Sus labios se sellaron. Se besaron como si ambas estuvieran besando a un chico. Se miraron tras el primer beso para descubrir confusas la cara de su amiga de siempre. Sus cuerpos se arrimaron y se abrazaron y las toallas cayeron al suelo por la fuerza de la gravedad y unos estironcillos que pegaba el viejo con la fuerza de la edad.<\/p>\n<p>Sus senos se fundieron y ambas sintieron la suavidad de la piel de la otra, el calor de sus senos, la dulzura de la carne tierna, los pezones erizados que sobresal\u00edan como un grano de caf\u00e9 en un baso de cacao. Unos pezones negros.<\/p>\n<p>El viejo les ped\u00eda acci\u00f3n y Eva decidi\u00f3 coger el pecho de Pamela tiernamente. -\u00a1M\u00e1s ganas!\u2026\u00a1Carajo!\u2026\u00a1M\u00e1s ganas!. Eva baj\u00f3 su boca de labios rosas hasta los senos de Pamela, que se los ofrec\u00eda sin moverse, sin inmutarse aparentemente, pero sin oponer resistencia. A Pamela le excitaba la suavidad con que Eva le lam\u00eda los pezones, como si fuera un gatito que lam\u00eda leche. Le excitaba el \u00e1spero contacto de su lengua, le excitaba la visi\u00f3n de aquella mano, de piel m\u00e1s negra que la suya. Eva, por su parte lo hac\u00eda s\u00f3lo por el dinero, pues ella se consideraba pasiva y lo era.<\/p>\n<p>En efecto, Eva dejaba que los chicos fueran los que llevaran la voz cantante, los que la ordenaban que les hiciera una felaci\u00f3n, los que le bajaban las bragas y los que se pon\u00edan encima para descargar sobre ella todo su semen.<\/p>\n<p>El champagne lleg\u00f3 de la mano de un mozo que no pudo pasar del pasillo. El viejo cogi\u00f3 la botella, el dep\u00f3sito de hielo y las tres copas y las llen\u00f3, interrumpiendo a las chicas, para las que aquello fue un respiro. Bebieron desnudas, dos copas de champ\u00e1n. Fumaron un cigarrillo que el viejo les ofreci\u00f3, aunque \u00e9l no fumaba, por el pecho, toc toc\u2026 y se tocaba el lado del coraz\u00f3n.<\/p>\n<p>Cogieron las dos chicas un puntillo y volvieron a lo que hab\u00edan dejado. Las manos de Eva acariciaron de nuevo los pecho de Pamela y sus bocas se fundieron. La lengua de Eva penetr\u00f3 la boca de la mulata.<\/p>\n<p>El viejo no estaba satisfecho. -No, no, no\u2026aqu\u00ed hay que organizarse\u2026 os voy a explicar\u2026T\u00fa Eva ser\u00e1s la mujer hembra\u2026 ya sabes, bueno. Y t\u00fa, Pamela ser\u00e1s la mujer macho. S\u00ed\u2026 T\u00fa, Eva, la tienes que calentar y seducir\u2026Y t\u00fa, Eva\u2026 cuando est\u00e9s caliente\u2026vas y te la follas\u2026-<\/p>\n<p>Ahora Eva ten\u00eda m\u00e1s claro lo que el viejo quer\u00eda, pero comprend\u00eda que le tocar\u00eda la parte m\u00e1s de aguantar, la m\u00e1s pasiva. Pamela no estaba dispuesta a aguantar aquello, pero Eva le dijo que pensara en el dinero.- El viejo intervino: -El doble de cien d\u00f3lares.-<\/p>\n<p>Eva volvi\u00f3 a lamer los pezones de color cacao de Pamela y pas\u00f3 su mano inexperta por el sexo cubierto de vello negro, de vello fuerte pero suave, m\u00e1s suave que el de los hombres, m\u00e1s suave que los suyos. Y toc\u00f3 el sexo de su amiga, m\u00e1s suave que todo lo que nunca hab\u00eda tocado.<\/p>\n<p>Llev\u00f3 a la impasible Pamela hasta el borde de la cama, en la que la sent\u00f3 y se inclin\u00f3 de rodillas hacia ella, recorriendo con su lengua una distancia que le pareci\u00f3 inexistente, hasta las ingles de la mulata, que se abri\u00f3 de piernas al ver la trayectoria de la cabeza de Eva.<\/p>\n<p>Pamela no pod\u00eda pensar que su amiga se atreviera a hacer aquello por el dinero. Ella que siempre hab\u00eda sido mucho m\u00e1s escrupulosa. Sent\u00eda sus labios sobre la cara interior de los muslos y los dientes clavarse ligeramente y la lengua, c\u00e1lida, lamerle.<\/p>\n<p>Y sent\u00eda la mano de la melana Eva, posarse sobre su sexo, t\u00edmidamente, pero cada vez m\u00e1s convencida, hurgando entre los entresijos de la cabellera rizada que cubr\u00eda su sexo, buscando un resquicio por donde romper su tirantez, hasta encontrar el cl\u00edtoris, orgulloso y desafiante como la propia Pamela.<\/p>\n<p>Eva tom\u00f3 el cl\u00edtoris entre sus dedos y puso la palma de su mano sobre el sexo de Eva. El bot\u00f3n del sexo aparec\u00eda entre sus dedos, rosa, brillante. Lo lami\u00f3 como si fuera un pirul\u00ed. Sinti\u00f3 a Pamela tensarse y not\u00f3 que colocaba su mano sobre su cabeza. Pens\u00f3 que Pamela empezaba a dejarla de tratar como una traidora.<\/p>\n<p>Pamela comenz\u00f3 a sentir la excitaci\u00f3n de la situaci\u00f3n y obsequiaba con su miel a Eva, que se embadurnaba la palma de la mano con su flujo. Eva agarr\u00f3 ambos muslos de Pamela y la tir\u00f3 hacia detr\u00e1s, abri\u00e9ndole las piernas todo lo que pod\u00eda y lamiendo el sexo de la mulata en toda su longitud, con su lengua extendida totalmente, lamiendo su miel, que se mezclaba con la sensaci\u00f3n algo electrizante de los rizos del vello de Pamela.<\/p>\n<p>Pamela comenz\u00f3 a sentir el calor, la excitaci\u00f3n, la sensaci\u00f3n en el vientre de querer romperse, la sensaci\u00f3n en su sexo de querer aplastarse contra la cara de Eva. Las piernas aflojadas, los pezones como encendidos con el fuego del deseo. Se corri\u00f3 en silencio, pero no pudo, por m\u00e1s que quiso, reprimir sus movimientos y toda la furia reprimida por intentar ahogar sus gemidos se fue en apretar su sexo contra la cara de Eva, a la que obligaba a permanecer as\u00ed porque ya no s\u00f3lo depositaba su mano sobre su cabeza, sino que ahora le agarraba de un mech\u00f3n de pelo y tiraba de su cabeza contra su sexo.<\/p>\n<p>Eva recibi\u00f3 el orgasmo de Pamela con satisfacci\u00f3n y con alivio, pues como ya hemos dicho, ella era pasiva. Pero no pudo evitar cierta excitaci\u00f3n por ver a su amiga disfrutar del orgasmo. Deseaba que Pamela cumpliera su parte de trato.<\/p>\n<p>El viejo permanec\u00eda sentado en el sill\u00f3n mirando sin pesta\u00f1ear, y sin abrir la boca hasta que les record\u00f3 a las chicas que a\u00fan hab\u00eda una parte del trato. Pero\u2026 \u00bfqu\u00e9 entend\u00eda el viejo por joder?. Pues eso, joder era que igual que los hombres pose\u00edan a las mujeres meti\u00e9ndoles la pichita, ella le tendr\u00eda que meter algo. Por ejemplo, el dedo.<\/p>\n<p>Ahora le tocaba a Pamela. Eva se sent\u00f3 sobre la cama y Pamela se puso de rodillas entre sus labios, La bes\u00f3 en la boca, para decirle que la quer\u00eda, que no le har\u00eda da\u00f1o, que la perdonara, que lo har\u00eda con cuidado.<\/p>\n<p>Pamela puso sus manos sobre las piernas de Eva mientras le mord\u00eda el cuello, mientras le besaba la clav\u00edcula, mientras besaba su pecho por debajo de la axila, mientras recorr\u00eda con su lengua las aureolas negras del pez\u00f3n, mientras mamaba de su pecho como si fuera un beb\u00e9.<\/p>\n<p>Las manos de Pamela comenzaron un recorrido de aproximaci\u00f3n hacia el tesoro que se escond\u00eda al final de ellas, entre la espesa vegetaci\u00f3n del vello fuerte de Eva.<\/p>\n<p>Sintieron el calor del sexo de su amiga, la fortaleza de su vello, y al final, la suavidad y la humedad de la parte baja de su vientre, que aparec\u00eda rosa, como una fruta madura que ense\u00f1a el interior de su fruto. Como un aut\u00e9ntico higo que se muestra rosado en su interior tras su exterior de color negro.<\/p>\n<p>Pamela tante\u00f3 y le cost\u00f3 atreverse a introducir su dedo coraz\u00f3n, como una higa, levemente en el sexo de Eva. Pero el dedo aprendi\u00f3 pronto su camino, y una vez que entr\u00f3, no pod\u00eda estar sin visitarlo de nuevo, cumpliendo con todos los protocolos de la puerta que se estrechaba primero para dejarle el paso franco despu\u00e9s, para intentarle cerrar el paso una vez en su interior. Pamela descubri\u00f3 todo el poder de aquel su dedo en el cuerpo de su amiga.<\/p>\n<p>El dedo de Pamela se combinaba con la boca \u00e1vida de leche imaginaria. Eva se sent\u00eda penetrada por su amiga y se abandonaba al placer que le produc\u00eda la sensaci\u00f3n maternal de darle su pecho por un lado y la posesi\u00f3n descarada de su sexo por el dedo de una mano femenina, inmensamente femenina y delicada.<\/p>\n<p>Eva no tuvo reparos en soltar sus gemidos y agitarse en la cama mientras Pamela, orgullosa sin saber por qu\u00e9, observaba y remataba su faena .<\/p>\n<p>Las chicas quedaron as\u00ed un rato y tras descansar unos segundos hicieron adem\u00e1s de irse.-\u00bfC\u00f3mo?\u00bfYa se van? .- El viejo a\u00fan quer\u00eda m\u00e1s. \u2013 \u00bfDe verdad crees que la has tomado como un hombre?.- . Se inici\u00f3 una discusi\u00f3n. Que s\u00ed, Que no. Que me pagues y me voy , que te pago pero no te vas. Que cuanto te doy , que qu\u00e9 m\u00e1s quieres.<\/p>\n<p>El viejo mir\u00f3 la botella de champagne. Era una botella de 750 ml, de esas que tienen un cuello interminable, que se van ensanchando poco a poco..- \u00a1T\u00fa est\u00e1s chalado!- Dijo Pamela al fin. El viejo contraatac\u00f3.- \u00a1El doble de ciento cincuenta d\u00f3lares!- Ni hablar \u2013 \u00a1Cuatrocientos d\u00f3lares! \u00a1Como estos, m\u00edralos!-<\/p>\n<p>El viejo se sac\u00f3 una manojo de billetes y los puso sobre la cama. S\u00ed all\u00ed hab\u00eda desde luego cuatrocientos d\u00f3lares.- Eva llam\u00f3 a Pamela y le pidi\u00f3 que la penetrara con aquello, mientras le acariciaba la cara. Pamela bes\u00f3 la mano de Eva.<\/p>\n<p>Eva se puso a cuatro patas delante del viejo, puesta de lado pero un poco escorada. Esperaba que Pamela introdujera aquello de un momento a otro. Pamela ya estaba de rodillas con la botella puesta como un gran falo, a la altura de su sexo. Desde un espejo pudieron ver que el viejo se hab\u00eda sacado la verga, de un tama\u00f1o bastante apreciable, tersa y empinada, como si fuera un jovencito.<\/p>\n<p>Pamela coloc\u00f3 la punta de la botella entre las piernas y no comenz\u00f3 a presionar hacia dentro hasta que no vio como desde abajo y entre las piernas aparec\u00eda la mano de Eva dirigiendo la operaci\u00f3n. Comenz\u00f3 a presionar y a ver como aquello desaparec\u00eda dentro de Eva, mientras ella arqueaba la espalda.<\/p>\n<p>Pamela introdujo bastante la botella, y entonces empez\u00f3 a meterla y sacarla con lentitud, despacio. Despacito. El viejo las miraba desde el otro lado del espejo y Eva le apartaba la mirada, pero Pamela lo miraba como enojada.<\/p>\n<p>El viejo expres\u00f3 su \u00faltimo deseo.- Mu\u00e9vete\u2026 m\u00e1s deprisa\u2026 mueve las caderas.- y el mismo empez\u00f3 a moverse espasm\u00f3dicamente y a eyacular como si su pene fuera un volc\u00e1n en erupci\u00f3n. Y Pamela cumpli\u00f3 con su capricho y comenz\u00f3 a mover sus caderas ampliamente y a introducir la botella sin control, porque Pamela deseaba ahora causar el m\u00e1ximo placer a Eva, deseaba vaciarse en ella, llevarla a la extenuaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Eva sent\u00eda aquello dentro, penetrarla como si fuera uno de esos chicos de la playa, uno de esos que s\u00f3lo pensaban en poseerla, uno de esos machos sementales. Le pidi\u00f3 a Eva que se serenase, pero sin tener respuesta. Sent\u00eda que le llegaba, sent\u00eda que estaba pr\u00f3ximo, que si segu\u00eda as\u00ed se correr\u00eda. Puso su mano sobre sus pezones. Puso su mano sobre su cl\u00edtoris y al final le lleg\u00f3.<\/p>\n<p>Pamela sent\u00eda a Eva retorcerse de placer. Pens\u00f3 qu\u00e9 era lo que le estaba haciendo a su amiga. Se arrepinti\u00f3, se avergonz\u00f3. Dej\u00f3 que se corriera con su miembro improvisado, sigui\u00f3 movi\u00e9ndose hasta que Eva no dej\u00f3 de moverse y gritar, hasta que sus codos no dieron en tierra y se volvi\u00f3 hacia Pamela para mirarla, pidiendo una explicaci\u00f3n o al menos una caricia.<\/p>\n<p>Pamela le sac\u00f3 el cuello de la botella con cuidado y mir\u00f3 al viejo. Se hab\u00eda quedado como dormido, como lelo, tal vez muerto, tal vez s\u00f3lo agilipollado. Se apremiaron en vestirse, Pamela agarr\u00f3 el dinero y salieron de la habitaci\u00f3n, del pasillo, del hotel, de la avenida y no miraron atr\u00e1s hasta que llegaron a un sitio apartado cerca del barrio. Contaron el dinero avergonzadas. Cuatrocientos treinta y dos d\u00f3lares, doscientos diecis\u00e9is para cada una. Adi\u00f3s. Adi\u00f3s.<\/p>\n<p>Pamela deseaba hablar con Eva, pero no se atrev\u00eda. Hab\u00edan pasado varios d\u00edas. C\u00f3mo iba a mirar a la cara a la chica en la que se hab\u00eda corrido en la cara, a la que le hab\u00eda masturbado y a la que se hab\u00eda follado salvajemente. Pues no tenia m\u00e1s remedio que verla.<\/p>\n<p>Se acerc\u00f3 a la casa. Ahora estar\u00eda sola. Se la encontr\u00f3 llorando y se sec\u00f3 las l\u00e1grimas al verla. No quer\u00eda que la viera as\u00ed. Eva cre\u00eda que se hab\u00eda enfadado con ella. Pamela pens\u00f3 lo mismo. Nada de nada. Se abrazaron. Pamela sinti\u00f3 en su cuello el pelo rizado de Eva y el perfume de su cuello, y calor de su sangre. Le excit\u00f3<\/p>\n<p>Luego siguieron hablando. Eva se desenvolv\u00eda por la cocina con un pantaloncito de deporte que mostraba sus muslos. Debajo de la camiseta blanca no llevaba nada, sus senos se mov\u00edan libremente. Se dio la vuelta para agarrar un plato que hab\u00eda sobre la mesa y se encontr\u00f3 con la boca de Pamela, que la esperaba ansiosa de fundirse de nuevo con ella.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El sol hace horas que se asoma sobre el azul horizonte que enfrenta a la inmensidad del cielo y el mar con los edificios descuidados y descoloridos que sin duda han conocido tiempos mejores. Eva y Pamela tomaban el sol en la interminable playa de arena blanca, de arena de m\u00e1rmol molido, las dos solas como tantas veces, esperando despreocupadas y desocupadas la llegada del resto de los chicos de su pandilla. Es domingo, eso les ha permitido bajar antes a la playa. No dir\u00e9 que tienen una especial obsesi\u00f3n por ponerse morenas, pues no tienen el problema de mal <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[18],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Un anciano adinerado ofrece a dos bellezas dinero para que se enrollen - Relatosxxx.net<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"El sol hace horas que se asoma sobre el azul horizonte que enfrenta a la inmensidad del cielo y el mar con los edificios descuidados y descoloridos que\" \/>\n<meta name=\"robots\" content=\"index, follow, max-snippet:-1, max-image-preview:large, max-video-preview:-1\" \/>\n<link rel=\"canonical\" href=\"https:\/\/www.relatosxxx.net\/un-anciano-adinerado-ofrece-a-dos-bellezas-dinero-para-que-se-enrollen\/\" \/>\n<meta property=\"og:locale\" content=\"es_ES\" \/>\n<meta property=\"og:type\" content=\"article\" \/>\n<meta property=\"og:title\" content=\"Un anciano adinerado ofrece a dos bellezas dinero para que se enrollen - 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