{"id":733,"date":"2014-09-22T09:22:13","date_gmt":"2014-09-22T09:22:13","guid":{"rendered":"http:\/\/www.relatosxxx.net\/?p=733"},"modified":"2014-09-22T09:22:13","modified_gmt":"2014-09-22T09:22:13","slug":"abuelo-fotografo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.relatosxxx.net\/abuelo-fotografo\/","title":{"rendered":"Abuelo fot\u00f3grafo"},"content":{"rendered":"<div class=\"font10\" align=\"justify\">\n<p>Yo no me he llevado bien con mi nuera desde que la conoc\u00ed, pues me parec\u00eda demasiado descocada para mi hijo. Es por eso que, aunque viudo, siempre he vivido solo.<\/p>\n<p>Pero aquel verano se dio la circunstancia de que me hab\u00eda roto una pierna, en un est\u00fapido accidente domestico, y mi hijo termino por convencerme de que pasara la convalecencia en su casa, ya que al tener espacio de sobra le parec\u00eda una tonter\u00eda que no estuviera con ellos, y con sus hijas, las cuales casi ni me conoc\u00edan. Despu\u00e9s de mucho pensarlo acced\u00ed a vivir en su casa, con la condici\u00f3n de ocupar la habitaci\u00f3n de la planta baja. Aquella que deb\u00eda ser, en teor\u00eda, para la criada, y que utilizaban para guardar la ropa; pues el resto de los dormitorios estaban en la planta superior y no me parec\u00eda aconsejable pasarme todo el d\u00eda subiendo y bajando escaleras. El cuarto, situado junto a la cocina, era bastante peque\u00f1o y mal iluminado, pues solo dispon\u00eda de un estrecho ventanuco, que sol\u00edan tener cerrado, y que daba a la parte mas revuelta del jard\u00edn, aquella en donde estaba situada la caseta del perro, y donde los frondosos setos, siempre a medio arreglar, solo dejaban ver un trozo de la piscina.<\/p>\n<p><!--more--><\/p>\n<p>El recibimiento fue bastante g\u00e9lido, como ya me esperaba, pero aun as\u00ed no pude dejar de admirar lo bien que se conservaba mi nuera, a pesar de su edad; a diferencia de mi hijo, cuya barriga, y calvicie, le envejec\u00edan mas de la cuenta. Mis dos nietas eran, como su madre, realmente preciosas. Sobre todo la peque\u00f1a Julia que, con su docena escasa de a\u00f1os, adem\u00e1s de una cara bell\u00edsima ya lucia un lindo tipito, en el que destacaban, deliciosamente, unos tiernos meloncitos, llenitos y puntiagudos, que promet\u00edan bastante.<\/p>\n<p>Solo con que fueran la mitad de pujantes que los de su hermana Carmen ya seria suficiente. Pues esta, con sus dieciocho a\u00f1os reci\u00e9n cumplidos, adem\u00e1s de un rostro agraciado, lucia mucho su espectacular f\u00edsico, exhibiendo de una forma algo descarada, sus firmes senos, siempre cubiertos por breves tops y camisetillas, que apenas pod\u00edan contener sus turgencias pectorales. Pero era Francis, como le gustaba que la llamaran, aunque yo siempre la hab\u00eda conocido como Paca, la que mas pod\u00eda presumir de delantera, pues ahora que se acercaba a los cuarenta segu\u00eda teniendo un tipazo que ya quisieran para si muchas de las amigas de su hija mayor, con unos globos dignos de la mejor revista de desnudos. El que mejor me acogi\u00f3 al llegar fue Otelo, el enorme pastor alem\u00e1n que yo conoc\u00ed cuando apenas era un cachorro destetado. Este casi me hizo caer al suelo con sus cari\u00f1osos lameteos, mientras ladraba alborotado, trotando por todo el sal\u00f3n. Fue Julia la encargada de devolverlo a su caseta, mientras mi hijo me dec\u00eda que el simp\u00e1tico animal entraba siempre que le apetec\u00eda en la casa, por la puerta de la cocina, ya que lo consideraban uno mas de la familia. Y, poco despu\u00e9s, estoy en condiciones de asegurarles que forma parte de ella, pero de un modo un tanto peculiar.<\/p>\n<p>Mi hijo pasa todo el d\u00eda en la ciudad, regresando casi de noche de su trabajo, siendo esta la \u00fanica forma que tiene de poder mantener el tren de vida que todos llevan. Su mujer, cuando no esta de compras, en el sal\u00f3n de belleza, o en el gimnasio, se dedica al cuidado de la casa; pero, salvo preparar la comida, no hace mucho mas, pues tiene a una chica, bastante simp\u00e1tica, que le viene a limpiar la casa dos veces por semana. La hija mayor apenas si para en casa lo indispensable para cambiarse de ropa, o descansar; a diferencia de la peque\u00f1a, que suele pasarse el d\u00eda jugando en el jard\u00edn, o en su cuarto, con la alegre vecinita de al lado. Esta, un a\u00f1o mayor que ella, es un peque\u00f1o diablillo pelirrojo con faldas; es guapa y delgadita, y muy poquita cosa, pero su pecosa cara delata lo traviesa y picara que puede llegar a ser. Pues creo que fue ella la que empez\u00f3, de un modo bastante inocente, la escalada de perversiones que a continuaci\u00f3n les relatare.<\/p>\n<p>Aquella ma\u00f1ana me despert\u00f3 el rayo de luz que entraba por la ventana entreabierta, pues la noche anterior hab\u00eda preferido no cerrarla del todo, para que entrara un poco mas de aire. Cuando me levante para abrirla del todo vi, a trav\u00e9s de la estrecha rendija, a la peque\u00f1a Julia, que jugaba con su amiguita pelirroja, medio escondidas entre la caseta del perro y un gran seto de arbustos. La curiosidad me impulso a callar el saludo que les iba a mandar, pues quer\u00eda ver como se divert\u00edan las dos preciosas peque\u00f1as cuando estaban solas, sin testigos. Ambas vest\u00edan de una forma parecida, con unas reducidas falditas que apenas si les llegaban a medio muslo, y unas ligeras camisetas de manga corta, que les permit\u00edan soportar mejor el intenso calor que hacia ese d\u00eda. Ten\u00edan montada una especie de tienda de comestibles, de esas de juguete, e imitaban a las se\u00f1oras mayores cuando iban de compras con sus ni\u00f1os peque\u00f1os; en este caso, mu\u00f1ecas de platico.<\/p>\n<p>Pero la diversi\u00f3n se les estropeo cuando regreso Otelo, quien sabe de donde, y arrollo los puestecitos, mientras intentaba lamer las caritas de las peque\u00f1as, como muestra de afecto. Estas, algo enfadadas por su osad\u00eda, empezaron a empujarlo, para apartarlo de su tienda, pero solo consiguieron que el perro redoblara sus esfuerzos para echarse sobre ellas, creyendo que era un juego. Las ni\u00f1as enseguida vieron que era mas divertido enfrentarse al animal que lo que estaban haciendo, y pronto estuvieron compitiendo por ver cual de las dos lo inmovilizaba primero. Yo, he de confesarlo, tambi\u00e9n me divert\u00eda de lo lindo, viendo el amasijo de pies y brazos que formaban en su desigual batalla. Y, por que no he de admitirlo, fij\u00e1ndome tambi\u00e9n en sus lindas braguitas infantiles, totalmente a la vista la mayor parte del tiempo. Al final a la linda vecinita se le ocurri\u00f3 introducir toda la cabeza de Otelo dentro de su camiseta, confiando, quiz\u00e1s, en que la oscuridad lo calmar\u00eda; y, en parte, acert\u00f3, pues el animal se sereno r\u00e1pidamente. Pero pude o\u00edr, como se quejaba a mi nieta, dici\u00e9ndole que el muy marrano le estaba lamiendo las tetas.<\/p>\n<p>A pesar de sus palabras vi que su cara reflejaba una mezcla de asombro, y placer, que tampoco paso desapercibida a Julia. Esta solt\u00f3 al perro, que parec\u00eda estar muy concentrado en su labor, y se acerco para ver mejor lo que pasaba. Ya no pod\u00eda o\u00edr lo que cuchicheaban entre ellas; pero ve\u00eda, perfectamente, como las dos se asomaban por el escote de la pelirroja, para observar como el perro lam\u00eda sin parar sus j\u00f3venes pechitos.<\/p>\n<p>Al poco rato me sorprend\u00ed al ver con que habilidad lograron pasar a Otelo, de debajo de una camisa a debajo de la otra, sin darle opci\u00f3n de escapar. Ahora era la carita de Julia la que era todo un poema; y, como el escote de su camisa era bastante mas cerrado, tuve la suerte de presenciar como su amiga se la levantaba, poco a poco, para que todos fu\u00e9ramos testigos de lo bien que usaba su larga lengua el animal.<\/p>\n<p>Aunque las tenia relativamente cerca, aproveche que tenia mi c\u00e1mara de fotos sobre una estanter\u00eda cercana para no perderme ning\u00fan detalle de lo que all\u00ed estaba sucediendo, con la ayuda del teleobjetivo. Pero la tentaci\u00f3n fue excesiva y pronto gaste todo lo que me quedaba en el carrete, sacando primeros planos de todo el p\u00edcaro evento. Por suerte espacie bastante el tiempo entre una foto y otra, para que no las alertara el tenue ruido de la c\u00e1mara al hacerlas, y pude obtener un fiel documento de todo lo que hicieron las dos pilluelas. La pelirroja no se conformo solo con desnudar los blancos mont\u00edculos de mi adorable nietecita, y pronto empez\u00f3 a jugar con ellos, en vista de la pasividad de Julia, y de que el perro no se cansaba de lamer los dos peque\u00f1os fresones puntiagudos. Ahora era ella la que decid\u00eda que pecho quer\u00eda que Otelo lamiera; pues, sentada detr\u00e1s de mi nieta, se apodero de un prometedor mont\u00edculo con cada manita. As\u00ed orientaba el pit\u00f3n elegido hacia el hocico del animal, mientras ocultaba el otro entre sus peque\u00f1os dedos; jugueteando, al mismo tiempo con el pez\u00f3n escondido, disfrutando con su ins\u00f3lita rigidez casi tanto como el animal.<\/p>\n<p>La llegada de mi nuera a casa fue la que marco el fin de la diversi\u00f3n, por ese d\u00eda. En mi siguiente visita a la ciudad me hice con un mont\u00f3n de carretes en color, pues estaba convencido de que tendr\u00eda numerosas ocasiones para utilizarlos. Aproveche tambi\u00e9n la oportunidad para revelar las fotos, en casa de un antiguo amigo m\u00edo, mucho mas p\u00edcaro que yo, que tenia instalado en su \u00e1tico todo un taller de revelado; no en vano lo usaba para revelar todas las fotos que obten\u00eda de sus vecinos, con sus c\u00e1maras de largo alcance.<\/p>\n<p>Solo cuando mi amigo tuvo la suficiente confianza conmigo me ense\u00f1o la abultada colecci\u00f3n que hab\u00eda ido obteniendo a lo largo de los a\u00f1os que llevaba dedic\u00e1ndose a ello, y que ocupaba numerosos albumes de fotograf\u00edas; todos ellos meticulosamente ordenados. No me costo nada llegar a un acuerdo con \u00e9l; y, a cambio de quedarse con algunas copias, accedi\u00f3 a revelarme todas las fotos que hiciera a las pilluelas.<\/p>\n<p>Pronto empece a acumular carretes gastados, pues era raro el d\u00eda que la peque\u00f1a Julia no se dejaban lamer los pechitos por el simp\u00e1tico animal. Dado que era la responsable de darle de comer por las ma\u00f1anas, me acostumbre a madrugar; y as\u00ed, en cuanto la o\u00eda preparar las cosas en la cocina, me apresuraba a situarme junto al ventanuco, donde ya tenia situado un peque\u00f1o tr\u00edpode, para que la c\u00e1mara no se moviera.<\/p>\n<p>Rara vez fallaba, pues mi nietecita esperaba, pacientemente, a que Otelo terminara de comer, para despu\u00e9s obligarle a beber. En cuanto ella consideraba que ya se hab\u00eda enjuagado la boca lo suficiente, dejaba a la vista sus preciosas tetas, sac\u00e1ndolas de debajo de la camiseta, o de dentro del vestido veraniego, para que la humedad de su lengua no delatara al resto de la familia su pervertida diversi\u00f3n. A mi esto me venia de perillas, pues as\u00ed pod\u00eda sacar infinidad de fotos de sus lindos pechos, totalmente desnudos y al natural.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n saque bastantes fotograf\u00edas del torso de la picara vecinita pelirroja, pues cuando se cre\u00edan solas sol\u00edan desnudar sus senos para deleite de Otelo, y m\u00edo. Pero pronto me di cuenta de que la peque\u00f1a nos hab\u00eda salido un poco lesbiana. Pues, habida cuenta de que el perro casi no le prestaba atenci\u00f3n cuando pod\u00eda escoger entre ambas, ella se dedicaba a jugar tambi\u00e9n con los preciosos pechos de mi nietecita; ya que estos eran mucho mas bonitos que los suyos. A Julia se le notaba un poco incomoda, sobre todo al principio, pero cuando la lengua de Otelo derrumbaba sus complejos, acced\u00eda, gustosa, a cualquier caricia que le hiciera su amiga. En algunas ocasiones hasta se las devolv\u00eda t\u00edmidamente, jugando con los peque\u00f1os pezones de su amiga mientras esta, y el cari\u00f1oso animalito, disfrutaban al mismo tiempo de los suyos.<\/p>\n<p>La verdad es que si no hubiera sido por las deliciosas ma\u00f1anas que pase detr\u00e1s de la c\u00e1mara, hubiera sido un verano realmente odioso. Pues las tardes eran para mi un autentico infierno, debido a que las pasaba en una c\u00e9ntrica cl\u00ednica, haciendo rehabilitaci\u00f3n; y las noches, con la pamplinosa de mi nuera, no arreglaban la situaci\u00f3n.<\/p>\n<p>Hasta aquel d\u00eda memorable en que tuve que regresar antes de hora porque el doctor estaba malo. No quise molestar a nadie y volv\u00ed yo solo en un taxi; pues, al tener una copia de la llave de la entrada, no necesitaba pedir ayuda a ninguno de mis familiares. Estaba todo tan silencioso all\u00ed dentro que pense que no hab\u00eda nadie mas en la casa, por lo que me fui directo hasta mi habitaci\u00f3n, con la idea de reposar la pierna.<\/p>\n<p>Nada mas entrar me asome al ventanuco, como tenia por costumbre, con la esperanza de que la peque\u00f1a Julia estuviera all\u00ed, jugando con su viciosa amiga. No era as\u00ed, pero me alegre de haberme asomado porque vi a Carmen tumbada, boca arriba, en la hamaca del jard\u00edn, haciendo top-les. Enseguida centre el zoom de la c\u00e1mara en ella y saque una decena de fotos de su cuerpo escultural. Tenia puestos unos walkman en los o\u00eddos, y parec\u00eda dormir, dejando que sus dos firmes globos se pusieran mas morenos de lo que ya estaban.<\/p>\n<p>Tenia que tomar el sol casi a diario, pues sus magn\u00edficos senos estaban casi tan oscuros como el resto de la piel. Estos, como ya he dicho, estaban pr\u00e1cticamente desarrollados en su totalidad; y su enorme volumen permit\u00edan augurar que la soberbia pujanza, y rigidez, que ten\u00edan en la actualidad, no hab\u00edan de durarle eternamente. Pero, por ahora, eran una maravilla, que no pod\u00eda dejar de plasmar en mi c\u00e1mara fotogr\u00e1fica.<\/p>\n<p>Las fotos, aunque dignas de la mejor revista de desnudos, no dejaban de ser bastante est\u00e1ticas, as\u00ed que decid\u00ed hacer una prueba. Con mas sigilo del que se puedan imaginar me dedique a tirarle bolitas de papel a Otelo, que dorm\u00eda apaciblemente delante de su caseta; hasta que, despu\u00e9s de varios intentos, consegu\u00ed que se despertara. Ni siquiera yo pod\u00eda imaginar entonces todo lo que conseguir\u00eda con tan peque\u00f1o esfuerzo.<\/p>\n<p>Pues Otelo, como ya supon\u00eda, despu\u00e9s de desperezarse, vago un poco por el jard\u00edn; y, nada mas acercarse a la piscina, cari\u00f1oso como es, se acerco a saludar a su ama. Las divertidas ma\u00f1anas que hab\u00eda pasado con mi nieta y su amiguita ten\u00edan que servir para algo, y as\u00ed fue. El simp\u00e1tico perro apenas dudo un instante antes de abalanzarse, loco de contento, a lamer los oscuros fresones que tan ricamente pon\u00edan a su alcance.<\/p>\n<p>Yo me apresure a sacar algunas fotos, pues supon\u00eda que mi nieta, con lo arisca que es, pronto apartar\u00eda al perro de si. Pero deb\u00eda de tener un sue\u00f1o bastante profundo, pues dejo que el animal la lamiera, bien a gusto, durante un buen rato. Estaba totalmente equivocado, pues pronto vi como la picaruela separaba totalmente sus bonitas piernas, para poder introducir, mas c\u00f3modamente, una de sus lindas manitas dentro del reducido ba\u00f1ador. No me hacia falta la c\u00e1mara para suponer lo que hac\u00edan esos dedos metidos en un sitio tan intimo, pero las fotos me ayudaban a plasmar los expresivos gestos de placer que pon\u00eda mientras alcanzaba el orgasmo. Cuando, acto seguido, se dio la vuelta en la tumbona, cre\u00ed que ya hab\u00eda acabado el reportaje fotogr\u00e1fico por ese d\u00eda; pero me volv\u00ed a equivocar, pues todav\u00eda faltaba lo mejor. Carmen, nada mas privar al perro de sus golosinas, se dio unos cuantos palmetazos en el desnudo trasero; pues la fina tira del ba\u00f1ador desaparec\u00eda, por completo, en el m\u00f3rbido canal que separaba sus dos prietas nalgas, para atraer su atenci\u00f3n. En cuanto logro que Otelo acercara su hocico a la zona deseada aparto el ba\u00f1ador a un lado, separando sus piernas todo lo posible, para que el animal no tuviera ninguna duda sobre cual era la h\u00fameda gruta que deb\u00eda saborear. Y vaya si lo hizo, por dos veces logro que mi nieta alcanzara fuertes orgasmos, y que yo gastara tres carretes plasmando su ardiente encuentro, con unos magn\u00edficos primeros planos de su h\u00fameda gruta, y de c\u00f3mo este la saboreo. Cuando ella, al final, se rindi\u00f3, y se fue a la ducha, con las piernas algo temblorosas, nos dejo, a ambos, muy satisfechos, y ansiando volver a verla desnuda.<\/p>\n<p>Pero, para nuestra desgracia, nuestra querida Carmen se marcho al d\u00eda siguiente, para pasar un par de semanas de acampada en la monta\u00f1a, con un grupo de amigos, y amigas, de su misma edad. Y nos dejo, a ambos, muy tristes; esperando, ansiosos, su regreso, para as\u00ed repetir la dulce experiencia. No crean que hablo en plural por placer, pues solo un par de d\u00edas despu\u00e9s Otelo me demostr\u00f3, de una forma muy clara, que tambi\u00e9n \u00e9l hab\u00eda encontrado dulce y delicioso el tesoro que se esconde entre las piernas de las mujeres.<\/p>\n<p>Esa ma\u00f1ana, Julia y su amiga esperaron, ba\u00f1\u00e1ndose en la piscina, algo impacientes, como yo, a que la chica de la limpieza se marchara, pues as\u00ed podr\u00edan jugar con el animal, crey\u00e9ndose solas, un par de horas, hasta que volviera mi nuera. En cuanto se marcho vinieron las dos picaronas hacia la caseta del perro, ansiosas por sentir su lengua. La pelirroja, como de costumbre, fue la primera que desnudo sus tiernos pechitos, deslizando su lindo ba\u00f1ador hasta mas abajo del ombligo, para que Otelo fuera anim\u00e1ndose.<\/p>\n<p>Pero el perro estaba mas animado ese d\u00eda de lo que pod\u00edan suponer; pues, sin hacer ning\u00fan caso a sus escasos adornos, meti\u00f3 su cabezota dentro del ba\u00f1ador, haciendo que este se le bajara, a la primera, casi hasta las rodillas, sin ning\u00fan problema. Estaba tan concentrado haci\u00e9ndole mis primeras fotos al peque\u00f1o felpudo de color naranja que apenas repare en el asombro que reflejaban las caritas de las dos ni\u00f1as.<\/p>\n<p>Fue esta pasividad la que permiti\u00f3 que el osado animalito diera sus primeros leng\u00fcetazos en su cueva sin ninguna oposici\u00f3n; y, como estos eran la mar de efectivos, fue la propia pelirroja la que separo sus piernas, en la medida de lo posible, para que Otelo prosiguiera con su gratificante labor. Julia, animada por los gemidos de placer de su amiga, la ayudo a despojarse del ba\u00f1ador. Y, una vez tumbada sobre la hierba, con las piernas totalmente separadas, se acomodo a su lado, para poder ver, casi tan bien como yo, la pasi\u00f3n con que se entregaba el animalito a su sabrosa labor, deslizando su larga y \u00e1spera lija por toda su intimidad.<\/p>\n<p>El fuerte orgasmo que alcanzo la chiquilla, quiz\u00e1s el primero de su vida, la obligo a proferir tales gritos que Julia le tuvo que tapar la boca con sus manos. A la distancia que me encontraba, no pod\u00eda o\u00edr sus cuchicheos, pero no tuve ninguna duda acerca de lo que le ped\u00eda la pelirroja cuando vi que mi nieta dejaba en libertad sus bonitos pechos, para que su golosa amiga pudiera apoderarse de ellos, y mamar de sus lindos pezones, como si fuera un bebe, mientras continuaba, feliz, a la b\u00fasqueda del siguiente orgasmo.<\/p>\n<p>Este le vino bien pronto, y tuvo que ser igual de intenso que el anterior, sino mayor, pues ni siquiera el adorable tap\u00f3n de carne que hab\u00eda dentro de su boca logro ahogar del todo los agudos alaridos que pego. La chica demostr\u00f3 ser insaciable, y aguanto, siempre chupando, y hasta mordiendo, los pechos de mi nieta, otros tres orgasmos mas, antes de que se rindiera, por fin, y aconsejara a su amiga que ocupara su lugar.<\/p>\n<p>Julia no parec\u00eda demasiado convencida, pero dejo que la pelirroja le terminara de despojar del ba\u00f1ador; permiti\u00e9ndome, as\u00ed, fotografiar, encantado, la preciosa pelusilla rubia que cubr\u00eda su peque\u00f1o nido, y que apenas empezaba a ocultar el divino bostezo rosado donde comenzaba su intimidad. F\u00e1cil lo tuvo, pues, Otelo, para lamer su dulce cueva, logrando, en solo unos instantes, que mi nieta jadeara de placer. Su amiga, en cuanto se hubo recuperado lo suficiente, se tumbo junto al solicito animal; porque, como de costumbre, no se quer\u00eda conformar solo con mirar. As\u00ed que fueron sus h\u00e1biles deditos los que, despu\u00e9s de explorar a conciencia todo lo que escond\u00eda Julia entre las piernas, se encargaron de separar sus p\u00e9talos de rosa, para que la \u00e1spera lija de Otelo profundizara aun mas a fondo en su cueva virginal. El resultado fue inmediato, y mi c\u00e1ndida nieta pronto rugi\u00f3 de gozo, en mitad de un fuerte orgasmo. La pelirroja, sabiendo que sus peque\u00f1os senos no servir\u00edan de gran cosa para acallar sus gemidos, sepulto con sus labios los de su amiga, logrando as\u00ed amortiguar sus suspiros. Debi\u00f3 de gustarle el beso, pues no separo sus labios de los de ella hasta un buen rato despu\u00e9s de que Julia acabara de gozar. Y tampoco debi\u00f3 de desagradarle a mi nieta, pues acepto, complacida, la boca de su amiga, cuando ya iba camino de otro orgasmo. Esta vez la pelirroja tambi\u00e9n se apodero de uno de sus pechos, el cual acaricio, cari\u00f1osa, mientras duro el beso. El segundo orgasmo de mi nieta fue tan violento y salvaje que esta enlazo con sus piernas la cabeza del animal para que este profundizara todav\u00eda mas con su lengua. Esto ultimo no debi\u00f3 de hacerle mucha gracia al perro, pues seg\u00fan alcanzo mi nieta el orgasmo, y separo las piernas, el se aparto de ellas, no muy convencido con lo que estaba pasando. Julia, por su parte, estaba ya tan cansada que no le importo demasiado que Otelo se marchara, y sigui\u00f3, tumbada sobre la fresca hierba, abrazada a su amiga, hasta que recupero el resuello.<\/p>\n<p>Ni que decir tiene que aproveche esos instantes para gastar los pocos carretes de fotos que me quedaban mientras las dos peque\u00f1as permanec\u00edan, totalmente desnudas, reposando boca arriba sobre el c\u00e9sped, con las piernas totalmente separadas, rezumando fluidos por sus virginales orificios, mientras se acariciaban.<\/p>\n<p>Mi amigo se volvi\u00f3 loco de contento con las fotograf\u00edas que le lleve, asegur\u00e1ndome que har\u00eda estupendas ampliaciones con varias de ellas. Y no era el solo el que estaba feliz, yo estaba tan asombrado de mi buena fortuna que casi me daba pena que mi pierna se estuviera curando. Y eso que aun faltaba lo mejor.<\/p>\n<p>Para evitar que me sorprendieran mientras hacia las fotos sol\u00eda cerrar mi habitaci\u00f3n con llave. Cada vez que hacia esto asomaba un pestillo por el exterior, informando a mis familiares que el incordio permanec\u00eda en su cubil. Pero, al mismo tiempo, me permit\u00eda espiar sus andanzas por la cocina con solo apartar la llave de la cerradura. La vista no era nada del otro mundo, pues solo alcanzaba a ver el fregadero de platos y parte de los fogones; pero, al final, fue mas que suficiente. He de reconocer que fue por mera casualidad que descubr\u00ed que la amplia ventana que hab\u00eda delante del fregadero daba luz mas que suficiente para clarear cualquier vestido veraniego que se pusieran. Y, por ello, cada vez que o\u00eda fregar los platos me asomaba, para ver, al trasluz, la estupenda silueta de mi nuera, cuya espl\u00e9ndida figura me atra\u00eda sobremanera.<\/p>\n<p>Por eso, cuando aquella ma\u00f1ana en concreto la vi bajar vestida tan solo con un cortisimo batin de raso, blanco, que apenas bastaba para velar el bonito camis\u00f3n de dos piezas que ocultaba debajo, me apresure a encerrarme en mi cuarto, con la esperanza de que se pusiera a fregar la gran cantidad de cacharros que se acumulaban en el fregadero antes de que subiera a cambiarse de ropa; dado que al irse la peque\u00f1a Julia a jugar a casa de su picara amiga pelirroja, nos hab\u00edamos quedado los dos completamente solos en la casa.<\/p>\n<p>Tuve aun mas suerte de la que me esperaba, pues no solo se puso a fregar los cacharros en cuanto termino de desayunar sino que, adem\u00e1s, se quito el batin para no mojarlo. Era una delicia ver la sombra de sus voluminosos senos movi\u00e9ndose, en completa libertad, bajo el liviano camis\u00f3n de dos piezas cada vez que se giraba un poco. La duda de si tampoco llevaba bragas no la pude despejar hasta que intervino Otelo.<\/p>\n<p>Este, quiz\u00e1s a\u00f1orando la presencia de sus dos peque\u00f1as amigas, y de sus suculentos regalos, entro en la cocina, por la puerta abierta; y, enseguida, se acerco a saludar a su ama del modo que hab\u00eda aprendido. Fue una verdadera pena no haber podido ver la cara que tuvo que poner mi nuera cuando el inteligente animalito introdujo todo su hocico dentro de la amplia pernera del corto pantaloncito de su camis\u00f3n.<\/p>\n<p>Lo cierto es que no me esperaba una reacci\u00f3n como la que tuvo; aunque, conociendo a las hijas, deb\u00ed suponer que la madre seria aun peor. Ella, en vez de apartarlo, separo todav\u00eda mas las piernas, para sentir mejor la h\u00fameda lengua que yo ve\u00eda salir de las fauces entreabiertas del animal, a una velocidad endiablada.<\/p>\n<p>Francisca, temerosa de que yo pudiera salir de improviso, se dio lentamente la vuelta, hasta quedar frente a mi puerta. Dejo as\u00ed, grabada a fuego en mi mente, la sensual imagen de verla, apoyada con las dos manos en el fregadero, y las piernas bien abiertas, para acoger la \u00e1spera lengua de Otelo. Su cara, arrebolada de deseo, era todo un poema; con sus mejillas, coloradas y sudorosas, mientras se mord\u00eda los labios para que no se oyeran sus apagados gemidos de placer. Su agitada respiraci\u00f3n hacia que sus rotundos globos se marcaran, descarados, en el fino camis\u00f3n; donde los pezones, totalmente endurecidos por el deseo, se dibujaban perfectamente, amenazando con rasgar la tela. La h\u00fameda lengua de nuestro simp\u00e1tico amigo estaba logrando que, poco a poco, se fuera transparentando un negro bosque, muy espeso y frondoso, en la entrepierna de mi nuera.<\/p>\n<p>Los espasmos que acompa\u00f1aron al violento, y silencioso, orgasmo fueron tan fuertes que hicieron asomar uno de sus grandes pechos, casi por completo, a trav\u00e9s de su amplio escote.<\/p>\n<p>Francisca, bastante agotada, se dejo caer de rodillas al suelo, abraz\u00e1ndose a Otelo, no se si por cansancio o para agradecerle los servicios prestados. El caso es que el perro parec\u00eda no tener bastante, pues pronto sepulto sus fauces en el generoso escote del camis\u00f3n, alcanzando f\u00e1cilmente los gruesos pezones que all\u00ed se cobijaban. Por suerte ella decidi\u00f3 bajarse los tirantes para facilitarle la labor, por lo que pude ver en directo como sus enormes pezones recib\u00edan los \u00e1speros lameteos del animal mientras su due\u00f1a suspiraba gozosa.<\/p>\n<p>Aun no me hab\u00eda repuesto de la impresi\u00f3n que me hab\u00eda supuesto el ver tan excitante escena cuando me di cuenta de que mi fogosa nuera animaba, con gestos, al amoroso perro a que la siguiera mientras sub\u00eda a su dormitorio. Decid\u00ed que val\u00eda la pena arriesgarse y, armado con mi c\u00e1mara de fotos, ascend\u00ed en pos de ella.<\/p>\n<p>Entre la rigidez de mi pierna, y lo despacio que sub\u00ed para que el ruido no me delatara, cuando llegue arriba ya estaban dentro de su habitaci\u00f3n. Pero Francisca, con las prisas, no se hab\u00eda asegurado de cerrar con llave la puerta; y, con paciencia y sigilo, logre abrir una peque\u00f1a rendija, por la cual pude ver, y fotografiar, lo que all\u00ed estaba pasando. Pues mi nuera, por fortuna, hab\u00eda escogido arrodillarse sobre la alfombra, en vez de usar la cama; y como esta estaba situada a un lado de la misma, frente al armario, me era posible usar los espejos de sus puertas para fotografiar todo el acto. En las primeras fotos solo captaba los fren\u00e9ticos empujes del animal mientras la pose\u00eda gozoso, enlazando sus patas delanteras en la cintura de mi nuera. Pero, en cuanto me acostumbre a enfocar en los amplios espejos, pude sacar unos planos, casi perfectos, del cuerpo desnudo de mi nuera. En algunas fotos logre captar, con total nitidez, como sus enormes pechos golpeaban violentamente contra la alfombra, llevados por el continuo vaiv\u00e9n; y, en otras, logre reflejar su cara sudorosa, con los ojos entrecerrados, y la boca totalmente abierta en un continuo jadeo silencioso, cuya expresi\u00f3n de lujuria, y placer, merece mejores palabras de las que se pronunciar.<\/p>\n<p>Solo comet\u00ed un grave error, y fue el de no llevar la cuenta de las fotos que saque. As\u00ed, cuando el carrete termino, y se inicio el rebobinado autom\u00e1tico, el ruido que produjo hizo que mi nuera abriera los ojos como platos, y me viera reflejado en el espejo. No espere a que acabara el coito y me marche, lo mas aprisa que me permiti\u00f3 mi pierna fastidiada, a la casa de mi amigo, donde permanec\u00ed hasta que este me dio una copia del carrete, guard\u00e1ndose los negativos, ya bien entrada la noche. La cena, a mi regreso, fue de lo mas incomoda, con un sinf\u00edn de miradas de reojo por las dos partes, aunque ambos permanecimos, como de costumbre, sin dirigirnos apenas la palabra. Finalmente me pregunto, por lo bajo, si le iba a decir algo a mi hijo; y respiro, bastante aliviada, cuando le asegure que no. Despu\u00e9s me pidi\u00f3 las fotograf\u00edas, y yo le dije que solo se las dar\u00eda si se portaba bien conmigo. Las enormes ojeras que lucia a la ma\u00f1ana siguiente me permitieron comprender que se hab\u00eda pasado bastantes horas pensando en lo que deb\u00eda hacer; y su forzada sonrisa, la primera que le ve\u00eda en muchos a\u00f1os, me declaraba vencedor absoluto del primer asalto.<\/p>\n<p>Los primeros d\u00edas me conformaba solo con peque\u00f1as victorias, como que preparara las comidas que mas me gustaban o que se trajera mis pel\u00edculas de v\u00eddeo favoritas; pero pronto decid\u00ed que no era suficiente pago por los negativos. En realidad fueron las perversiones de la peque\u00f1a Julia las que me estimularon lo bastante como para atreverme a mas con su madre.<\/p>\n<p>Desde que el perro la hab\u00eda hecho alcanzar el orgasmo la chiquilla ya no se conformaba con sentir su lengua solo en los pechos; y, a la que pod\u00eda, se quitaba las bragas, para repetir la incre\u00edble experiencia. Ahora sol\u00eda bajar a darle el desayuno vestida solo con un corto batin, bajo el que no llevaba nada mas. En cuanto Otelo acababa de comer, lo obligaba a entrar en la caseta y, arrodillada frente a la entrada, se lo habr\u00eda de par en par. As\u00ed este no dejaba ninguna prueba mientras saboreaba c\u00f3modamente las zonas mas sabrosas de su cuerpecito; y ella se pod\u00eda aferrar al tejadito, para que las convulsiones que tenia cada vez que alcanzaba uno de sus violentos orgasmos no la tiraran al suelo.<\/p>\n<p>Yo, aunque disfrutaba horrores viendo lo bien que se lo pasaba la chiquilla, apenas pod\u00eda sacar una o dos fotos en condiciones, dada su postura, por lo que decid\u00ed ver hasta donde llegaba la sumisi\u00f3n de mi nuera, mientras aguardaba, impaciente, el regreso de mi otra nieta. As\u00ed que, esa ma\u00f1ana, cuando la o\u00ed bajar las escaleras, dispuesta a marcharse de compras, la intercepte en el sal\u00f3n. Llevaba puesto un precioso vestido blanco y rosa al que solo ve\u00eda un inconveniente, que se le marcaba demasiado el sujetador. Consegu\u00ed que se pusiera bastante colorada cuando se lo dije; pero, afortunadamente, se limito a quedarse r\u00edgida cuando comenc\u00e9 a soltarle los botones, con animo de despojarla de lo que consideraba un estorbo. Por supuesto que acaricie sus grandes globos, durante algunos minutos, con mucha delicadeza, mientras los liberaba de su encierro. Admirando, ahora al natural, su espectacular firmeza y volumen; as\u00ed como la extraordinaria sensibilidad de sus gruesos pezones de color canela, que enseguida se endurecieron bajo mis \u00e1giles dedos.<\/p>\n<p>Cuando, pesaroso, termine de abrochar su vestido veraniego fui el primero, de los muchos, que ese d\u00eda pudo admirar lo deliciosamente que se transparentaban sus amplias aureolas oscuras en el fino tejido. Cuando mi ardiente nuera regreso, algunas horas despu\u00e9s, aun estaba mas colorada que cuando se fue, y la espectacular forma en que se le marcaban ahora sus dos endurecidos pitones en la tela no me dejaban otra opci\u00f3n que pensar que ella hab\u00eda disfrutado con la experiencia mucho mas de lo que yo pod\u00eda imaginar.<\/p>\n<p>La mejor prueba de lo que digo esta en que no solo comi\u00f3 con nosotros vestida as\u00ed, sino en que apenas termino se marcho otra vez a la calle a continuar con sus compras, sin que tuviera que ped\u00edrselo esta vez.<\/p>\n<p>Cuando por fin regreso, casi a la hora de la cena, yo la estaba esperando, desde hacia bastante rato, en la puerta de su cuarto, deseoso de volver a ver su espectacular cuerpo desnudo. Por ello se que soy el \u00fanico de la familia que sabe que aquella noche ella regreso con dos botones rotos en el vestido, y sin las bragas; pues se desvisti\u00f3 por completo, y en silencio, frente a mi. No me moleste siquiera en preguntarle quien, o quienes, eran los responsables de los espectaculares chupetones y mordiscos que empezaban a aflorar por toda la superficie de sus p\u00e1lidos senos, ya que sabia que antes o despu\u00e9s me lo terminar\u00eda por contar.<\/p>\n<p>Francisca, que sabia tan bien como yo que mi viejo ca\u00f1\u00f3n, vencedor de innumerables batallas, llevaba ya bastantes a\u00f1os fuera de servicio, permiti\u00f3 que mis arrugadas manos exploraran a fondo todos los rincones de su cuerpo, sin hacerme ninguna objeci\u00f3n. As\u00ed fue como averig\u00fce que los cuernos de mi hijo eran ya un hecho indiscutible; pues no solo la humedad de su oscura gruta evidenciaba que hab\u00eda sido una tarde de lo mas divertida, sino que los abundantes restos de semen que apelmazaban su vello pubico, y que asomaban hasta por su entrada trasera, evidenciaban que el acto sexual hab\u00eda sido de lo mas completo, y reiterado.<\/p>\n<p>No quise correr el riesgo de que alg\u00fan familiar me sorprendiera en una situaci\u00f3n tan comprometedora; as\u00ed que me marche de su habitaci\u00f3n, lo mas sigilosamente que pude, dejando que ella se duchara a conciencia, r\u00e1pidamente, para eliminar la mayor parte de las pruebas de lo sucedido. Pero antes de irme aun tuve la desfachatez de ordenarle que se vistiera con un m\u00ednimo de ropa al d\u00eda siguiente, cuando bajara a desayunar.<\/p>\n<p>El desayuno del d\u00eda siguiente fue memorable, pues el corto kimono de ducha que lucia aquella ma\u00f1ana era tan reducido que en cuanto realizaba cualquier gesto nos ense\u00f1aba, a su hija peque\u00f1a y a mi, como unos espectadores inocentes, alguna parte del cuerpo desnudo que hab\u00eda debajo. En cuanto mi nietecita se fue al jard\u00edn a dar de comer al perro su comida, y su cuerpo, hice que Francisca se pusiera de pie a mi lado, para saborear su fresca almeja como postre. Ella, totalmente colorada, permiti\u00f3 que le demostrara que sabe mas el diablo por viejo que por diablo, pues mi habilidosa lengua la llevo al borde del orgasmo con relativa facilidad. Con toda intenci\u00f3n prefer\u00ed detenerme antes de que alcanzara el cl\u00edmax. Pues, aunque sabia que la viciosa de mi nieta tardar\u00eda todav\u00eda alg\u00fan tiempo en volver a entrar decid\u00ed dejar a mi nuera as\u00ed, insatisfecha, con la esperanza de que sus andanzas de esa ma\u00f1ana fueran todav\u00eda mas libidinosas que las del d\u00eda anterior.<\/p>\n<p>El motivo no era otro que el tener esperando cerca de la puerta de la casa, desde hacia ya un rato, a mi amigo el fot\u00f3grafo, con quien hab\u00eda estado hablando la noche anterior por tel\u00e9fono, largamente, de lo bien que se lo pasar\u00eda si la espiaba durante el d\u00eda de hoy, compartiendo conmigo despu\u00e9s sus descubrimientos.<\/p>\n<p>Francisca, en cuanto le ordene que se pusiera un vestido sumamente fresquito, para dar un paseo, subi\u00f3, todav\u00eda azorada, a su dormitorio; del que bajo, un rato despu\u00e9s, lista para la acci\u00f3n. Digo esto porque la camisa blanca de botones que llevaba no dejaba lugar a la imaginaci\u00f3n, ya que se ve\u00edan, con total claridad, sus magn\u00edficos pechos desnudos bajo la tela, con sus deliciosos pezones bien visibles. Su minifalda, que apenas si le cubr\u00eda medio muslo, era de esas de mil pliegues, lo que hacia augurar que en un d\u00eda de ligero airecillo como el que ten\u00edamos, serian muchos los afortunados en constatar el rid\u00edculo tanga transparente que llevaba por toda ropa interior. Mientras le alzaba la minifalda para constatar estos hechos supe, por la humedad delatora que empapaba sus braguitas, que su deseo segu\u00eda estando insatisfecho, como yo quer\u00eda.<\/p>\n<p>La expresi\u00f3n de felicidad que se le escapo a mi nietecita al saber que se iba a quedar sola toda la ma\u00f1ana me hizo suponer que, por fin, podr\u00eda hacer unas fotos de calidad. Por eso, en cuanto nos quedamos solos, le dije a Julia que no me encontraba del todo bien, y que me iba a volver a acostar, hasta el mediod\u00eda; y que procurara, por tanto, jugar con su amiga en el jard\u00edn, para no alborotar dentro de la casa. A la media hora ya estaban las dos junto a la caseta de Otelo, dispuestas a disfrutar como locas de su pasatiempo favorito.<\/p>\n<p>Yo empece a sacar fotos en cuanto vi a la pelirroja desnudarse, presurosa, para poder ayudar despu\u00e9s a mi picara nieta, mientras empezaba ya a acariciar, sin ning\u00fan pudor su delicioso cuerpecito; gastando, casi de seguida, el primero de la docena larga de carretes que utilice aquella ma\u00f1ana. Fue la peque\u00f1a pelirroja la primera en tumbarse boca arriba sobre la hierba, abriendo sus piernas pr\u00e1cticamente del todo para mayor gloria de mi c\u00e1mara, y provecho del animal; quien, sin dudarlo, empez\u00f3 a disfrutar de su virginal ofrenda.<\/p>\n<p>Otelo deb\u00eda de haber mejorado mucho su t\u00e9cnica ling\u00fc\u00edstica, pues la chica mas que saborear mordisqueaba los suculentos senos que mi amable nietecita introduc\u00eda, alternativamente, dentro de la ansiosa boca de su amiga. Tanto se quejo Julia de los dolorosos mordisquitos que le propinaba la pelirroja que esta le suplico algo en voz baja.<\/p>\n<p>Mi nieta, avergonzada, se neg\u00f3 una y otra vez a los requerimientos de su amiguita, hasta que los gemidos de esta alcanzaron tal intensidad que no tuvo mas remedio que acceder a sus caprichos.<\/p>\n<p>La pelirroja quer\u00eda, ni mas ni menos, que descubrir a que sabia aquello que tanto le gustaba a Otelo; y, en cuanto mi nieta se acomodo, arrodill\u00e1ndose sobre su cara, introdujo su lengua, ansiosa, en la intimidad de Julia. Deb\u00eda de hacerlo realmente bien, pues mi nietecita se tuvo que morder su propia mano para que no llegaran hasta mi habitaci\u00f3n los fuertes suspiros que emit\u00eda cada vez que la otra lam\u00eda su inmaculada gruta.<\/p>\n<p>No abandonaron esta posici\u00f3n hasta haber alcanzado un par de orgasmos cada una, momento en el cual, derrotadas sobre el c\u00e9sped, vieron, quiz\u00e1s por primera vez, el rosado dardo que asomaba, belicoso, en la entrepierna del perro. Fue la picara pelirroja la que animo a mi nieta a que jugaran con tan curioso aparato, emitiendo jocosos cuchicheos mientras lo toqueteaban. Otelo, r\u00edgido como una estatua, permit\u00eda que sus manitas exploraran su afilado estilete. No pude ver bien cual de las dos libidinosas fue la primera que se lo llevo a los labios, pero pronto pude fotografiar como ambas se disputaban el dudoso placer de introducirse aquel largo miembro dentro de sus boquitas. Fue a Julia a la que le correspondi\u00f3 el dudoso honor de ser la primera de mi familia en saborear el espeso esperma de Otelo, cuando este eyaculo, abundantemente, en el interior de su boca; pues cuando la peque\u00f1a viciosa, asombrada, se aparto, ya la tenia llena de esencia.<\/p>\n<p>Curiosamente debi\u00f3 de gustarle mucho su raro sabor; ya que, aparte de trag\u00e1rselo todo, se relami\u00f3 los labios en busca de lo que hab\u00eda desbordado por la comisura de sus labios, mientras aconsejaba a su amiga que no desaprovechase los \u00faltimos restos que aun manaban. La pelirroja, atrevida como era, hizo caso de mi nieta, y lami\u00f3, ansiosa, su aparato, hasta convencerse de que estaba completamente limpio. El resto de la ma\u00f1ana transcurri\u00f3 de igual forma, dejando que Otelo lamiera de una y de otra hasta que sus flujos provocaban la erecci\u00f3n del miembro, momento en el cual las dos picaronas se abalanzaban sobre el animal, devolvi\u00e9ndole el favor, gustosamente, hasta que este eyaculaba de nuevo, dentro de la boquita de una de las dos; que absorb\u00eda, golosa, todo lo que manaba de su manguera. A media ma\u00f1ana ten\u00edan a Otelo tan agotado que opto por retirarse, abandonando el campo de batalla, y el jard\u00edn, mas satisfecho que nunca.<\/p>\n<p>Las peque\u00f1as, bastante agotadas por el momento, reposaron sobre el c\u00e9sped, totalmente desnudas, para mi c\u00e1mara, hasta recuperar sus fuerzas. La pelirroja, viciosa como era, en cuanto se repuso lo suficiente se dedico a acariciar, y besar, el cuerpo de mi nieta. Esta permaneci\u00f3 pasiva hasta que la boca de su amiga se adue\u00f1o, de nuevo, de su cueva; entonces, y para no ser menos, ella hizo lo propio con la suya, realizando ambas un sesenta y nueve de antolog\u00eda. Fue casi al mediod\u00eda cuando las dos fieras, ya completamente satisfechas, decidieron darse un ba\u00f1o en la piscina, para limpiar el sudor que perlaba sus cuerpecitos.<\/p>\n<p>Mi nuera, que regreso, bastante acalorada, casi a la hora de comer, estaba tan agotada que apenas picoteo de su plato, march\u00e1ndose a la cama apenas termino el frugal almuerzo. Yo, que hab\u00eda alzado su minifalda, en un peque\u00f1o momento de intimidad, ya sabia que su p\u00edcaro tanga tambi\u00e9n hab\u00eda desaparecido en alg\u00fan fogoso combate amoroso del que aun le quedaban bastantes restos de semen, rezumando por sus orificios.<\/p>\n<p>As\u00ed que aproveche que aquella tarde no le quedar\u00edan fuerzas para ir a ninguna parte y me fui a ver a mi amigo el fot\u00f3grafo, para entregarle todo el material nuevo, y para saber que hab\u00eda hecho ella esa ma\u00f1ana.<\/p>\n<p>Mi amigo se mostr\u00f3 tan entusiasmado con los nuevos carretes que le llevaba como de costumbre, y me cont\u00f3 que su seguimiento hab\u00eda sido en verdad muy breve. Pues mi nuera solo cogi\u00f3 el autob\u00fas, despu\u00e9s de usar una cabina publica para hablar con alg\u00fan desconocido, march\u00e1ndose casi a las afueras de la ciudad.<\/p>\n<p>All\u00ed, junto a un edificio abandonado, le esperaban tres j\u00f3venes con bastante mala pinta. Uno de los cuales se acerco a ella y, con toda confianza, sello sus dulces labios con los suyos, estruj\u00e1ndole los senos mientras duraba el largo beso apasionado. Despu\u00e9s, abarc\u00e1ndola por la cintura, la llevo hacia el interior, donde pasaron el resto de la ma\u00f1ana. Lo ultimo que vio fue como los chicos le alzaban la minifalda al entrar, para ver su ropa interior. No quise esperar a que me revelara las fotos y, con la informaci\u00f3n obtenida, y algunos de los negativos de su org\u00eda con el perro, consegu\u00ed que Francisca me narrara lo sucedido estos dos d\u00edas.<\/p>\n<p>Por lo visto la ma\u00f1ana del d\u00eda anterior, despu\u00e9s de haber ido despertando el inter\u00e9s de los hombres con su escasa vestimenta, hab\u00eda terminado por encontrarse, en uno de los puestos del mercado, donde trabajaba con su padre, con un joven que hab\u00eda salido, durante una corta temporada, con su hija Carmen; que le hab\u00eda dejado, poco despu\u00e9s, al darse cuenta de lo golfo que era. Pues bien, el canalla hab\u00eda aprovechado la oportunidad para ayudar a Francisca a llevar su compra a casa, mientras la devoraba con la mirada, como hac\u00edan el resto de los hombres que se cruzaban con ella. Mi nuera, a pesar de saber el sucio inter\u00e9s que sent\u00eda el joven por ella, desde los tiempos en que este pillo sal\u00eda con su hija, accedi\u00f3 a que la acompa\u00f1ara.<\/p>\n<p>El muy p\u00edcaro, sabedor de que no tendr\u00eda jamas una oportunidad mejor que la presente, aprovecho la masificaci\u00f3n del autob\u00fas para incrustar, y restregar, su endurecido aparato en el amplio trasero resping\u00f3n de mi nuera. Despu\u00e9s, al percatarse de la pasividad de esta, decidi\u00f3 arriesgarse del todo. As\u00ed que hab\u00eda estado amas\u00e1ndole los pechos por encima del vestido, con muy poco disimulo, jugando con sus pezones hasta que ella se bajo del autob\u00fas. El chico, que deb\u00eda seguir el recorrido, bastante a su pesar, le dijo que si quer\u00eda mas de lo mismo que volviera por el mercado, que ya se encargar\u00eda \u00e9l de darle lo que le hacia falta.<\/p>\n<p>Como ya supondr\u00e1n Francisca, excitada, regreso esa misma tarde, y el chico, que ni quiera la esperaba, vio el cielo abierto. Cerro el puesto al instante e hizo que mi nuera le acompa\u00f1ara a la vieja casa abandonada que vio mi amigo. Dentro de la casa se encontraban dos de los amigachos del joven tomando cerveza, a los que este, generoso, invito a la org\u00eda. Francisca, que no hab\u00eda pensado siquiera en tal posibilidad, se neg\u00f3, tratando de huir. Fue en el forcejeo que se produjo mientras los tres j\u00f3venes la violaban donde perdi\u00f3 los dos botones del vestido, y le rompieron las bragas. No me quiso dar mas detalles, pero es l\u00f3gico suponer que no se lo debi\u00f3 de pasar tan mal con los muchachos cuando volvi\u00f3 a repetir la escena al d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p>Yo me pase el resto de la tarde, y algunas horas de la noche, pensando en como pod\u00eda sacar provecho a esta informaci\u00f3n, ya que ve\u00eda en estos sucesos la oportunidad de hacerle a la soberbia de mi nieta Carmen, que estaba a punto de regresar, las fotos comprometedoras que tanto ansiaba tener. La soluci\u00f3n me vino a la cabeza, de pronto, al acordarme de la peque\u00f1a c\u00e1mara de v\u00eddeo subacu\u00e1tica que tenia mi amigo en su casa, cedida por un conocido suyo, que era buzo, para que le reparara una pieza rota. No se molesto lo mas m\u00ednimo cuando le despert\u00e9 de madrugada para exponerle mis planes, y me aseguro que a la ma\u00f1ana siguiente vendr\u00eda con ella lista, para ayudarme a instalarla en la piscina.<\/p>\n<p>Al d\u00eda siguiente solo tuve que desprenderme de uno de los negativos comprometedores para que mi nuera accediera a ir al mercado, para invitar a sus nuevos amigos a que pasaran la tarde con ella en la piscina; a lo que accedieron de mil amores.<\/p>\n<p>Nos costo mas de dos horas lograr meter la c\u00e1mara a trav\u00e9s de una de las salidas de agua, para que no se viera, pues el dispositivo de encendido por movimiento apenas si entraba. No hacia ni media hora que se hab\u00eda marchado mi amigo cuando o\u00ed llorar a alguien, desconsoladamente, en el jard\u00edn. Sal\u00ed, lo mas r\u00e1pido que pude, a ver que era lo que le pasaba a las peque\u00f1as; y una vez junto a la caseta comprend\u00ed que era algo que tenia que pasar antes o despu\u00e9s. La peque\u00f1a Julia, a cuatro patas sobre el c\u00e9sped, segu\u00eda abrazada a su amiga pelirroja, completamente desnudas las dos, mientras Otelo la penetraba fogosamente por detr\u00e1s, aferrado a su cintura para que no se le escapara la inocente presa, despu\u00e9s de haber roto su virginidad.<\/p>\n<p>Con palabras sosegadas fui calmando poco a poco su lloro, al tiempo que aconsejaba a su amiga que le siguiera acarici\u00e1ndole los pechos, como hacia yo, de mil amores, para que el placer superara al dolor. La joven pelirroja se aplico con un entusiasmo similar al m\u00edo, y nuestras caricias combinadas pronto lograron su objetivo; as\u00ed, cuando Otelo, por fin eyaculo, y se sali\u00f3 de su interior, mi nieta hab\u00eda alcanzado un par de fuertes orgasmos, que la compensaban, en parte, de la perdida de su pubertad. Despu\u00e9s de comprobar que apenas hab\u00edan salido unas gotas de sangre del himen perforado, y que la peque\u00f1a se encontraba totalmente bien, ordene que se vistieran, con la satisfacci\u00f3n de saber que ya las tenia, por completo, en mi poder. No quise desaprovechar la oportunidad y les asegure mi silencio, a cambio de algunos favores personales.<\/p>\n<p>El primero de los cuales seria entretener, aquella tarde, a los nuevos y j\u00f3venes amigos de su madre, dentro de la piscina, entreteni\u00e9ndolos todo lo que hiciera falta para que no salieran fuera. Francisca, al informarle yo de la novedad, no se mostr\u00f3 muy conforme, pero cambio de opini\u00f3n cuando vio que el p\u00edcaro exnovio de su hija se presentaba con cuatro amigotes suyos, dos de los cuales le eran completamente desconocidos.<\/p>\n<p>Mi nuera, sabedora de lo que se le venia encima, los llevo, presurosa, al jard\u00edn, con la esperanza de que la presencia de las chiquillas mitigara el ansia que ve\u00eda reflejada en los ojos de todos ellos. Ella era consciente de que el provocativo atav\u00edo que le hab\u00eda obligado a ponerse para recibirlos, una simple camisa de botones atada a la cintura sobre el bikini, solo servia para acentuar sus ganas. Por eso procuro darse prisa en salir, porque las manos que empezaban a explorar su cuerpo mientras andaba le dec\u00edan bien a las claras el futuro que le esperaba como no se diera prisa. Por suerte para Francisca fuera la esperaban ya mis dos peque\u00f1as aliadas tomando el sol, pues ambas ten\u00edan orden expresa de no meterse en el agua hasta que estuvieran con sus amigos, no fuera que conectaran la c\u00e1mara antes de tiempo. Estos, debido a la presencia de las ni\u00f1as, decidieron quedarse tambi\u00e9n en ba\u00f1ador, como mi nuera. El diminuto bikini que llevaba les excito aun mas, convenci\u00e9ndola, enseguida, para meterse en el agua, donde sus sucios manejos quedar\u00edan bastante ocultos.<\/p>\n<p>Ocultos para los ojos de las dos peque\u00f1as que, acaloradas, ya compart\u00edan la piscina con ellos; accediendo, de mil amores, a jugar con unos chicos tan mayores, tan simp\u00e1ticos, y que parec\u00edan pas\u00e1rselo tan bien en su compa\u00f1\u00eda. Pero yo tenia la esperanza de que la c\u00e1mara grabara, durante algo mas de dos horas, todo lo que sucediera bajo las aguas; y que, a juzgar por el barullo que ve\u00eda desde la cocina, deb\u00eda de ser espectacular.<\/p>\n<p>Me lleve una peque\u00f1a desilusion cuando, apenas pasada una media hora, mi nuera se sali\u00f3 de la piscina y, en compa\u00f1\u00eda del exnovio de Carmen, y de dos amigos mas, subi\u00f3 a su cuarto, despu\u00e9s de secar su cuerpo, y su escueto bikini, con una toalla.<\/p>\n<p>Yo, escondido de nuevo en mi habitaci\u00f3n, solo pude ver, a trav\u00e9s del hueco de la cerradura, como pasaban, alegres y presurosos, por la cocina, camino del dormitorio. Eso si, Francisca llevaba ya los dos pechos al aire, para que pudieran saborearlos a placer. Alrededor de una hora despu\u00e9s bajaron dos de los j\u00f3venes, que enseguida estuvieron en el agua, acompa\u00f1ando a sus dos amigos en los juegos que estos ten\u00edan con las peque\u00f1as. Deb\u00edan de estar pas\u00e1ndoselo bien con ellas, pues aun tardaron un rato en hacer el relevo. Luego, mientras pasaban por la cocina, o\u00ed como uno le comentaba al otro, entre risas, que si las hijas eran as\u00ed de golfas estaba deseando tener a la madre. Despu\u00e9s de pasar mas de una hora arriba con mi nuera bajaron todos, para darse un ligero chapuz\u00f3n, y recoger a sus dos amigos.<\/p>\n<p>En vista de que mi nuera no les acompa\u00f1aba sub\u00ed hasta su alcoba, para ver que tal se encontraba. Estaba desnuda, rezumando esperma por todos sus orificios, y totalmente agotada, despatarrada sobre una cama que reflejaba bien a las claras la dureza del combate que all\u00ed hab\u00eda tenido lugar. Su trasero y sus pechos ten\u00edan tantos hematomas que no sabia que excusa podr\u00eda darle a mi hijo. Apiad\u00e1ndome de ella le entregue todos los negativos que me quedaban, menos el mas comprometedor, que lo guardaba para la jugada final.<\/p>\n<p>Al bajar me asombre de que los j\u00f3venes continuaran en la piscina con las ni\u00f1as; pero, en cuanto me vieron, se apresuraron a recoger sus cosas, e irse. Las peque\u00f1as pilluelas, bastante coloradas, me aseguraron que se lo hab\u00edan pasado realmente bien, y se fueron tambi\u00e9n, a casa de la pelirroja, en cuanto les di permiso.<\/p>\n<p>Me costo bastante esfuerzo sacar la c\u00e1mara de su escondite, pero pense que pasar\u00eda una tarde agradable en casa de mi amigo viendo lo que all\u00ed se hab\u00eda grabado. Y vaya si me lo pase bien. Al principio, con tanta gente en el agua, uno no sabia adonde mirar, hasta que apareci\u00f3 mi nuera, y su reducido bikini azul se lleno de manos. No se conformaron con amasar toda la carne que escapaba de la prenda, y pronto vimos unos preciosos planos de sus bellas ubres flotando en total libertad. La verdad es que apenas ve\u00edamos su cuerpo, pues las manos de los chicos no dejaban de ocultarnos las grandes colinas que amasaban y estrujaban. La mejor imagen fue la que vimos cuando un avispado le aparto la parte inferior del bikini; pues as\u00ed pudimos ver, claramente, el oscuro bosque que albergaba la cueva donde el chico tenia metidos los dedos. El af\u00e1n con que este tipo exploraba sus grutas debi\u00f3 ser lo que motivo que Francisca abandonara la piscina, junto con sus tres primeros amantes, para continuar el combate en su dormitorio. Por lo que o\u00ed comentar luego a los otros dos chicos supuse que aun faltaba algo interesante por ver, y la verdad es que no me equivoque.<\/p>\n<p>Ahora que solo quedaban cuatro personas jugando en la piscina el agua se ve\u00eda mas n\u00edtida, apreci\u00e1ndose mucho mejor el enorme contraste que hab\u00eda entre el bikini de lacitos de la pelirroja, que apenas si tenia carne que tapar, y el ba\u00f1ador de mi nieta, que se las ve\u00eda y deseaba para sujetar los globitos de Julia en su interior. Tambi\u00e9n los j\u00f3venes se hab\u00edan percatado de los suculentos manjares que ten\u00edan a su alcance, y pronto se vio como algunas manos, cautas al principio, se aferraban a ellos, mientras jugaban a las peleillas.<\/p>\n<p>Al ver que ni mi osada nieta, ni su amiga, se rebelaban ante sus manoseos, estos fueron en aumento. El bikini de la pelirroja pronto estuvo mas tiempo quitado que puesto, pues descubrieron que se las dejaba tocar, y besar, de mil amores. Julia tardo algo mas, pero tambi\u00e9n se encontr\u00f3 con el ba\u00f1ador enrollado en el estomago, mientras sus nuevos amigos tocaban sus meloncitos, con total comodidad. Cuando, un buen rato despu\u00e9s, creyeron que las ten\u00edan a punto, empezaron a hurgar en sus entrepiernas.<\/p>\n<p>Mi pobre nieta, que aun tenia fresco lo sucedido por la ma\u00f1ana, solo les dejo ver su rosada cueva, neg\u00e1ndose en redondo a que metieran sus dedos en ella. Al contrario que su fr\u00edvola amiguita, que pronto se encontr\u00f3 con el bikini infantil enredado en sus rodillas, mientras las manos de su joven gal\u00e1n exploraban todo su interior. Apenas si tuvo tiempo de lograr su prop\u00f3sito; pues, por las prisas con que ambas se volvieron a colocar bien sus ba\u00f1adores, supuse que acababan de ver a los chicos que ven\u00edan a hacer el relevo. No me equivocaba y pronto fueron cuatro los cuerpos que se enredaban con el de las dos peque\u00f1as viciosas. Los que se iban, deseosos de que sus colegas se percataran del chollo que ten\u00edan, aun permanecieron unos minutos en el agua, logrando, sin grandes esfuerzos, que ambas peque\u00f1as volvieran a quedarse con sus torsos desnudos.<\/p>\n<p>Cuando estos se marcharon los que quedaban en el agua ya no permitieron que las peque\u00f1as se volvieran a tapar; y, aunque estaban ya bastante desfogados, se las fueron pasando jovialmente de uno a otro, mientras las toqueteaban a placer, hasta decidir con cual se quedaba cada uno. El mas osado saco a la pelirroja fuera de la piscina, dejando solo sus pies, bien separados, bajo el agua, con el bikini enroscado en uno de sus tobillos, mientras \u00e9l, bien acomodado entre sus piernas, supongo que degustaba su dulce conejo. El otro, mas sosegado, se dedico a disfrutar de los tiernos meloncitos de mi nieta, acarici\u00e1ndolos, y sabore\u00e1ndolos, sin descanso. Cuando ambos hubieron recuperado sus fuerzas decidieron que ya era hora de que las peque\u00f1as descubrieran lo que diferencia a los hombres de las mujeres y, tras despojarse de sus ba\u00f1adores, pusieron en sus manitas sus r\u00edgidos r\u00edgidos y gruesos aparatos. La pelirroja demostr\u00f3 ser bastante h\u00e1bil en los trabajos manuales, a diferencia de mi nieta, pero las dos se dieron bastante ma\u00f1a en aprender a manejar los r\u00edgidos bastones que ten\u00edan entre sus manos. Fue la pelirroja la primera en conseguir que surgieran largos chorros de esperma de la manguera de su maestro, que flotaron majestuosos. Mi nieta tardo algo mas, pero tambi\u00e9n obtuvo su recompensa. No hacia mucho que hab\u00edan terminado sus clases de anatom\u00eda cuando bajaron todos los chicos del dormitorio de mi nuera, deseosos de refrescarse, y de ver algo nuevo.<\/p>\n<p>Esto ultimo quedo bien patente, a pesar del foll\u00f3n que liaron al entrar todos en el agua, cuando las dos peque\u00f1as, despojadas por completo de sus ba\u00f1adores, fueron pasando de mano en mano. Pronto hicieron una especie de circulo, por donde iban rotando las dos chiquillas, recibiendo besos y magreos de cada uno de ellos. Luego dejaron que mi nieta hiciera el muerto, para que un par de ellos pudieran disfrutar a fondo de su pechuguita y de su rostro encantador. Los otros tres, por su parte, se divert\u00edan de lo lindo con su amiguita; pues, mientras uno la sujetaba por el torso, deleit\u00e1ndose con todo lo que quedaba a su alcance, al tiempo que sus colegas separaban todo cuanto pod\u00edan sus piernas, para masturbarla con comodidad. Dado el mont\u00f3n de manos que actuaban a la vez, suponemos que ambos agujeritos alojaron invitados. La mejor prueba de lo que decimos es que la ultima imagen que quedo registrada, antes de agotarse la bater\u00eda, fue la de la pelirroja, con el culito en pompa, mene\u00e1ndose mientras alguien met\u00eda un dedo, reiteradamente, en su acogedor orificio posterior. La pena es que no se vieran los sucesos de la superficie, pues estoy seguro de que las dos peque\u00f1as entregaron sus bocas a los desconocidos con igual pasi\u00f3n que el resto de su cuerpo.<\/p>\n<p>Carmen, conforme a lo previsto, regreso de su excursi\u00f3n campestre al d\u00eda siguiente, luciendo un precioso moreno, aun mas intenso del que tenia antes. Ella segu\u00eda exhibiendo su exuberante anatom\u00eda de una forma descarada, como de costumbre, usando un tipo de ropa que apenas si merece ese nombre.<\/p>\n<p>La peque\u00f1a Julia desde que fue pose\u00edda por Otelo le hab\u00eda cogido un cierto respeto; y ahora, por primera vez, sol\u00eda ponerse pantalones cortos cuando sal\u00eda al jard\u00edn a darle de comer. Segu\u00eda dejando que saboreara sus pechos cada vez que se quedaban a solas, pero ahora era su h\u00e1bil manita la que se introduc\u00eda por la cremallera del pantal\u00f3n para hurgar en su h\u00fameda almejita, hasta alcanzar el orgasmo. Adem\u00e1s mi nuera, como castigo por haberla metido en todo este foll\u00f3n, tampoco dejaba que el animal entrara en casa, por lo que el pobre chucho andaba algo desesperado, loco por volver a satisfacer sus deseos con alguna hembra de mi familia.<\/p>\n<p>Por eso la llegada de Carmen le vino tan bien al simp\u00e1tico chucho, porque volv\u00eda a tener la posibilidad de lamer las dulces cuevas que tanto le gustaban. La misma tarde de su llegada, despu\u00e9s de hacerle creer que me marchaba al medico, pude ver desde mi habitaci\u00f3n como mi apetitosa nietecita jugaba, gozosa, con el animalito, en el escondido trozo de jard\u00edn que hab\u00eda frente a su caseta, justo delante de mi ventanuco.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n Carmen deb\u00eda de traer ganas atrasadas de la monta\u00f1a, pues cuando el inteligente Otelo empez\u00f3 a lamerle la abundante carne que se desbordaba por su generoso escote, ella se quedo totalmente r\u00edgida, de rodillas, para que mi c\u00e1mara captara, con total nitidez, la facilidad con que el inteligente perrazo alcanzo sus dos gruesos fresones, liber\u00e1ndolos en un santiam\u00e9n del rid\u00edculo encierro de su camisetita de tirantes.<\/p>\n<p>Mi nieta, dej\u00e1ndose llevar por el placer, se tumbo sobre la hierba, para introducir mas c\u00f3modamente una de sus manos bajo las fr\u00edvolas braguitas que se ve\u00edan asomar bajo la corta minifalda, y as\u00ed poder masajearse la intimidad a conciencia. Saque unas fotos maravillosas de la fr\u00edvola escena, sacando unos primeros planos realmente incre\u00edbles de los leng\u00fcetazos que el bicho prodigaba a los morenos senos de Carmen; deslizando su \u00e1spera lengua una y otra vez por sus gruesos pezones, hasta lograr que se endurecieran como peque\u00f1as piedras ante su roce enervante. Pero, cuando llego hasta el fino olfato de Otelo el perfume embriagador de los efluvios \u00edntimos de mi acalorada nieta, abandono las enormes golosinas que saboreaba para dirigirse, ansioso, hacia su jugosa entrepierna.<\/p>\n<p>Por desgracia Carmen estaba bastante mas caliente de lo que yo pod\u00eda suponer, y cuando sinti\u00f3 la \u00e1spera lengua del perro pugnando por invadir sus zonas privadas decidi\u00f3 llevar el juego hasta el final, llev\u00e1ndose a Otelo a su habitaci\u00f3n para rematar la faena.<\/p>\n<p>Esta vez no me acompa\u00f1o la suerte, ya que la espabilada joven hab\u00eda cerrado su cuarto con llave, por lo que me tuve que contentar con oir a trav\u00e9s de la puerta los apasionados jadeos y gemidos que emit\u00eda la zorrita durante el acoplamiento. La muy cachonda no sali\u00f3 de all\u00ed hasta que oy\u00f3 regresar a su madre de la compra, casi tres horas despu\u00e9s, bajando con una cara de agotamiento, y felicidad, que solo ya sabia a que era debida.<\/p>\n<p>Pero le duro poco su nuevo amante, porque mi hijo, ignorante de lo necesario que era el animal para la felicidad de su hogar, decidi\u00f3 llevarse a Otelo a casa de un amigo, durante unos d\u00edas, para que se apareara con la perra que este tenia. Lo que \u00e9l no sabia es que el animal, pese a estar en la \u00e9poca de celo, hab\u00eda trabajado ya un mont\u00f3n de horas extras como semental, sin tener que salir de casa, y no era probable que le quedaran muchas fuerzas para aparearse. A mi su ausencia me vino bien, pues pensaba que hab\u00eda llegado el momento de sacarle a mis nietas las viciosas fotos que faltaban en mi colecci\u00f3n.<\/p>\n<p>La pelirroja volvi\u00f3 a convertirse en mi aliada, sin ella saberlo. Digo esto porque al d\u00eda siguiente, mientras aprovechaban la ausencia del perro para limpiar a fondo su caseta, enredo a mi nieta en uno de sus juegos. La chiquilla, haci\u00e9ndose pasar por un perrito, se adue\u00f1o de la caseta; y, ladrando de alegr\u00eda, se puso a lamer a su amiga como hacia Otelo. Julia, siguiendole el juego, dejo que lamiera sus manos y sus brazos, mientras le acariciaba la cabeza; consintiendo, incluso recibir alg\u00fan que otro lamet\u00f3n en la cara.<\/p>\n<p>En cuanto la pelirroja meti\u00f3 la cabeza bajo la camisa de mi nieta empece a sacar fotos, pues me di cuenta de cuales eran sus intenciones. Como ya supon\u00eda despu\u00e9s de lamer sus pechos a conciencia se empleo a fondo con su intimidad hasta lograr arrancarle un fuerte orgasmo. Julia no quiso ser menos y, por primera vez pude fotografiar como mi nieta masturbaba a su amiga; introduciendo, h\u00e1bilmente, los deditos de una mano en su almejita, mientras hurgaba con la otra en su lindo culito, arranc\u00e1ndole fuertes gritos de placer.<\/p>\n<p>Bastaron solo un par de jornadas para asegurarme de que Carmen segu\u00eda tomando el sol en top-les apenas se enteraba de que yo no iba a estar en casa; pues no me hacia falta regresar de improviso, como la primera vez, ya que tenia en Julia a una peque\u00f1a esp\u00eda que me informaba detalladamente acerca de los movimientos de su hermana mayor, consider\u00e1ndolo solo un juego inocente, en el que no le importaba participar.<\/p>\n<p>Francisca accedi\u00f3 a invitar de nuevo a sus apasionados amigos a la piscina, sin apenas rebelarse, a pesar de que no los hab\u00eda vuelto a ver desde la org\u00eda anterior. No solo me preocupe de que la c\u00e1mara volviera a estar instalada en su escondite, sino que consegu\u00ed, con muy poco esfuerzo, que Julia y su amiga vigilaran que su hermana no se ba\u00f1ara antes de lo previsto, para no poner en marcha el rodaje. Cuando se enteraron de que iban a volver por la casa los j\u00f3venes de la otra vez se pusieron bastante nerviosas, pero las viciosas miradas de complicidad que se dedicaron me permit\u00edan augurar un resultado realmente espectacular.<\/p>\n<p>Como muestra les dir\u00e9 que ambas aceptaron enseguida cuando les puse como condici\u00f3n, para participar el la fiesta, que deb\u00edan permanecer en top-les, como su hermana mayor. Julia fue la \u00fanica que puso pegas, pues dec\u00eda que hacia ya un par de a\u00f1os que solo usaba ba\u00f1adores, y que sus bikinis le vendr\u00edan peque\u00f1os; pero me basto recordarle lo mucho que me deb\u00eda para que, colorada, aceptara todas mis exigencias.<\/p>\n<p>Aquella tarde memorable me marche, junto con mi nuera, conforme lo acordado, nada mas acabar de comer, en busca de mi amigo; que esperaba, ansioso, junto a la esquina. Solo regresamos cuando Julia nos abri\u00f3 la puerta del sal\u00f3n, asegur\u00e1ndome que su hermana mayor ya estaba en la piscina, tomando el sol. Ella, que solo se hab\u00eda puesto un batin para salir a abrirme, me acompa\u00f1o hasta la cocina, desde donde comprob\u00e9 que mi inocente v\u00edctima escuchaba m\u00fasica, como de costumbre, ajena a lo que le esperaba. A sus pies estaba la peque\u00f1a pelirroja, poni\u00e9ndose crema en sus p\u00e1lidos senos, que se ve\u00edan bastante rid\u00edculos comparados con los soberbios c\u00e1ntaros de mi nieta. Julia, se quito el batin delante m\u00eda, al ver que mi amigo se escond\u00eda en mi dormitorio, antes de reunirse con su amiga, mientras se volv\u00eda a quejar de lo mal que le quedaba su viejo bikini. Yo no pude dejar de apreciar lo sensual que le quedaba este, ya que se incrustaba, deliciosamente, en su entrepierna; marc\u00e1ndose de una forma descarada toda su apetitosa rendija inferior, debido a que su bikini infantil no llevaba forro protector. Por detr\u00e1s, como no pod\u00eda ser de otra manera, pr\u00e1cticamente se convert\u00eda en un tanguita, pues desaparec\u00eda casi toda la tela dentro de su deseable canal.<\/p>\n<p>Pase bastante nervioso la media hora que tuve que aguardar el regreso de mi d\u00f3cil nuera, escondido en mi cuarto, junto con mi amigo; pero cuando la o\u00ed entrar en la casa, acompa\u00f1ada de un mont\u00f3n de voces, supe que el gran momento hab\u00eda llegado. El esc\u00e1ndalo era debido a que la cuadrilla hab\u00eda vuelto a aumentar de numero, y esta vez eran siete fogosos muchachos los que acompa\u00f1aban al antiguo novio de mi nieta<\/p>\n<p>Mi nuera permaneci\u00f3 unos minutos en la cocina, indecisa, dudando si deb\u00eda dejar que los bestias que la acompa\u00f1aban llegaran junto a las chiquillas, que ya se com\u00edan con los ojos, o sufrir ella sola el asalto de los j\u00f3venes, en la intimidad de su dormitorio.<\/p>\n<p>No pod\u00eda tardar en decidirse, pues los chicos, aprovechando que por fin estaban solos con ella, pronto empezaron a recorrer sus rotundas curvas con sus manos, buscando las aberturas id\u00f3neas para alcanzar cuanto antes sus objetivos. Desde nuestro escondite pudimos observar como se agolpaban alrededor de Francisca, pugnando por meter sus manos bajo su liviano vestido a fin de apoderarse de todo lo que velaba su fr\u00edvolo bikini, que apenas pod\u00eda contener los abundantes encantos de mi nuera. Me imagino que el recordar lo mucho que se jugaba, y el desconocer lo viciosas que eran sus dos hijas, y sobre todo su amiga, fue lo que decanto la situaci\u00f3n. En cuanto o\u00edmos como irrump\u00edan en el jard\u00edn salimos los dos a la cocina, armados con nuestras c\u00e1maras, y muchos carretes, con el fin de no perdernos ni un solo detalle de todo lo que all\u00ed iba a acontecer. Por de pronto Carmen, paralizada por la inusitada sorpresa, apenas tuvo tiempo de c<\/p>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Yo no me he llevado bien con mi nuera desde que la conoc\u00ed, pues me parec\u00eda demasiado descocada para mi hijo. Es por eso que, aunque viudo, siempre he vivido solo. Pero aquel verano se dio la circunstancia de que me hab\u00eda roto una pierna, en un est\u00fapido accidente domestico, y mi hijo termino por convencerme de que pasara la convalecencia en su casa, ya que al tener espacio de sobra le parec\u00eda una tonter\u00eda que no estuviera con ellos, y con sus hijas, las cuales casi ni me conoc\u00edan. Despu\u00e9s de mucho pensarlo acced\u00ed a vivir en su casa, <\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":[],"categories":[34],"tags":[],"yoast_head":"<!-- This site is optimized with the Yoast SEO plugin v20.8 - https:\/\/yoast.com\/wordpress\/plugins\/seo\/ -->\n<title>Abuelo fot\u00f3grafo - Relatosxxx.net<\/title>\n<meta name=\"description\" content=\"Yo no me he llevado bien con mi nuera desde que la conoc\u00ed, pues me parec\u00eda demasiado descocada para mi hijo. 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