La Doctora Pervertida

Camila se enamora perdidamente de su Gincologa lo que no sabe es que por su amor la hara pasar por todo tipo de humillaciones sexuales para complacerla

Despues de 5 minutos en frente del espejo, aun trataba de reconocer a la persona en frente de el, si un par de años atrás me hubieran dicho que este seria mi aspecto justo ahora, no hubiera creido ni media palabra, llorosa, desaliñada, con el maquillaje corrido gracias a lagrimas negras de mujer engañada, los labios temblando despavoridos y mis manos tratando de arrancar inútilmente el concreto del piso

– ¡AAAAHHHH! – grite como loca sentada en frente del espejo, asegurandome de recordar esta imagen por siempre, para después empezar a golpear con locura y decepcion el suelo con la cara externa de mis manos, una y otra, una y otra vez, hasta que el dolor de las magulladoras fuese mas fuerte que el dolor de mi corazon.

Pero ¿Cuál es la razon de tanto llanto? Es lo que se preguntaran, muchos pensaran que no puede ser mas que el de un amor perdido, el despecho y decepcion de haber sido engañada, si…asi es, asi fue, he sido engañada, pero no se decepcionen de mi por caer en lo que piensan que es una historia cliché, porque realmente no solo me han roto el corazon, lo que nunca me dolio fue que a quien amara me engañara con muchas mas, siempre lo supe y lo acepte, lo que rompió no fue la clasica historia de la pareja romantica, lo que destrozo fue mi vida en todo el sentido de la palabra, se encargó detalle por detalle de que yo misma acabara con mi vida en todos los aspectos que una mujer exitosa como lo fui, podia tener.

Porque la desaliñada mujer de enfrente no fue cualquier cosa, no siempre fue esto, no…de hecho era todo lo contrario, yo era la pulcra imagen de una mujer modelo, hacia apenas un par de años atrás yo era una mujer profesional, con un post grado en Boston, Massachusetts. Joven 22 años, bonita, ojos verdes, piel blanca pero con un ligero bronceo, delgada y de 1.64 de estatura, lindas facciones en pocas palabras una niña buena y de apariencia dulce, de buena familia, la tipica niña de estrato 10 que papi y mami habian traido al mundo para llenarla de comodidades, acostumbrada a vivir en los mejores sitios y entre la mejor gente, era estupida…lo reconozco, no habia vivido nada del otro mundo, siempre fui aburrida y destinada a estar atada al esposo que conoci cuando tenia 18, Jhon fue el muchacho del cual crei estar enamorada por ser el modelo de hombre que cualquiera quisiera tener, buen hijo, buen yerno, buen esposo, buen amigo, buen hermano, mal amante.

En esa epoca no lo sabia, solo habia estado con él, cosa de la cual me arrepentiria el resto de mi vida por confesarlo de la forma mas normal a quien me enamoraria enteramente después. Pero empecemos desde el principio…mi nombre es Camila y estaba casada con Jhon, un buen hombre de 25 años, no teniamos ni el año de matrimonio cuando mi vida dio un giro, pero antes de ello, todo era lo que podia considerarse normal, educada, con buen trabajo, buen sueldo, un esposo con el cual tiraba una vez a la semana, buena familia y demas, respetada por todos sus amigos, en definitiva algo muy aburrido comparado con lo que estaria a punto de pasarme esa tarde.

Le habia dicho a Jhon que debia ir al Ginecologo, debido a un procedimiento de rutina, como toda mujer debe hacerlo, pero cual fue mi sorpresa que al entrar a mi usual clinica para la cita, me tope con la noticia que mi Dr habia renunciado gracias a una mejor oferta, en poco tiempo el lugar tuvo que apañarselas para conseguir a alguien mas, entonces ya no iria al Ginecologo, sino donde una Ginecologa, realmente no tuve problemas en proceder como siempre, entrando al consultorio de la Dra nueva.

Si me hubieran dicho que después de esta tarde y que la decision que tomaria justamente hoy serian la cruz que cargaria, seguro hubiera retrocedido bueno…¿en verdad lo hubiera hecho? creo que me obsesione tanto, que aun sabiendo el daño que me causaria, me hubiera tirado a ojo cerrado con tal de conocerla.

Pero bien, no puedo mencionarla tanto sin describir la impresión que me dio cuando abri la puerta y en frente de mi encontre al ser mas hermoso que la tierra halla dado a luz, por un momento abri la boca quedando sin palabras, trate de disimular mi asombro ante la mujer que estaba en frente, como describirla sin que mi corazon lata…esa persona de 1.80 de estatura, delgada, blanca como el marfil, de cabellos castaños chocolate largos y unos ojos azules como el cielo, era mi nueva Ginecologa. Tan… era la personificación de la feminidad y frialdad

-¿Camila cierto? – me dirige la palabra por fin con una frialdad unica, con indiferencia y un poco de hastio, se pone en pie y me invita a pasar casi obligadamente

-si – contesto caminando con demasiada timidez, como lo fui en esa epoca, antes que ella me cambiara a su completo gusto, ustedes diran…¿Qué hace una mujer casada y sexualmente definida, nerviosa por otra mujer? La respuesta no puede ser otra que quizas no estaba tan definida, pero por otro lado nunca antes habia sentido algo asi por una persona siquiera, jamas…se que suena extraño, es probable que piensen que se trato de simple asombro, pero no…yo sabia que esto que nació en mi corazon aquella tarde, fue mucho mas que eso, me habia enamorado, si total y perdidamente, ella me imprimó de tal forma que parece ridiculo después de menos de 5 minutos de conocerla, pero si estuvieran en mis zapatos me creerian, si la hubieran visto o si tuviesen la oportunidad de hacerlo creerian lo que les digo. Se que es estupido comparar la belleza de un hombre con la de una mujer, se que es absurdo en algunos casos, pero inevitablemente el fisico de Jhon que no estaba nada mal por cierto, siendo el atletico y atractivo, al lado de ella quedaba como un hombre corriente, alguien del montón.

-empieza a desvestirte – me ordena señalandome una camilla

Fui tan estupida y tan tonta que no solo le hice caso en esta petición, sino en muchas mas, ya se iran enterando. Pero ahora solo estaba nerviosa por tener que desvestirme en frente del amor de mi vida a pesar de ser mujer, me causaba demasiado morbo y extrañez, creo que mi inocencia de esa epoca hizo que lo notara. Me puse una simple bata mientras su mirada se clavó con descaro sobre mi, me acomode en la camilla y abri mis piernas, poniendolas sobre unos soportes que las mantenian totalmente separadas y dejando toda mi intimidad destapadaa estas alturas esa mirada y tener que desnudarme en frente de ella me habia excitado, respiraba profundo y entonces ella se acerca mientras mantiene una sonrisa en sus labios, casi libidinosa, como si fuese un viejo verde atrapado en el cuerpo de una modelo.

Se puso unos guantes de latex y se ubicó entre mis piernas, sentandose en una pequeña silla giratoria, especialmente para este tipo de procedimientos, se imaginaran que tan solo era un examen rutinario, de esos cortos en donde solo tantean un poco. Yo pense que haria simplemente algo asi, pero el solo pensamiento que esa mujer estuviera aquí, hace que mi cuerpo se traicione y si ya estaba excitada, ahora mi feminidad estaba completamente mojada, prácticamente enjabonada y lista para lo que viniera, intentaba ocultarlo, pero era imposible…porque sus dedos empezaron a tantear con calma, abriendo los labios con cuidado, trataba de contenerme…no paso mucho tiempo cuando me di cuenta que ella estaba excitandome a proposito, puesto que me estaba tocando justo en el clítoris, note como sus dedos se resbalan solos en la humeda vagina que estaba dilatada, no era tonta como para no saber lo que era un masaje sexual, estaba ansiosa para que me ensartara su mano si eso queria, pero de repente con mucho afan, se quita los guantes que estaban totalmente mojados por donde van los dedos, entonces me percato que busca tocarme directamente, por fin alzo un poco mi cabeza y siento como clavo sin cuidado un par de dedos sin descuidar el exterior. Bombeaba y masajeaba mi clítoris con ahinco, lo hizo por un buen tiempo, clavando dedo por dedo, no tenia que decirle donde me gustaba, ella lo descubria o simplemente lo sabria, de un momento a otro, senti un fuerte empujon para darme cuenta que su puño completo entró destrozandome entre dolor y placer, mi vagina se contrajo por la tremenda invasión y el espasmo de dolor que me produció semejante golpe repentino, mordi mis labios con tal fuerza, puesto que jamas pense que un puño cupiese dentro de una vagina, me parecia algo extremeo, pero aun no terminaba, me percate también que estaba presionando fuerte hacia arriba desde dentro, me estaba matando de placer, no entendia como en tan solo un empujon logro hacer que me corriera de inmediato, seguro tenia la mano empapada de mis jugos hasta la muñeca, enjabonada porque entraba y salia luchando por cabar mas a fondo, mientras yo apretaba y dilataba y asi recibir menos daño, los chasquidos por los roces dentro era lo unico que escuchaba ademas de su respiración y mis gemidos

-a…aaaaaahhhhh – me estaba haciendo algo de daño intente acomodarme mejor, pero continuo con ese mismo movimiento que me lastimaba, tuve que arquear mi espalda por un momento porque sentia la fuerza de su puño desgarrarme placenteramente por dentro, incluso senti como hizo contacto con mi útero en un golpeteo que me dolio y encantó, era el limite a menos que quisiera partirme por dentro. en tan solo 10 minutos, un tiempo que me parecia absurdo comparando lo mucho que tardaba mi esposo en hacerme sentir asi o de plano no me hacia sentir. Me hizo tener 3 orgasmos, uno tras otro, provocados por sus multiples roces, tanto vaginal como externos. Después de todo, tanto dolor en un principio tenia su recompensa, yo estaba acostumbrada a que mi esposo llegara y siempre me dejaba empezada, pensando que ojala podria resistir mas minutos, pero no…ahora de repente todo se reducia a que no importaba cuantas veces acabara, ella seguia torturandome placenteramente

Aunque reprimi mis gemidos, fue evidente el lenguaje de mi cuerpo, yo simplemente estaba temblorosa y después que saco su mano entera, dejandome un hueco que escurria liquidos por doquier me acurruque en mi misma asimilando lo que una esposa ejemplar como habia sido ha acabado de hacer, engañe a mi esposo…pero no me importaba aunque intentaba hacerlo, no me salia el remordimiento por mas que pensaba en él.

ya luego se pone justo en frente mio, con una sonrisa burlona y casi ofensiva me miraba con pena por mi, no pena de vergüenza, sino de superioridad, como si yo fuese cualquier cosa, esa era su expresión, entonces alzo su mano mojada a la altura de su rostro y después de olerla con morbo mirandoe directo a la cara, con la punta de su indice probo la sustancia de mi cuerpo como saboreando una victoria.

Me habia dado los mejores orgasmos de mi vida y encima era la persona mas hermosa que he conocido, me ha encantado, quiero repetirlo, en pocos minutos me imagine una vida con ella, asumiendo el hecho que me tomara de esta forma, estoy segura que puede ser de todo menos aburrida, como serlo…si me ha tomado a mi, su paciente sin estar segura de mi sexualidad.

-no eres virgen – menciona con su misma encantadora expresión, entre mezclada con ¿decepcion? Estaba embelesada observandole, totalmente feliz por haber sido tomada por la persona de quien me he enamorado, segura de que talvez si hizo esto, tenia alguna intencion conmigo, pero su siguiente respuesta me ofendio – y sabes a prostituta – finaliza

-¡oiga! – me sente de golpe en la camilla e intente abofetearla por lo cerca que estaba, su respuesta realmente me ofendio, no esperaba que después de comerme tuviera el descaro de decirme asi, después de entregarle mi cuerpo e ilusionarme aunque no lo supiera no tuve reparo en hacerme de respetar. Error. Lo que diria después de esto, seria mi sentencia, si la hubiera conocido, habria pensado en una mejor respuesta, pero como podria saber yo que este tema le obsesionaría de tal forma, que hoy en dia, pienso que me odia simplemente por ello – ¿Qué esperaba? Soy una mujer casada – dije cabando mi tumba a lo que ella, toma mi brazo con fuerza antes siquiera de rozarla y lo pega contra la pared junto conmigo, acercandose lo suficiente para controlar mis movimientos

-¿Qué clase de mujer casada engaña a su marido con alguien que apenas conoce? – pregunta certeramente dejando escazos milímetros separandonos, estupidamente me sonrojo con su cercania, se imaginaran que si es hermosa de lejos, pues mortalmente cerca, era insoportablemente bella, divina…- solo una prostituta

-pero yo

-ya lose, la has pasado bien ¿no es asi? Como no, siendo una chiquilla aburrida sin gracia, te he dado la mejor tarde, si gustas puedes repetirla, pero te costara– sonrie soltandome por fin – puedes irte

-¿solo eso? – pregunte tan extrañada, ella se sienta sobre su escritorio, mientras con un pañuelo limpiaba su mano, en su rostro habia una clara expresión de asco, hoy en dia se que lo hizo a proposito, pero en ese momento su gesto me dolió en el alma, no sabria porque esa extraña causaba un efecto nocivamente placentero en mi

-si quieres volver a verme, te doy una semana para que regreses, lo que te pondre, no sera facil, mejor piensa si estas preparada para cambiar– asegura con su misma elegancia, acomodando unos papeles en frente suyo – ahora largo

***

Fácilmente podria haber dado la vuelta y huir de ese lugar, pero no me sentia preocupada, ni asqueada por engañr a Jhon, de hecho…en mi corazon habia nacido la curiosidad, las ganas de volver a ser tomada y tener el placer de conocerla, queria saber mucho mas de ella.

Pueden llamarme estupida y masoquista, no me ofendo con la verdad, desde ese dia me di cuenta que me agrado mucho todo lo que me hizo sentir por su belleza y su forma de tratarme, ahora entendia porque nunca ame a Jhon de esta forma si es que lo habia amado, porque cuando lo comparo con esto, simplemente me parece un sentimiento vacio¿yo como podria amar a alguien sin carácter? a un tipo que tenia una actitud aun mas pasiva que yo ¿podrian imaginarse como eramos de imbeciles? Una pareja de tarados, me di cuenta que yo necesitaba a alguien fuerte y con decision, a alguien que me enseñara a doblegarme y sodomizarme, y ese alguien ya lo conoci.

Yo solo podia amar a quien me hacia respetarle y temerle, empece a amarla en secreto, tan disimuladamente que incluso cuando me toco tirar con mi esposo, intente bloquear mis pensamientos sobre ella, fue difícil, pero no imposible, el mal trabajo de Jhon en estos asuntos ayudaba mucho a pensar que alguien tan soso, jamas podria compararsele a ella.

El aburrimiento de mi vida me llevo a considerar en menos de dos dias, regresar a los brazos de esa Dra, le invente a Jhon que necesitaba recoger los resultados de los examenes, por ello aproveche para regresar, pero en esta ocacion, no iria como antes, me habia decidido a ir algo mas atractiva, mas guapa y porque no, mas destapada, cepille mi cabello, utilice mis mejores maquillajes, ropa y perfume favorito, quien me conociera y encontrara diria que saldria con mi marido, pero ni siquiera para él, me tomaba esta molestia, realmente no era la mujer mas vanidosa, hasta que la conocí a ella, su obsecion por mi apariencia me llevaria a cambiar mis aspectos aun mas, pero ya sabran porque.

El dia de mi cita iba demasiado hermosa, bueno, eso pensaba yo, que no habria forma de ser mas bella.

cuando entre al consultorio, la encuentro de nuevo, igual de indiferente y mal mirada como siempre, nuevamente la chispa de la pasion regresa a mi, deseando que me trate de esa forma, como hacia unos dos dias atrás.

-veo que no me equivoque contigo – menciona y como pocas veces lo hizo para mi, sonrio de buena forma, sin burlas ni miradas penosas, se levanta con satisfacción al mirar como estoy tan diferente de la vez anterior – sabria que no renunciarias a algo mas emocionante – alza una mano y toma mi rostro con poca delicadeza, pero algo es algo

-¿Qué tengo que hacer para estar con ud? – que pregunta mas estupida, me le estaba entregando en bandeja de plata

-date vuelta – dice con frialdad y antes que yo misma obedeciera, ella con fuerza me giro e inclino en su escritorio, quedando con toda mi parte trasera a su disposición, sentí sus manos tomarme de la cintura y pegarseme por detrás y como su boca queda justo en mi oido – las prostitutas como tu, no tienen derecho a mirarme a la cara

_¡AH! – me dio una fuerte palmada en mi espalda baja para después, bajarme el pantalón ajustado con todo y bragas, de forma violenta sin dejar de respirar con degeneración en mi oido

-conozco a las de tu tipo, creen ser muy heterosexuales y decentes, pero realmente…una vez que prueban lo que te mostre la vez anterior, no dejan de pensar en ello

-yo…-intente hablar con resistencia pero enseguida me callo con uno de sus movimientos, note como encima de su escritorio tomo un frasco de alguna sustancia viscosa, la embarro entre sus dedos con morbo, una vez terminado me tomo de los cabellos y pego mi rostro a la superficie sosteniendome fuerte de la nuca y con horror siento como sus humedos dedos ahora intentan clavarse no por donde lo hicieron la vez anterior, sino por detrás, por ese lugar que nunca antes habia usado para este tipo de cosas, cuando su primer dedo entra de forma violenta me hizo pegar un salto de dolor-¡AH! – me queje, pero de inmediato me silencia pegandome mas contra el escritorio

-apuesto a que tu esposo jamas te toco por aquí – rie con burla continuando con sus movimientos detrás de mi.

Preferi no contradecirle mas, dejarme hacer y tratar de disfrutar un poco, pero no encontraba el lado puesto que cada que se movia mas me dolia el doble, incluso parecia hacerlo con rapidez para demorar mi tortura, sabiendo que doleria mas, sabia que me partia los pliegues sin ningun tipo de cuidado, abria la entrada de mi ano con brutalidad, ahora sus fuertes empujones me decian que esto apenas empezaba, mis lagrimas se asoman de dolor, muerdo mis labios y aprieto el borde del escritorio mientras me presiona mas la nuca, haciendo que mi cabeza no pueda levantarse ni mirar la monstruosidad que me hace, he de imaginar que el mirar de tenerme totalmente sodomizada y doblegada era la gracia del asunto.

-me duele – empece a quejarme por fin, puesto que incluso sospechaba que sangraba, era demasiado, seguro hasta su muñeca estaba dentro porque sentia llenos los intestinos

-ahora entiendes porque tu marido no te coge bien, si te estoy dando por donde le gusta que le den a él – habia ofendido a mi esposo de una forma realmente humillante – ha de ser un completo pendejo al permitir que alguien mas sea quien te enseñe lo que es que te tomen por detrás – rie descaradamente, chocando su delicioso aliento contra mi oido.

Habian pasado minutos extraordinariamente lentos, y lo que pense que nunca llegaria, sucedia, empece a sentir algo agradable. pronto esos movimientos rozaban con una zona cerca de mi vagina, como si después de tanto dolor, hubiera encontrado los nervios que desatan el placer, confundiendome, puesto que no sabia que sensación me dominaba, pero basto con otros minutos de intensidad sobre mi, para que no resistiera e irremediablemente llegara a la cima.

-si me ensucio juro que te arrepientes – me advierte, para cuando iba a sacar su mano, por suerte no fue asi, me habia asegurado de no comer mucho en estos dias y aunque los resultados me favorecen en este sentido, igualmente me sirvio para halagarle

Ahora estaba exhausta y como no, si me dejo completamente agotada y adolorida, no podia sentarme del todo – ahora que has dado este paso, sabras que no puedes retroceder – me quede exausta mirandole un rato la espalda alejarse, yendo a lo que parecia el baño, seguro a limpiarse un poco, si lo hizo el otro dia, ahora la razon era obvia.

Mientras regresaba yo estaba totalmente complacida, entusiasmada, dispuesta a lo que fuera con tal de seguir frecuentandola, cuando llegué dijo que no se equivoco conmigo, estaba contenta gracias a mi llegada. Encima me ha dado a conocer cosas sumamente placenteras, a pesar que me costó un gran dolor hacia un rato, asi como ella me ha hecho disfrutar, quiero hacer lo mismo con ella, quiero hacerla sentir igual, apenas escuche como del baño salia la alta y de belleza noble mujer, me puse en pie sin importar que apenas podia cerrar mis piernas.

Camine apresuradamente los pocos pasos que nos separan, y de un solo intento abracé su torso con decision, alce mis rostro y enfoque los frios azules que me miraban extrañada y sin imutarse a devolverme el abrazo, entonces me decidí a exigir tambien mi parte.

Entonces me puse lo suficientemente de puntas para alcanzar sus labios, estampando los mios sobre los suyos de un solo golpe, fue algo medio desesperado, por un momento estuvo inerte ante mi caricia, pero pronto me tomo fuerte de la nuca y me beso con ganas, violenta y decididamente, ambas caimos sobre la silla de su escritorio, estaba encima de ella, aproveche mi parcial altura para tomar mas decidamente sus labios, su lengua se enterro con ahinco en mi garganta, por un momento pense que lo cerdo de su beso haria que su lengua toque la campana de mi cavidad bucal.

Su aliento…como describirlo, sencillamente agradable, demasiado, adictivo, estaba segura ahora que era una mujer vanidosa, preparada para cualquier ocacion, tan segura que su higiene debe ser extricta, era un sabor mentolado mezclado con lo que debe ser el sabor natural de su saliva, la cual se escapaba y embarraba las comisuras de nuestros labios, era el mejor beso de mi vida, jamas lo habia hecho con tanta pasion, tanto deseo de que el aire nunca se acabe, pero ambas lo necesitamos para vivir, aproveche entonces al separarme, para besar otras partes suyas.

Encontrando un cuello apetitoso y blanco, suave y con un aroma a vainilla, me enterre mis labios y nariz en el, dispuesta a probar mas de ella, pero enseguida me detiene, jalandome fuerte de los pelos de mi cabeza

– adonde crees que te diriges prostituta – me dice con una mirada de reclamo – si quieres besarme, hazlo en otra parte – con brusquedad apunto mi mirada hacia el cierre de sus jeans

– nunca lo he hecho – dije medio asustada pero a la vez curiosa de mirarla

– aprende a lamer entonces – tan fuerte como antes, me empuja hacia el piso, quedando de rodillas en el y con la cabeza entre sus piernas, sin refutar mas, porque no queria perder mi oportunidad puse mis manos en su entrepierna y desabroche el boton y baje el cierre con lentitud, ella me colabora un poco bajando sus pantalones lo suficiente dejándome mirar la hermosura de su intimidad, totalmente depilada y rosada, se veiia realmente apetitosa, me acerque lo suficiente y aproveche para mirar su rostro convenciéndome que por esos ojos que me miran con placer, podria hacer lo que me pidiera, entonces aun con su mano maniobrando desde mi nuca, enterre mi boca alli, la abri tanto como pude y probe el sabor que desprendia esa cavidad, lami sus labios, aprete entre mis labios su clítoris.

Podia escuchar su respiración, comprendi que no lo hacia tan mal a pesar de jamas haber hecho sexo oral a nadie, ni a mi marido siquiera, era mi primera vez con la intimidad de una persona en la boca y de remate mujer.

-mirame a la cara, siempre debes hacerlo, cada vez que me comas no dejes de mirarme a la cara, no sabes como me pone eso, sucia – termina de hablar y apunto mis ojos verdes a los suyos, podia notar la intensidad de su mirada, como mordia sus labios, era importante hacerlo, asi entenderia que le causaba mas placer y en donde tocarla mejor.

Después de minutos de lamerle entera la vagina, meter y pasar mi lengua por todos los rincones de esa hermosa intimidad, sentia como se contraia, como resopla, su respiración se acelera, entonces entierra mas mi cara entre sus piernas con su mano y noto como mi boca o prácticamente mi rostro se encharca por su intenso orgasmo. Apreto la silla con su otra mano y suelta un gemido algo reprimido, lo entiendo…hay gente detrás de esa puerta.

Se separo y siento la humedad en toda mi cara, la esencia de esa mujer se embarro sobre mi rostro, tenia toda la boca llena de sus jugos y mis mejillas y nariz mojadas, dejando que pequeñas gotas lleguen a mi cuello.

-¿ahora puedo estar contigo? – pregunte mas emocionada, e intentando abrazarle, pero me detuvo en el acto con una risilla de esas que aprendi a conocer

-¿Quién te crees? Que por comerme el coño ya seras la mujer de esta belleza – rie con suma franqueza – mirate…es mas que obvio que no eres de mi gusto

-pero…-intente reclamar y me observe

-eres tan delgada que pareces anorexica, que me dices de tu pelo, de que color es? Castaño? Negro? Definelo…tiñelo de rubio – me ordena al tiempo que lo acaricia con morbo – me gusta sentir lo que toco, aumenta el tamaño de tu busto, entra al gimnasio y quema la poca grasa que tienes – me da una palmada en el trasero – empieza a tomar proteinas, hormonas…quiero apretar la carne de tu culo pronto, pero no quier verte por aquí, hasta que aumentes siquiera 6 kilos. No estaria mal que uses ropa mas juvenil y ceñida al cuerpo, me gustan las putas que muestren lo que tienen, asi podre presumirlas como el trofeo que son, si quieres estar conmigo, debes ser el modelo de mi mujer ideal, ahora no eres mas que una zorrilla con ganas de follar – rie y ciertamente, se le salió todo el vocabulario que no le conocia, quien diria que de esos labios rosados y tiernamente carnosos saldrian tantas groserias, pero que mas da. Me encanta su rostro

– de acuerdo – asentia estupidamente, si supiera que era solo el principio

– no me gustan las mojigatas, mira porno, toma licor, empieza a fumar, masturbate todos los dias, clavate lo que se te antoje guarra con tal que permanezcas excitada, no me gustan las estrechas, le seras infiela tu esposo, te follaras a quien yo te diga, tienes que prepararte porque Cuando regreses aquí, lo haras en dos meses, te doy ese tiempo para que arregles tu cuerpo y tu armario, quiero que entres como lo que eres, mi zorra – pellizca una de mis mejillas

– si, lo que tu digas…- estaba segura de cumplirle

-Angélica – termina de hablar – asi me llamo

Me di la vuelta mientras asentia lo que decia, tomando nota de todo lo que debia hacer, iba a tomar un pañuelo…Angelica, que hermoso nombre, mi Angelica. Estaba concentrada en ello hasta que de un manoton me tiro el pañuelo

-otra cosa, no te limpies – con ambas manos me tomo del rostro y esparcia la humedad hasta mi cuello, para luego bajar a mis pechos y apretarlos, embarrandolos con su esencia, pense que tanta caricia por mis pezones erectos encimando la humedad, era prueba de que ibamos a follar, pero me equivoque, pronto se detuvo y me miro con burla – largo, no te quiero antes de dos meses, pero si te pasas un dia, olvidate de mi

Me acomode la ropa encima, sin siquiera limipar un poco, en esos momentos no entendia porque Angelica me ordenaba que hiciera eso, tiempo después de tanto comerle el coño y demas, descubrí que le excitaba saber que regresaba a mi casa, a la cama de mi marido, sucia y embarrada de saliva y fluidos suyos.

continuara

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